"Son muchas rocas y con las manos no se puede": la gente busca con sus propias manos a sus familiares

Los venezolanos se encargaron por su cuenta de buscar a sus seres queridos desaparecidos tras los terremotos del pasado miércoles, que dejan hasta el momento 920 muertos y al menos 50,000 desparecidos. Alegaron la escasez de equipos de rescate del gobierno mientras intentaban, el viernes, encontrar a personas sepultadas bajo los escombros de los edificios derrumbados.

Video Crónica desde La Guaira: Una de las zonas más afectadas por los terremotos en Venezuela

A casi 48 horas de los devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que impactaron Venezuela, los habitantes de las zonas más golpeadas tratan de rescatar a sus familiares y allegados, ante la poca o nula presencia de socorristas o funcionarios de seguridad del gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez.

Los ciudadanos que excavaban entre los escombros de sus hogares dijeron que habían visto a pocos equipos de rescate del Estado en las zonas más afectadas por los devastadores sismos, a pesar de que las autoridades proyectaban una imagen de una sólida respuesta gubernamental.

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La falta de ayuda agravó la desesperación de las familias, ya que la presión por encontrar sobrevivientes sepultados aumentaba con cada hora que pasaba. El viernes, este país sudamericano cumplió casi dos días desde el desastre. Las agencias de ayuda consideran que las primeras 48 a 72 horas son un plazo crucial para rescatar a personas con vida, aunque ese período puede extenderse si tienen acceso a alimentos y agua.

"Necesitamos máquinas. La fuerza de un hombre no da para mover esas estructuras", declaraba una mujer desesperada por ayuda para rescatar a sus familiares debajo de los escombros de un edificio derrumbado.

Angustia y zozobra esperando por sobrevivientes

En La Guaira parece que hubiera caído una bomba nuclear. Altos edificios se derrumbaron como castillos de naipes y quedaron transformados en montañas de arena y escombros.

"Aquí estamos enardecidos, necesitamos ayuda, hay gente viva y no dan las manos ni las herramientas", dijo Marlon Ochoa, sobreviviente del desplome de un edificio. "Estoy buscando a mi mamá, a mi esposa y mi hijo".

La gente clama por ayuda a medida que pasa el tiempo y la posibilidad de hallar sobrevivientes se esfuma.

Familiares, vecinos y voluntarios se mueven como pueden entre la destrucción, pero necesitan maquinaria especializada para poder cortar varillas de acero o remover bloques.

Las historias trágicas se reproducen a cada minuto: hay gente que perdió su casa, su familia, hay quien lo perdió todo.

"Está ahí", decía llorando Alessandro del Giudice, un joven de 23 años que intentaba encontrar a su padre bajo una montaña de escombros.

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Su abuela Amparo, desesperada, cavaba entre las ruinas con sus propias manos. "Son muchas rocas y con las manos no se puede", dijo después, impotente tras llorar y gritar desconsolada. "Las autoridades no sirven, no sirven, porque aquí deberían estar los militares con toda la maquinaria que tienen ahí".

Nazareth Jiménez sollozaba apoyada en el hombro de un ser querido mientras observaba a los vecinos intentar cortar losas de concreto con martillos y herramientas eléctricas en un edificio reducido a una montaña de escombros. "Dios mío, ¿cómo vamos a sacarlos de ahí?", murmuró.

Estaba consumida por la ansiedad mientras esperaba a ver si sus hermanos, sobrinos, sobrinas y amigos saldrían con vida de entre los escombros. "Estamos pidiendo ayuda al gobierno y a los países de todo el mundo", dijo, suplicando que se enviaran máquinas capaces de mover las estructuras derrumbadas. "Todavía hay gente viva ahí adentro".

Millones de personas afectadas mientras se extiende la desesperación

La Organización Internacional para las Migraciones indicó que hasta 6.76 millones de personas en Venezuela podrían verse afectadas por los terremotos, de las cuales unos 2 millones se encuentran solo en Caracas. Loyce Pace, directora regional de la Cruz Roja Internacional para las Américas, señaló que "la gente sigue aterrorizada ante la idea de volver a entrar en lo que alguna vez fueron sus hogares".

La desesperación comenzó a hacerse presente el viernes, ya que muchas familias aún no habían encontrado a sus seres queridos desaparecidos, seguían durmiendo en la calle o lloraban la muerte de familiares fallecidos en el desastre.

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"Me he quedado solo en esta vida", dijo Omar Reyes, quien caminaba entre los escombros donde quedaron sepultados dos de sus hijos. Contó que alrededor de 20 miembros de su familia murieron en el desastre.

En Catia La Mar, una comunidad adyacente al principal aeropuerto del país, multitudes de personas comenzaron a saquear productos básicos como papel higiénico y alimentos de las tiendas. Otros se agolparon alrededor de una camioneta civil que repartía pan y agua. Un soldado intervino para permitir que el vehículo se retirara. La gente convirtió el estacionamiento de una farmacia en un refugio improvisado, instalando lonas, hamacas y tiendas de campaña.

El gobierno promete una respuesta integral

Las fuerzas gubernamentales distribuyeron alimentos y agua a los sobrevivientes en La Guaira, mientras la presidenta interina Delcy Rodríguez afirmó que su gobierno estaba organizando una respuesta integral durante estas "horas críticas para rescatar a personas con vida". Agradeció la llegada de equipos de rescate y ayuda humanitaria de todo el mundo. Dijo que La Guaira había sido militarizada y que se estaba enviando más ayuda, aunque los residentes señalaron que era solo una fracción de la ayuda que necesitaban.

Mientras tanto, se aceleró un amplio esfuerzo de ayuda internacional, con docenas de equipos de rescate de todo el mundo que llegaron a Venezuela o que están por llegar pronto.

Yuleidy Cadenas se encontraba al otro lado de la calle de un edificio de vivienda pública derrumbado en Catia La Mar, observando cómo sus compatriotas venezolanos y equipos de emergencia locales y extranjeros recién llegados trabajaban entre los escombros. Esperaba que su hijo, su madre y su hermano fueran rescatados con vida.

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El miércoles huyó, descalza, de un edificio cercano que se derrumbaba y descubrió que la torre de apartamentos de su madre, ubicada en el piso 12, se había derrumbado por completo. Cadenas, de 28 años, sollozaba al recordar que el viernes era el cumpleaños número 12 de su hijo.

"Me subí a los escombros y les dije que me respondieran gritando, pero nadie lo hizo, ni mi hermano, ni mi hijo, ni mi madre", dijo Cadenas. "Solo estoy aquí esperándolos".

Unos minutos más tarde, sacaron un cuerpo de entre los escombros. No era el de su madre.

El gobierno de Rodríguez se felicita por algunos rescates aunque sin cuantificarlos. El presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta, Jorge Rodríguez, afirmó que "cada persona salvada es un milagro".

Algunos sobrevivientes emergen del polvo y los escombros

Los reportajes de los medios han compartido momentos notables de esperanza, como el de un joven sacado en camilla en el distrito de San Bernardino, en Caracas, entre los aplausos de los espectadores, mientras su madre, entre lágrimas, le decía: "Leandro, te quiero".

La televisión venezolana transmitió un video de una niña cubierta de polvo y envuelta en una sudadera mientras salía de los escombros con la ayuda de los rescatistas. José Luis Núñez, jefe del equipo de rescate metropolitano de Caracas, dijo que la encontraron en un edificio de 10 pisos en La Guaira que se derrumbó y quedó aplastado "como un panqueque".

"Queremos destacar la fortaleza, la determinación y la voluntad de vivir de esta niña", dijo Núñez.