Miguel Montes no ha parado. Desde la misma noche del 24 de junio, tras dejar a su familia a resguardo, salió para verificar los daños que los sismos de 7.2 y 7.5 habían causado en el este de Caracas.
Los motociclistas se convirtieron en "centauros" salvavidas de las calles de Caracas
Su capacidad para llegar hasta los sitios de más difícil acceso ha sido crucial para salvar vidas de entre los escombros en Caracas y La Guaira
“Estuve en Petunia esa noche y el jueves… logramos rescatar a una persona”, dice, refiriéndose al Edificio Petunia, una de las dos edificaciones que colapsaron por completo en la urbanización Los Palos Grandes de Caracas, a pocas cuadras de su casa.
“El viernes bajé por primera vez a La Guaira y quedé en shock. Es impresionante”, dice Miguel, quien lo hizo para sumarse a la búsqueda de un amiguito de su hijo Lucas (12 años) y su familia, sorprendidos por el fenómeno telúrico en una de las zonas que sufrieron la mayor devastación. Siguen sin saber de ellos.
Como él, miles de motorizados de todo el país se han movilizado desde el pasado jueves para convertirse en operarios de primera fila en las tareas más disímiles: desde rescatistas y paramédicos, pasando por reporteros y camarógrafos in situ, hasta servir de antenas móviles de señal telefónica.

Sin embargo, es en su labor como transportistas de insumos, personal, traslado de heridos y hasta de cadáveres, donde ha quedado demostrado su capacidad operativa, versatilidad y destreza, pero sobre todo su solidaridad y compromiso para enfrentar la contingencia.
“Siempre hemos visto a los motorizados como un enemigo, pero en esta oportunidad han sido un apoyo incondicional”, afirma R.A., coordinador ad hoc de un centro de acopio en el este de Caracas, quien desde el viernes pasado se ha apoyado en los motorizados para enviar alimentos, agua y medicinas a médicos, paramédicos, rescatistas y familiares de personas atrapadas en edificaciones caídas en Playa Grande, al oeste de La Guaira.
En efecto, sin la ayuda de los motorizados muchos afectados, especialmente en las zonas más alejadas del estado La Guaira, posiblemente no habrían podido recibir la ayuda necesaria que, en algunos casos, les ha salvado la vida.
“He hecho de rescatista, he llevado insumos al litoral, El Junquito, a hospitales y albergues en toda Caracas, he ayudado a montar carpas… En todo lo que pueda ayudar, ayudo”, comenta Montes, quien en moto o rústico 4x4 ha podido llegar a los lugares más afectados por el remezón.
El sábado 27 de junio fue la última vez que pudo bajar a La Guaira. A partir de ese día, las autoridades restringen el paso debido a los atascos de tráfico que impedían el tránsito de ambulancias, maquinarias y vehículos de búsqueda y salvamento. “Pero mañana (hoy) bajo. Llevaré un martillo hidráulico para ayudar a perforar placas”, refiere.

La fuerza en el 23
A las 6:00 PM, José González y Jesús Moccó esperan para repostar el tanque de su moto en una estación de servicio en Los Palos Grandes, a solo tres cuadras de donde se desplomaron dos edificios residenciales hace una semana.
“Voy por acá cerca a buscar unos insumos para llevarlos al Periférico de Catia”, dice. Con evidentes signos de cansancio, José deberá llevar la encomienda a un centro de salud ubicado a 21 km de donde se encuentra. Tal vez, y solo tal vez, pueda ir a descansar un rato a su casa en el 23 de Enero, una popular parroquia aledaña a Catia.
Asegura que desde el primer día estuvo llevando y subiendo personas entre Caracas y La Guaira, y desde que impidieron el paso se ha dedicado a servir de transporte dentro de la Gran Caracas. “Lo importante es ayudar”, dice Jesús, el “parrillero” encargado de rastrear en el teléfono dónde se necesita una moto para algún traslado.

Todoterreno insular
Lawrence Ginnari, un expedicionario, guía turístico, skater profesional, ornitólogo y herpetólogo de vocación, tampoco ha dormido mucho en los últimos días. Perdió la cuenta de las veces que ha recorrido la autopista Caracas-La Guaira en la última semana, subiendo heridos, bajando herramientas o para descansar un poco luego de largas horas removiendo escombros.
Oriundo de la isla de Margarita, afirma seguirá ayudando en lo que sea, algo que cumple a pie juntillas. Este martes fue convocado a Caracas para una labor muy peculiar: ante el peligro que representa para los allí presente, se le pidió extraer al caimán que durante años ha vivido en la laguna del Parque del Oeste, sitio de esparcimiento para los caraqueños de la zona convertido hoy en el mayor centro provisional de damnificados llegados de La Guaira.






