Un exprofesor de marketing y cadena de suministro de la Universidad de Texas Tech se enfrenta a una pena de entre cinco y 40 años de prisión tras admitir que lideraba una red de distribución de fentanilo en Lubbock, la cual provocó múltiples sobredosis no letales.
Exprofesor en marketing de Texas Tech se declara culpable de tráfico de fentanilo
Daniel Taylor dirigía una red de tráfico de fentanilo que extendía sus lazos por Lubbock. Su experiencia como profesor de marketing y cadena de suministro le permitió crear una organización criminal, que puso en riesgo varias vidas
Daniel Taylor, de 51 años, quien permanece bajo custodia desde su arresto el 18 de febrero, compareció ante la jueza magistrada de EE. UU. Amanda Burch el 1 de julio y se declaró culpable de un cargo de conspiración para distribuir y poseer con la intención de distribuir 40 gramos o más de fentanilo, un opioide sintético 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más potente que la heroína, según la DEA.
“Taylor utilizó su educación y experiencia en gestión de la cadena de suministro para construir y operar su propia cadena de suministro de narcóticos peligrosos en el área de Lubbock, operando principalmente desde el Executive Inn”, señaló el fiscal federal Ryan Raybould en un comunicado. “Con su marca de fentanilo 'pink flamingo' (flamenco rosa) y 'ghost' (fantasma), también drogaba a prostitutas para saciar sus propios deseos sexuales. Espero —y sin duda lo solicitaremos— una sentencia de prisión severa para que rinda cuentas por el daño que causó a nuestra comunidad”.
Taylor, quien comenzó a trabajar como profesor asistente de gestión de la cadena de suministro en Texas Tech en 2018, declaró ante el tribunal durante la audiencia que estaba recibiendo tratamiento por trastorno bipolar, pero negó estar bajo tratamiento por adicción a las drogas o al alcohol.
Inicialmente, fue acusado de cargos de conspiración para distribuir o poseer con la intención de distribuir fentanilo, distribución o posesión con la intención de distribuir fentanilo con resultado de lesiones corporales graves, y distribución o posesión con la intención de distribuir fentanilo.
Mackenzie Gilcrease (28 años), Madelyn Gunn (29), Marissa López (23) y Alisha Red-Eagle (21) también se han declarado culpables por sus respectivos roles en la distribución de la peligrosa droga.
Taylor es una de las cinco personas acusadas como parte de una investigación local y federal sobre una red de tráfico de fentanilo que comenzó en junio de 2025, después de que un informante confidencial comunicara a los investigadores de narcóticos que un profesor de la Universidad de Texas Tech llamado "Dan" estaba distribuyendo fentanilo en Lubbock.
El informante también afirmó que el profesor, identificado posteriormente como Taylor, depositó dinero en la cuenta de economato de Red-Eagle mientras ella se encontraba recluida en septiembre en el Centro de Detención del Condado de Lubbock por un cargo de drogas no relacionado.
Mientras Red-Eagle estaba en la cárcel, Taylor creó una cuenta a través del sistema de mensajería electrónica de la prisión, donde coordinó recoger a Red-Eagle en cuanto fuera puesta en libertad.
Los investigadores comenzaron a vigilar la residencia de Taylor y colocaron un rastreador en su vehículo.
El 12 de enero, los agentes siguieron a Taylor desde su apartamento, ubicado en la cuadra 5800 de la calle 102, hasta una tienda de conveniencia en la cuadra 11000 de la avenida Frankford, donde observaron a una mujer, identificada después como Red-Eagle, subirse a su vehículo, salir de este e ingresar a una camioneta SUV que luego se marchó.
Taylor regresó a su hogar. Mientras tanto, los agentes siguieron a la SUV y le ordenaron detenerse en la cuadra 5400 de Frankford, según detalla la denuncia.
Durante la parada, el agente se percató de que uno de los pasajeros sufría una sobredosis y lo trató con Narcan, un antídoto para la sobredosis de opioides, añade la denuncia.
El registro del vehículo dio como resultado el hallazgo de cinco pastillas de fentanilo y dos bolsas pequeñas que contenían una versión en polvo de la droga.
Posteriormente, un registro realizado a la conductora en el Centro de Detención del Condado de Lubbock reveló una bolsa rosa que contenía un polvo del mismo color, el cual se determinó más tarde que era una mezcla de fentanilo y bromazolam, una potente benzodiacepina sintética que la DEA clasificó en marzo como una sustancia controlada ilegal tras ser detectada en tabletas falsificadas de Xanax, un depresivo recetado para tratar trastornos de ansiedad.
El 5 de febrero, un informante confidencial que colaboraba con los investigadores programó un encuentro para comprar fentanilo a Lopez y Gunn, quienes presuntamente eran abastecidas por Taylor.
López acordó reunirse con el informante en un estacionamiento junto a la autopista Marsha Sharp, donde los agentes establecieron vigilancia y observaron a Gunn, López y otra mujer descender de una SUV blanca.
Los agentes vieron a Gunn colocar una bolsa de plástico dentro de un bolso rojo y entregárselo a López, quien caminó hacia el vehículo del informante y le dio la bolsa que contenía una pequeña cantidad de fentanilo al informante, quien procedió a pagarle.
Durante la transacción, el informante le pidió a López un gramo de fentanilo. Sin embargo, López respondió que "Dan" solo le permitía vender "por punto", lo que equivalía a aproximadamente una décima de gramo, según indican los documentos.
López y Gunn fueron arrestadas el 13 de marzo bajo cargos federales, de acuerdo con los registros penitenciarios.
El 17 de febrero, los agentes que vigilaban el apartamento de Taylor vieron llegar a este junto a una mujer no identificada. Momentos después, Gilcrease llegó en una camioneta pickup blanca y se dirigió a la unidad de Taylor. Cerca de una hora más tarde, Gilcrease regresó a su camioneta y se retiró.
Un agente detuvo a Gilcrease en la cuadra 5800 de la avenida Bangor. Durante la detención, ella se negó a autorizar el registro de su vehículo, por lo que el agente solicitó una unidad canina de detección de drogas, la cual alertó sobre la presencia de narcóticos.
El registro del vehículo reveló metanfetamina y tres bolsas de plástico con más de 8 gramos de fentanilo, señala la denuncia.
Al día siguiente, los agentes registraron el apartamento de Taylor, donde encontraron alrededor de 55 gramos de fentanilo.
Los agentes también descubrieron que Taylor había montado en su apartamento una estación donde preparaba el fentanilo que vendía. En dicho lugar, los agentes hallaron una selladora térmica, múltiples bolsas de plástico transparentes y rosas, y guantes de nitrilo.
La investigación reveló que Taylor vendía dos tipos de productos de fentanilo. El primer producto, al que bautizó comercialmente como "Ghost" (Fantasma), solo contenía fentanilo. El segundo, que comercializaba bajo el nombre de "Pink Flamingo" (Flamenco Rosa), era la combinación de fentanilo y bromazolam.
En la estación se encontró una nota con la receta para el polvo "Pink Flamingo".
Una red criminal que ponía en peligro a Lubbock
“Este acusado explotó el conocimiento y la credibilidad que ganó como profesor universitario para construir una red de tráfico de fentanilo que puso vidas en riesgo en toda la comunidad de Lubbock”, declaró en un comunicado el agente especial a cargo Joseph B. Tucker, de la División de Campo de la DEA en Dallas. “La DEA y nuestros socios de las fuerzas del orden mantenemos el compromiso de identificar y desmantelar las redes criminales responsables de la distribución de fentanilo, y seguiremos persiguiendo a quienes se lucran con este veneno mortal”.
Como parte de la investigación, los agentes incautaron los teléfonos de Taylor, Gunn, Gilcrease, López y Red-Eagle, los cuales contenían mensajes en los que se discutía la operación de distribución de fentanilo.
Durante la investigación, los agentes hablaron con al menos tres mujeres que afirmaron haber accedido a mantener relaciones sexuales con Taylor a cambio de fentanilo, el cual consumían y vendían.
Los investigadores encontraron mensajes en el teléfono de Taylor en los que se refería a las mujeres con las que se acostaba a cambio de drogas como sus "flamencos".
Una de las mujeres relató a los agentes que Taylor compartió con ella el plan de comprar una casa en la que todos pudieran vivir juntos en un grupo que él llamaría la "flamingo fam" (familia flamenco).
Los agentes hallarían carteles y artículos de mercadotecnia con la temática de flamencos por toda la casa de Taylor.
Una de las mujeres indicó a los agentes que conoció a Taylor a través de otra prostituta y que lo vio dos veces por semana durante cuatro años.
Mencionó que Taylor le confesó que comenzó a pagar a prostitutas con drogas cuando vivía en Ohio, argumentando que de ese modo era más fácil lograr que regresaran.
Según el currículum de Taylor, realizó su investigación doctoral y se desempeñó como asistente de profesor entre 2014 y 2018 en el Fisher College of Business de la Universidad Estatal de Ohio (The Ohio State University).
La mujer añadió que creía que Taylor ordenaba su suministro de drogas desde la * dark web* (red oscura), una parte de Internet a la que habitualmente se accede con programas que ocultan la dirección IP del usuario. Sin embargo, precisó que no conocía el sitio web exacto que utilizaba.
En cualquier caso, el fentanilo es potencialmente mortal
Una mujer relató a los agentes que ella y varias personas sufrieron sobredosis a causa del fentanilo "Ghost" de Taylor. Comentó que un amigo la salvó de morir por sobredosis al administrarle Narcan.
Por su parte, otra mujer refirió haber sufrido dos sobredosis con el fentanilo "Ghost". Una de las sobredosis ocurrió en la casa de Taylor, y él utilizó dos dosis de Narcan para reanimarla. Añadió que ella también llegó a aplicar Narcan a un amigo que sufrió una sobredosis con el mismo fentanilo de Taylor.
Explicó que las sobredosis llevaron a Taylor a mezclar el fentanilo con bromazolam, mezcla que luego teñía con colorante alimentario rojo para volverla rosa y comercializarla como "pink flamingo".
Indicó que creía que Taylor vendió la droga "pink flamingo" durante unos ocho meses, la cual empacaba con una calcomanía de un flamenco de caricatura y la escondía en envases de bocadillos y dulces que sellaba térmicamente para aparentar que nunca habían sido abiertos.
El teléfono de Gunn contenía un video grabado en 2025 que mostraba la sobredosis de un hombre no identificado. El hombre fue tratado con Narcan y sobrevivió.
Mientras se reproducía el video, la cámara se desplazaba hacia una mesa sobre la cual yacían drogas y utensilios para su consumo, incluida una bolsa de plástico transparente con una calcomanía de flamenco.
Está previsto que Taylor, Gilcrease, Gunn, López y Red-Eagle sean sentenciados por un juez de distrito de EEUU en una fecha posterior.



