La tensión escala en Medio Oriente tras el nuevo
cierre del Estrecho de Ormuz, medida que
Irán ejecutó como represalia por los persistentes ataques de Israel contra objetivos en el Líbano. Aunque
Estados Unidos anunció una tregua de dos semanas, la negativa de Israel a detener sus operativos militares contra Hezbolá fractura la estabilidad del acuerdo. Esta acción pone en riesgo el flujo petrolero global y complica las negociaciones de paz previstas para los próximos días.