Allen, quien compareció ante el tribunal vestido con un uniforme médico azul, enfrenta cargos graves que incluyen el intento de asesinato, el transporte interestatal de armas y municiones, así como el disparo de un arma de fuego durante la comisión de un delito violento.
Cole Tomas Allen es acusado de intentar asesinar al presidente durante la Cena de Corresponsales
Una corte federal de Washington D.C. inició este lunes la audiencia preliminar contra Cole Tomas Allen, el hombre de 31 años acusado de intentar asesinar al presidente el sábado por la noche en el hotel Washington Hilton
Ante la gravedad de los hechos, la fiscalía ha solicitado formalmente la prisión preventiva para el sospechoso, quien viajó desde California para ejecutar el ataque. Según los informes oficiales, el imputado logró burlar los anillos de seguridad del Servicio Secreto en el hotel Washington Hilton el pasado sábado por la noche, portando un arsenal compuesto por una escopeta, una pistola y varios cuchillos.
Mientras el presidente, el vicepresidente J.D. Vance y otros miembros del gabinete se encontraban en un piso diferente del recinto, Allen protagonizó un tiroteo en el que un agente federal resultó herido tras recibir un impacto en su chaleco antibalas.
El oficial, cuya protección evitó una tragedia mayor, ya fue dado de alta del hospital tras recibir atención médica. La fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, confirmó que Allen también enfrenta cargos por agredir a un agente federal con un arma mortal, subrayando la peligrosidad del asalto coordinado en uno de los eventos de mayor perfil político del año.
Las investigaciones revelaron que el acusado trabajaba como profesor a tiempo parcial en California antes de cruzar el país en tren con el objetivo de llegar a la capital. Su presencia en las inmediaciones del salón principal donde se celebraba la cena ha generado una profunda revisión de los protocolos de seguridad implementados por el Servicio Secreto. Entre las pruebas presentadas por los investigadores destaca un documento enviado por Allen a sus familiares poco antes del incidente, en el cual expresaba un profundo resentimiento hacia la administración actual.
En el escrito, el sospechoso no solo manifestó su desprecio por las autoridades, sino que también ridiculizó lo que calificó como una "seguridad laxa" en el hotel Hilton y afirmó que no esperaba ser perdonado por sus acciones. Esta evidencia sugiere una premeditación clara y un rechazo absoluto a la autoridad federal por parte del tutor californiano.
El proceso judicial continuará en los próximos días mientras el tribunal evalúa los riesgos de fuga y la amenaza que representa Allen para la sociedad. Por el momento, el caso ha sacudido a la opinión pública en Washington, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de los perímetros de seguridad en eventos de alto nivel.
La fiscalía se mantiene firme en su postura de mantener al acusado bajo custodia sin derecho a fianza, mientras se profundiza en los posibles nexos o motivaciones adicionales que llevaron a Allen a intentar un magnicidio.
Durante la breve audiencia de esta tarde en la capital del país, el acusado pronunció pocas palabras y mostró poca emoción y escasas expresiones. Vestido con un uniforme de prisión azul brillante, permaneció casi siempre inmóvil durante el procedimiento, escuchando al juez y respondiendo a sus preguntas en voz alta y clara.
Allen, un hombre alto, no pronunció más palabras que no fueran los breves "sí" y "no" a las preguntas del juez sobre sus antecedentes y sus derechos como acusado.
En un momento de la sesión, miró directamente a la fiscal estadounidense Jeanine Pirro, quien no habló durante la audiencia.
Allen le dijo al juez Matthew Sharbaugh que tiene una maestría en ciencias de la computación, que no ha consumido drogas ni alcohol recientemente y que quería que el tribunal le designara abogados defensores para que lo representaran en el caso.
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