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Estos establecimientos y ellos mismos me dijeron cómo están enfrentando esta situación? Abrir un negocio siempre ha requerido sacrificio, pero ahora muchos pequeños empresarios hispanos enfrentan una tormenta perfecta.
Inflación, aumento en los costos de alimentos y menos clientes en zonas donde el miedo a los operativos migratorios ha cambiado la rutina diaria. Todo está bien?
Sí, muchas gracias. Hace 12 años, ana arellano y su esposo comenzaron vendiendo tacos en el patio de su casa, pero después de un caso de violencia familiar, su esposo fue detenido y posteriormente deportado.
Ana quedó sola con sus hijos, incluso pasando noches durmiendo en estacionamientos mientras intentaban salir adelante. Con esfuerzo logró abrir una taquería en balch springs, texas, una zona de mayoría hispana al este de dallas.
Hola. Buenas tardes.
Qué gusto. Gracias a dios.
Puertas que se nos cerraron, después de toda la gente que nos dio la espalda. Pero ahora enfrenta otra batalla.
El precio de los productos básicos como la carne ha aumentado considerablemente y el flujo de clientes ha disminuido por temor a los operativos migratorios. La gente solo llamaba para querían bajar a comer aquí venían, hacían su orden, recogían su orden o nos llamaban.
A unas millas de ahí. Otra familia también apuesta por mantener vivo su negocio .
Durante décadas, josé quintanilla trabajó para cadenas de carnicerías en dallas, hasta que un día decidió arriesgarlo todo. Con sus ahorros.
Abrió junto a su esposa este restaurante, al que más tarde se sumó su hija, recién graduada de la universidad. Hoy dicen que sostener el negocio se ha vuelto los precios de los productos.
Digamos, todo lo que es lo agrícola, el transporte para llegar tomate un aguacate a nuestra mesa ha subido demasiado. Cuánto ha subido?
Regularmente casi el 50%, digamos, hasta más. En texas, pequeños negocios como estos dependen del consumo diario de sus propias comunidades.
Y cuando el miedo vacía las calles, también vacía las cajas registradoras. Porque