Un exiliado nicaragüense que fue encarcelado y torturado tras protestar contra el gobierno de Daniel Ortega fue deportado por Estados Unidos de regreso a su país, donde las autoridades lo volvieron a encarcelar de inmediato, según confirmaron este lunes sus familiares y su abogado.
Un exiliado nicaragüense que fue torturado, es encarcelado por segunda vez tras ser deportado por EEUU a Nicaragua
Un exiliado nicaragüense que fue encarcelado y torturado tras protestar contra el gobierno de Daniel Ortega en 2018 fue deportado por Estados Unidos de regreso a su país, donde las autoridades lo volvieron a encarcelar de inmediato.
La semana pasada, al bajar del vuelo de deportación proveniente de Estados Unidos en Managua, la capital de Nicaragua, Jeffrey Jarquín, de 35 años, fue llevado por las autoridades de regreso a la misma prisión donde ya había sido torturado, confirmó uno de sus familiares.
El familiar habló con la agencia AP bajo condición de anonimato, por temor a ser perseguido por el gobierno. Los medios locales fueron los primeros en informar sobre la deportación y detención de Jarquín.
Jarquín fue una figura destacada durante las protestas contra el gobierno de 2018, que desencadenaron una campaña de varios años por parte de los copresidentes Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, para aplastar la disidencia.
La represión del gobierno contra las críticas, la sociedad civil, los grupos religiosos y prácticamente cualquier persona que alzara la voz, ha provocado la huida de más de 800,000 personas del país, según cifras de la ONU.
Osley Sallent, el abogado de Jarquín en Estados Unidos, confirmó que el exiliado nicaragüense fue deportado después de solicitar asilo en Estados Unidos.
Jarquín fue detenido en 2018 junto con otros manifestantes y encarcelado en una prisión de máxima seguridad conocida como El Modelo, donde fue torturado, al igual que otras personas, dentro de celdas conocidas como “el infierno en miniatura”, según un informe de 2019 de la Organización de los Estados Americanos (OAS, por sus siglas en inglés). Un año después fue liberado y huyó para Estados Unidos.
Sallent dijo que Jarquín vivía en Miami cuando fue detenido. Antes de que un tribunal de Luisiana rechazara su caso de asilo en julio, Sallent señaló que estuvo recluido en “ Alligator Alcatraz”, el centro de detención migratoria de Florida ubicado en los Everglades, del que abundan los informes sobre condiciones severas. Sallent no pudo proporcionar más detalles sobre el caso de asilo.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios. Tras una solicitud de la AP para obtener más detalles sobre por qué Jarquín fue encarcelado por segunda vez, un portavoz del gobierno de Nicaragua respondió: “¡Muchas gracias! Abrazos”.
La administración de Trump ha criticado desde hace tiempo al gobierno nicaragüense y lo ha tildado de dictadura, especialmente después de que las autoridades de ese país cancelaran las elecciones programadas para el próximo año. La semana pasada, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, dijo en declaraciones ante la OEA que lo que estaba sucediendo en Nicaragua era “intolerable”.
“La dictadura de Murillo y Ortega no tiene cabida en nuestro hemisferio”, agregó.
A pesar de ello, el ICE ha intensificado las deportaciones hacia el país centroamericano en los últimos meses, según un informe reciente de Human Rights Watch, en el que se indica que la administración de Trump ha deportado a 6,300 nicaragüenses entre enero y julio de 2026.
La organización documentó que ICE ha detenido al menos a ocho exiliados nicaragüenses a quienes se les retiró la ciudadanía, una medida que, según los observadores, tenía como objetivo castigar a los críticos, de acuerdo con el informe. Algunos de los detenidos tenían solicitudes de asilo pendientes.
Juan Pappier, subdirector para las Américas de Human Rights Watch, señaló que las críticas simultáneas al gobierno de Nicaragua y las deportaciones de quienes se ven obligados a huir de su represión “hacen que Washington parezca hipócrita”.
“Nicaragua tiene el gobierno más brutal del hemisferio occidental, y cualquier crítico del gobierno que sea devuelto corre un riesgo real de sufrir tortura o persecución”, señaló Pappier.




