La fase final de
la misión Artemis II demuestra los últimos avances en la ingeniería de materiales, diseñados para proteger
la cápsula durante su reingreso a la atmósfera. Los expertos aplican
principios de física para convertir la energía cinética en calor controlado, evitando que la nave se destruya al rozar el aire a velocidades hipersónicas. Este éxito en
la ciencia térmica abre la puerta a nuevas aplicaciones industriales y a la construcción de hábitats duraderos en la superficie lunar.