Andrea Fernández se tiró de una camioneta a 70 mph para salvar su vida, pero luego vino lo peor

Andrea Fernández, de 33 años y madre de dos hijos, reveló detalles de lo que vivió en un intento de secuestro del que acusan a su expareja. Tuvo que saltar de una camioneta en movimiento y luego ingeniárselas para ocultarse del agresor que la acechaba en la oscuridad.

Video Mujer denuncia haber sido secuestrada y golpeada por su ex pareja tras concierto en Dallas

DALLAS, Texas.Andrea Fernández, de 33 años, saltó de una camioneta que iba a unas 70 millas por hora en una autopista del norte de Texas y sobrevivió “de milagro”, según relató en una entrevista exclusiva con el reportero Adrián Trevizo, de N+ Univision 23 Dallas.

Aunque suena contradictorio, ella asegura que se tiró para salvar su vida.

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No le quedó ninguna otra opción al estar retenida y recibir una golpiza del conductor del vehículo: José Carlos Martínez Robles, su expareja, con quien vivió 9 años y tuvo una niña y un niño.

Las autoridades del condado Kaufman confirmaron que atendieron la denuncia y que tienen una investigación activa por secuestro agravado contra el sujeto.

El incidente inició alrededor de la medianoche del sábado 30 de mayo y se prolongó hasta la madrugada del domingo 31, según la denuncia.

Una semana después, Andrea, aún con moretones en su rostro, los labios y dientes rotos, raspones y magulladuras en todo el cuerpo y arrastrando las palabras al hablar, describió el instante en que desafió a la muerte.

“(Él) saca la pistola de abajo del sillón y hace como que la carga y me dice: “ya”, con el arma… abro la puerta y me tiro. Él iba como a 70”, recordó Andrea.

Antes de eso, su expareja habría intentado someterla con puñetazos, jalones de cabello e insultos verbales, según su relato.

Andrea Fernández sobrevivió a la caída, pero su pesadilla estaba lejos de acabar

“Me acuerdo de que di varias vueltas… En ese punto ya no traía ropa arriba. Traía mis pechos afuera… todos desgarrados, ensangrentados. Me paro con mucho dolor, pero podía caminar”, detalló Andrea.

Tras levantarse de la caída, les hizo señas con sus brazos a dos carros que pasaban, “uno blanco y otro rojo”, recordó. Ella cree que sí la vieron, pero no se detuvieron, quizá “por miedo”.

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A lo lejos vio un portón grande y pensó en ir a ese lugar para resguardarse, pero volteó hacia atrás “y venía él en la camioneta, despacio, buscándome con una luz. O sea, para terminar lo que había empezado”.

Se escondió en una zanja y esperó a que su agresor pasara. Luego corrió y entró por el portón que había visto antes. Era un rancho con un establo de caballos y una casa.

“Grité primero donde estaban los caballos: Help. Nadie. Fui a tocar la casa, las ventanas de la casa, todas las ventanas, desde atrás hasta enfrente. No salen, no abren”, contó.

Luego vio que dos personas se asomaron. “Una gringa y un gringo” que le preguntaron desde el interior qué quería.

Por favor, llama al 911. Mi expareja, el papá de mis hijos, me quiere matar. Me hizo todo eso, solamente llama, por favor”, suplicó.

Nunca le abrieron, pero le dijeron que iban a llamar al 911.

“Había una banquita enfrente. Me siento… Para este punto yo ya me había visto la cara en el vidrio de la ventana, mi cuerpo, mis pechos y estaba en shock. Me acuerdo (de) que entra una policía… trae una Ford Explorer blanca, igual que la de él. Y me hago pipí en mis calzones”, detalló, sin poder contener las lágrimas.

Y les dijo a los dueños de la casa: "Ábranme la puerta. Me va a venir a matar… me va a dar un tiro y se va a ir”.

La mujer le contestó que se trataba de la policía. Detrás de esa camioneta llegaron otras patrullas y una ambulancia.

“Police”, escuchó Andrea que dijeron. Luego le indicaron que saliera con las manos arriba.

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“Salgo así (levantando un poco las manos) y dice (la policía): oh, my god. O sea, yo estaba deshecha”.

Poco después, la ambulancia la trasladó a un hospital. Allí, mientras recibía atención médica por las heridas, su preocupación dejó de ser ella y pasó a ser el paradero de sus hijos.

Andrea Fernández llama a la niñera: “José me hizo esto… esconde a mis hijos”

Una vez que Andrea llegó al hospital, su mayor preocupación eran sus hijos: una niña de 8 años y un niño pequeño. Presentía que su expareja se los iba a llevar.

No tenía su teléfono y no se sabía el número de la niñera que los estaba cuidando.

Una enfermera le prestó un celular y pudo contactar a la niñera a través de Instagram.

“Mándame tu número rápido”, le escribió. Cuando lo obtuvo, la llamó por FaceTime.

Al verla, la niñera reaccionó con asombro: "¿Qué te pasó?”. "José me hizo eso. Por favor, esconde a mis hijos”, dijo Andrea.

Esa llamada fue justo a tiempo, porque el presunto agresor de Andrea, y padre de sus hijos, ya había acordado con la niñera dónde se los llevara y ella ya los tenía listos para entregárselos.

Con sus hijos ya a salvo, Andrea enfrentó otro episodio que no esperaba.

“Déjame salir del país”: José Carlos Martínez trata de manipular a Andrea


El domingo 31 de mayo, apenas horas después del incidente, José, la expareja de Andrea, la contactó.

“A eso de las 4, 5 de la tarde, él me contacta en una llamada que grabé. Y me dijo: ¿No te acuerdas que fue un accidente?, contó.

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Él creyó que Andrea no se acordaba de nada, pero cuando ella le repasó de principio a fin lo que pasó, se quedó callado y luego le dijo:

"Es que no quería hacerlo. Solamente te voy a pedir algo, déjame salir del país. No me arruines la vida".

Esta vez, ella no se dejó manipular y no accedió a su pedido.

“Tiene que estar en la cárcel. No puede estar afuera… es un monstruo”, enfatizó y mencionó que el sujeto tiene historial de golpear a otras exnovias.

Por qué Andrea Fernández iba en un carro con su expareja

Andrea contó que había dejado a José en agosto de 2025 porque “él siempre ha sido golpeador”.

Ella había conseguido trabajo y se sentía tranquila. No se le pasaba por su mente volver a estar en pareja con él.

Semanas antes del incidente se habían contactado por asuntos relacionados con los niños y mantenían una relación cordial.

La noche en que ocurrió el supuesto secuestro de Andrea se habían encontrado, por casualidad, en un concierto de Carín León, según su versión.

Cuando ella dijo que se tenía que ir a casa, su expareja le dijo que él la llevaba y ella accedió.

Andrea le pidió que se detuvieran en el restaurante donde ella trabaja para comprar tacos y llevarles a los niños.

Así lo hicieron, y la parada iba bien hasta que ella dijo que se le había olvidado algo en el restaurante y trató de bajarse de nuevo.

Inicio de la pesadilla de Andrea Fernández

“Tú no te vas a bajar y no te vas a ir para tu casa", recordó ella que le dijo. Y ahí empezó la pesadilla.

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José manejó por varias calles y luego tomó una autopista, mientras Andrea intentaba llamar la atención de otros conductores para que le ayudaran: pitaba, abría la puerta, sacaba los pies, e incluso marcó al 911 en secreto, dijo.

La reacción de él, a decir de Andrea, fue darle puñetazos y codazos en la cara y el estómago, jalarla del pelo e insultarla.

Ella fingió perder el sentido y hasta se hizo la muerta en medio de la golpiza, pero él no paró.

“Te lo juro por mis hijos que no te voy a denunciar. Solamente bájame. Quiero quedar viva”, relató Andrea que le suplicó.

“Es que no, no te voy a bajar. Tú no me vas a llevar a la cárcel”, contestó él.

José le quitó el celular y su Apple Watch y los lanzó por la ventana para que ella no se pudiera comunicar.

"No vas a llamarle a nadie. Te voy a llevar a un lugar y nadie va a saber dónde vas a estar. Yo hoy voy a hablar contigo”, le habría dicho José a Andrea.
"No, tú me vas a matar”, le respondió ella.

A lo que él habría dicho: “sí, después. Pero ahorita voy a hablar contigo".

Después de eso, dijo Andrea, sacó una pistola de debajo de la silla y la cargó.

Fue entonces cuando ella se lanzó de la camioneta para “escapar de la muerte”.

Andrea está convencida de que José tenía planeado hacerle daño desde hace tiempo.

“Intentó muchas veces invitarme. Me decía: solamente una cena. Tengo que decirte algo… pero sin los niños… Estuvo meses (insistiendo)”.

Un detective de la oficina del sheriff del condado Kaufman confirmó a N+ Univision que emitieron una orden de arresto para José Carlos Martínez Robles por el delito de secuestro agravado.

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“Él tiene que estar en la cárcel porque esto no se puede quedar así. Me tumbó los dientes… no puedo caminar. No puedo ni siquiera pararme al baño. No creo que esto se tenga que quedar impune. Tiene que pagar”, recalcó Andrea.

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