Estados Unidos enfrenta
un escenario climático dividido. Mientras la
costa este registra temperaturas invernales históricas, el
oeste combate un calor excesivo y fuertes lluvias. Las autoridades alertan sobre posibles
inundaciones repentinas en Texas y ciudades como
San Francisco y Los Ángeles. Además, ráfagas de viento de hasta 50 millas por hora afectarán la visibilidad en Nevada, mientras
un sistema frontal amenaza con tormentas severas y riesgos de
incendios en las planicies.