Treinta y un días han transcurrido desde que Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fueron capturados en Caracas en una operación militar de Estados Unidos, y casi de inmediato trasladados a una prisión en Nueva York, donde esperan por un juicio acusados de narcotráfico y terrorismo.
A un mes de la captura de Nicolás Maduro: Cuatro cambios ocurridos en Venezuela tras su detención
La captura y encarcelamiento de Maduro por parte de EEUU ha reconfigurado la realidad venezolana en pocas semanas, con cambios supervisados por Washington que parecen orientados a cumplir su agenda de estabilización, recuperación económica y transición, mientras los venezolanos claman por más libertad y oportunidades económicas.
Y con el derrocamiento de Maduro, Venezuela empezó a vivir una etapa marcada por la incertidumbre política, pero con algunos cambios que empiezan ya a vislumbrarse.
Un gobierno interino ‘autorizado’ por Washington
La remoción de Maduro provocó que su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumiera el poder como “presidenta encargada” por orden del Tribunal Supremo de Justicia venezolano.
Pero la llegada de Rodríguez al poder se dio condicionada por las exigencias de Washington. El presidente Donald Trump afirmó a las pocas horas de la caída de Maduro que él y su gobierno están a cargo de Venezuela, y dejó claro que Rodríguez podría “pagar un precio muy alto, probablemente más que Maduro” si ella “no hace lo correcto”.
Y aunque el gobierno de Rodríguez, hasta ahora, mantiene al grueso del aparato político que tenía Maduro a su alrededor, ha dejado atrás la retórica antiimperialista y antiestadounidense que abanderaba Maduro, en favor de declaraciones con la intención de trabajar en conjunto con Washington.
El acercamiento a EEUU quedó confirmado —si cabía alguna duda— con la llegada el pasado fin de semana de Laura Dogu, nueva Encargada de Negocios de la Embajada de EEUU en Caracas, y que apenas arribó al país reiteró a Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, presidente del Parlamento, la agenda de Washington para Venezuela: estabilización, recuperación económica y reconciliación, y transición.
Por ahora, Trump ha dicho que Rodríguez es “estupenda”. Pero la relación es una "estabilidad tutelada", evaluó Guillermo Tell Aveledo, profesor de Estudios Políticos en la Universidad Metropolitana, en declaraciones a la AFP.
Del modelo petrolero estatista de Chávez a la apertura a los privados
En 2006 el fallecido expresidente Hugo Chávez promulgó una Ley de Hidrocarburos que instauró un modelo de corte estatista en la industria petrolera y gasífera venezolana, que conduciría al Estado venezolano a tomar control hostilmente de activos de empresas extranjeras como ExxonMobil y ConocoPhillips, entre otras.
Veinte años después, el gobierno de Rodríguez se apresuró en concretar en pocos días una reforma a ley petrolera estableciendo normas mucho más amigables con el sector privado. Y este ha sido el principal tema que la Casa Blanca ha llevado adelante en la nueva relación con Venezuela, país que acumula las mayores reservas de petróleo y entre los primeros en reservas de gas en el mundo.
Ahora las empresas privadas podrán operar en Venezuela en solitario, sin necesidad de asociarse con la estatal petrolera venezolana Pdvsa.
Los privados también podrán realizar exploración y producción primara. Y se flexibilizan las cuotas de regalías y se simplifica el pago de impuestos.
"Es la única manera de obtener inversión importante", explicó el analista petrolero Francisco Monaldi, director del Programa de Energía de América Latina del Instituto Baker de la Universidad Rice, en EEUU. Incluso, a costa de enterrar la política petrolera de Chávez, fundador del movimento que ha gobernado Venezuela desde 1999.
"Hoy fue sepultado el modelo de soberanía petrolera de Chávez", dijo Monaldi en sus redes sociales. "La participación fiscal del Estado puede ser reducida a niveles mínimos, a discreción del Ministerio, sin consultar a la Asamblea Nacional. El fin de la revolución", afirmó.
¿Posible reactivación económica?
Las malas políticas económicas estatistas del chavismo, sumadas a una profunda corrupción en el Estado, condujo a una crisis socioecónomica histórica en Venezuela que llevó a emigrar a más de 8 millones de venezolanos en búsqueda de mejores oportunidades en otros países, mientras la economía venezolana se reducía a una cuarta parte de su tamaño.
Con la supervisión que Trump parece ejercer sobre Venezuela y sobre el gobierno de Rodríguez, Washington estableció que todo el petróleo que produzca el país sudamericano debe ser enviado a EEUU para que la administración Trump gestione su venta y pago al Estado venezolano, con mecanismos de control y transparencia.
Y en el país caribeño, otrora líder mundial en producción petrolera y con posibilidades de desarrollo y modernidad hace algunas décadas, este nuevo esquema petrolero es percibido con el optimismo de una herramienta que podría levantar la empobrecida economía venezolana.
"El país requiere urgentemente de un flujo de caja creciente y estable, y es el petróleo quien lo puede proveer de forma inmediata", sostuvo el economista Carlos Torrealba Rangel.
Trump instó a las grandes petroleras de EEUU y algunas extranjeras, en la misma Casa Blanca, a invertir miles de millones de dólares en Venezuela para levantar así la producción petrolera.
Y aunque los privados han manifestado sus reservas por los riesgos institucionales y los precedentes de actuación estatal contra el sector privado, el cambio de las reglas de juego podría oxigenar al país, donde el salario mínimo mensual es menor a un dólar.
"El año 2026 arrancó con un viraje sin precedentes en la política de Venezuela y traerá consecuencias en la dinámica económica", acotó el economista Asdrúbal Oliveros.
Un mejor ambiente de negocios podría traer las necesitadas divisas al país, mediante medidas como un eventual levantamiento o flexibilización de las sanciones petroleras de EEUU contra un sector que aporta casi 90% de los dólares de Venezuela.
"Estimo una expansión de 30%, es decir, el doble de lo que fue en los últimos dos años", apuntó Oliveros.
La dinamización de la economía, dentro del mejoramiento de las relaciones con EEUU, por ejemplo, ya provocó que American Airlines anunciara que en poco tiempo reanudará sus vuelos a Venezuela.
Anhelos de libertad en las calles y para los presos políticos
Los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro acumularon cientos de presos políticos durante sus más de dos décadas en el poder desde 1999. Pero con la caída de Maduro, y la esperanza de los venezolanos de lograr un cambio político hacia la democracia, se han levantado voces pidiendo la liberación de estas personas, detenidos en prisiones que han sido denunciadas como centros de tortura.
Cinco días después de la captura de Maduro, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, dijo que saldrían de las prisiones "un importante grupo de venezolanos y extranjeros", sin precisar la cantidad, nombres o sitios de reclusión.
La ONG venezolana Foro Penal calcula que casi 350 presos políticos han sido excarcelados tras ese anuncio de Rodríguez, y asegura que restan casi 700 personas presas por razones políticas en Venezuela.
A esas liberaciones se le sumó una propuesta de la presidenta Delcy Rodríguez, quien dijo el viernes pasado que solicitará al Legislativo venezolano "una ley de amnistía general que cubra todo el período político de violencia política de 1999 al presente".
Esta medida fue recibida con gritos de "¡libertad, libertad!" por parte de los familiares que desde hace casi un mes duermen en las puertas de las cárceles aguardando por la eventual liberación de sus seres queridos.
Delcy Rodríguez también expresó que se cerrará el centro de detención conocido como El Helicoide, en Caracas, uno de los lugares de reclusión más aterradores del aparato de represión del chavismo.
"La amnistía en principio implica olvido, no perdón", explicó Alfredo Romero, director de Foro Penal, que rechazará cualquier proyecto que sirva como "manto de impunidad".
Otro símbolo de cómo las cosas parecen cambiar ocurrió este mismo martes, cuando unas 500 personas se concentraron en la Universidad Central de Venezuela (UCV), la más importante del país, para exigir la aprobación de la amnistía.
Las manifestaciones de calle en contra del gobierno prácticamente desaparecieron de las calles de Venezuela luego de la represión desatada por Maduro tras las elecciones de julio de 2024 que se adjudicó pese a la victoria del candidato opositor Edmundo González Urrutia.
En ese entonces, más de 2,000 personas fueron encarceladas por cargos de "terrorismo".
Ahora, con Maduro encarcelado en Nueva York, el miedo que impuso su régimen ha mermado, pero no ha desaparecido. La gente aún critica al gobierno en susurros.
Hay una "liberalización táctica", estimó Aveledo. "El sistema está recalibrando los costos de la represión".
Con información de AFP









