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De entre la incertidumbre que padecen los inmigrantes en estados unidos, y en este caso en nueva york, edvin tohom quic, oriundo de guatemala, tiene una historia de éxito digna para contar. Yo creo...
Que habemos y trabajadores que realmente hacemos lo correcto en este país. Con apenas siete años, edvin recuerda que viajaba en autobús con su quiché, en el medio oeste de su país, a vender calcetines.
Ahí comienza... Algo lindo para mí porque me gustó ser comerciante.
Vendía y me iba a hacer como una hora y cuando regresaba pues... Ya todo estaba vendido.
No sé si la gente le daba lástima porque me acuerdo que tenía mis zapatos rotos. Su padre, antonio tohom h, como muchos papás en latinoamérica, desde muy chicos obligaba a sus hijos a levantarse bien temprano y ayudar en los quehaceres de la casa.
Les pagaba la escuela, hermano mayor pudieron llegar solo hasta el sexto grado. Mi papá es un...
Desde pequeño. Fue un gran ejemplo para nosotros hasta hoy día.
En guatemala, edvin vendía utensilios para el hogar. Se pagaba sus estudios, pero no le alcanzaba.
Fue, entonces, que el ejemplo y disciplina de su padre lo hizo reflexionar en un mejor futuro en otras tierras y un 7 de enero de 2007, a sus 16 años, no es fácil dejar a la familia. No es fácil dejar a las personas que uno más quiere, pero por la necesidad.
Tan pronto llegó, edvin empezó a buscar empleo. En su primer trabajo en brooklyn, repartiendo comida en bicicleta, cuenta que laboraba 13 horas diarias y, aparte de las propinas, le pagaban solo 20 dólares.
Mensualmente... ...
A veces... Con mucho sacrificio, en un año logró pagar su deuda.
Cambió de trabajo y en 2010 conoció a un argentino jugando fútbol que lo convenció a irse a su restaurante. Aunque dos meses después vendió, edvin se quedó siete años y un buen día lo despidieron.
Volvió a repartir comida y en 2020, en pandemia, vio el negocio en venta. Habló con la dueña.
Tenía ahorros, pero no podía con todo y llamó al argentino para que fueran socios. Primero lo tildó de loco, pero tres días después aceptó.
Y estoy agradecido con dios y con él también porque... ...
Yo lo veo como un hermano mayor. En solo cinco años, edvin ha abierto tres restaurantes de comida rápida en nueva york, dos en el condado de brooklyn y el último en el mes de febrero en el bronx.
Emplea a más de 60 personas, muchos inmigrantes como él, a los que alienta a que no se conformen y trabajando duro puedan también llegar a ser dueños. Edvin se casó recientemente y quiere hijos, pero aún sintiéndose realizado en lo económico y personal, su corazón y el de sus hermanos, que trabajan con él, palpitaba a medias.
Fueron muchos años difíciles para mí. Porque cada 10 de mayo...
Cada día del padre... ...
Yo necesitaba un abrazo de mis padres. Y es que a sus padres les negaron la visa dos veces.
Y por 18 años no pudo abrazarlos. Pero con fe en dios, la tercera fue la vencida y el jueves 22 de mayo, a la medianoche, primer impacto fue testigo del reencuentro.
Hubo risa, llanto, oración y un sentimiento de felicidad difícil de explicar. Gracias a dios, mis hijos están unidos desde que llegaron, llegó uno, llegó otro.
Están unidos, no se han separado. Espiritual, material, personal.
Ya son 19 años... 18 años...
15 años y diez años, así han venido. ¿será que les voy a dar un abrazo todavía o ya no?
Decidió mi corazón. Y cuando llegó, yo me senté con él y le decía: "papá...
Gracias por haberme corregido tan pequeño. Gracias por enseñarme a ahora soy la persona que soy".
Un hombre de éxito. Edvin se siente muy orgulloso de sus negocios y sueña con convertirlos en una franquicia y espera que su historia inspira a otros inmigrantes como él a salir adelante.
Bueno, familia,