La ola de violencia que vive Colombia con ataques y bombas, ¿a qué se atribuye?

Grupos disidentes de las extintas FARC y la lucha por el narcotráfico alimentan la nueva ola de violencia en el suroccidente colombiano.

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Al menos diez personas murieron y varias más resultaron heridas tras la detonación de un artefacto explosivo al paso de un autobús en una carretera del suroeste de Colombia, en un hecho que se suma a una reciente cadena de ataques armados en la región del Cauca y el Valle del Cauca.

El atentado ocurrió en la vía Panamericana, en el sector de El Túnel, en el municipio de Cajibío, una zona que en los últimos días ha sido escenario de múltiples acciones violentas atribuidas a grupos armados ilegales.

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Las autoridades señalan como responsables a estructuras disidentes de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ( FARC), particularmente a las lideradas por alias “Iván Mordisco” y la facción Jaime Martínez, que mantienen presencia en corredores estratégicos vinculados al narcotráfico y a rutas hacia el puerto de Buenaventura.

¿Qué son las disidencias de las FARC?


Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia fueron durante décadas la guerrilla más antigua de América Latina. A lo largo de su existencia, fueron responsables de graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo secuestros, homicidios y desapariciones forzadas, con más de 21,000 personas retenidas en el marco de su lucha armada.

Las primeras disidencias comenzaron a formarse incluso antes de la firma del acuerdo de paz con el Estado colombiano en 2016, mientras que otros grupos surgieron después de la desmovilización, al rechazar el proceso de reincorporación. Sin embargo, estos sectores representan una minoría dentro del universo de excombatientes: de los aproximadamente 13,500 guerrilleros que entregaron las armas, cerca de 12,900 continúan en procesos de reintegración, según cifras oficiales.

A diferencia de la estructura centralizada que tuvo la antigua guerrilla, las disidencias actuales operan de forma fragmentada, sin un mando único ni una agenda política cohesionada. De acuerdo con expertos como Camilo González Posso, del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), sus actividades se concentran principalmente en economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilícita.

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Actualmente, estas estructuras se distribuyen en decenas de grupos armados dispersos en distintas regiones del país, con estimaciones que calculan alrededor de 5,000 integrantes. En algunos casos están formadas por antiguos combatientes, pero también por nuevos reclutas o personas incorporadas de manera forzada.

Las autoridades colombianas han señalado a estas disidencias como responsables de ataques contra la fuerza pública, líderes sociales y excombatientes, además de atentados de alto impacto en los últimos años, lo que mantiene activos los focos de conflicto en varias zonas del país.

¿Por qué hay violencia en Cauca?

En los últimos dos días se han registrado al menos 26 hechos “criminales”, según reportes oficiales, que incluyen ataques con explosivos, hostigamientos armados y acciones contra infraestructura de seguridad, los cuales han afectado principalmente a la población civil.

Las autoridades atribuyen la reciente escalada de violencia en el suroccidente de Colombia a la disputa entre grupos armados ilegales por el control de corredores estratégicos vinculados al narcotráfico, especialmente en las regiones del Cauca y el Valle del Cauca.

La región es un punto clave para las economías ilícitas, ya que ahí confluyen rutas utilizadas para el tráfico de drogas hacia el puerto de Buenaventura, con destino a Centroamérica y Europa. En ese contexto, el gobierno ha ofrecido recompensas por información que permita capturar a presuntos cabecillas vinculados a estas disidencias armadas.

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La ola de violencia se ha manifestado en una serie de atentados coordinados en distintos puntos de la región: vehículos cargados con explosivos detonaron cerca de instalaciones militares en Cali y Palmira, mientras que en Jamundí se reportaron ataques armados contra una estación policial.

Además, en El Tambo fueron neutralizados drones con explosivos y se registró un ataque contra un radar de la Aeronáutica Civil, sin que estos hechos dejaran víctimas.

El aumento de estos incidentes ha provocado la movilización de altos mandos militares y del Ministerio de Defensa, que junto a autoridades regionales evalúan medidas de contención. Funcionarios locales han solicitado reforzar la presencia de la fuerza pública y fortalecer labores de inteligencia ante lo que califican como una “ escalada terrorista” impulsada por estructuras criminales.

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