7.2 y 7.5: son las cifras de la desolación. La potente magnitud del doble sismo que sacudió Venezuela con apenas un minuto de diferencia hace ahora una semana. Es el segundo terremoto más potente que ha azotado el país en el último siglo y puede que el más letal de su historia, las cifras lo avalan.
La devastación en cifras: a una semana del sismo letal en Venezuela, recopilamos todos los datos de la catástrofe hasta el momento
Los fallecidos, heridos y desaparecidos se cuentan ya por miles. Venezuela sigue estremecida por la que, a todas luces, parece ser la mayor catástrofe de su historia reciente. Ponemos cifras al impacto de la destrucción para esbozar la fotografía de la magnitud total de los daños materiales y humanos
2,295: es el conteo más doloroso, el número de fallecidos confirmados por el gobierno; y que parece que sigue quedándose corto (a juzgar por los desaparecidos).
El coordinador residente de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla del Tindaro, afirmó que "sin duda estamos ante una cifra superior a la comunicada".
Y agregó: "Puedo ofrecerles una estimación: estamos adquiriendo, y esto es algo que se ha acordado con las autoridades, traer 10,000 bolsas para cadáveres".

Inmediatamente después de los sismos, el sistema PAGER del Servicio Geológico de Estados Unidos estimó, de acuerdo con la evidencia científica disponible, que el número de muertos oscilaría entre los 10,000 y los 100,000.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, acaba de decretar siete días de duelo nacional en homenaje a la memoria de las víctimas mortales y a sus familias, contadas a partir de las 6:00pm (hora local) de hoy miércoles 1 de julio.

11,267: es el número de heridos comunicados por el gobierno venezolano. También acaban de cuantificar en 12,871 el número de personas damnificadas y de actualizar a 26,403 el número total de población afectada por los graves sismos.
Para hablar de desaparecidos es muy complicado agarrarse a cifras. El gobierno no ha ofrecido datos oficiales, pero se estiman en más de 50,000 las personas en paradero desconocido, según el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, Tom Fletcher.
La cantidad coincide con los datos que arrojan las aplicaciones que personas particulares pusieron en marcha para publicar identidades y fotografías de desaparecidos y con el comunicado del Comité Internacional de Rescate (IRC).
Las zonas más afectadas fueron la capital, Caracas, y la región de La Guaira. Allí la fotografía sigue siendo apocalíptica: edificios totalmente colapsados como castillos de naipes.

Se afanan por encontrar supervivientes entre los escombros de miles de edificios colapsados
Según datos presentados este martes 30 de junio por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, tienen registro de 189 edificios totalmente colapsados en todo el país, de los cuales 158 estaban en La Guaira.
En total, Rodríguez dijo que se estima que hay 855 edificios dañados en el país, ya sea con daños graves, parciales o colapsos totales.

Esta cifra está lejos de los números presentados por instituciones como la NASA. La agencia espacial proyectó que hasta 60,000 edificios podrían haber sido dañados o destruidos en Venezuela tras los terremotos, según un informe basado en radares satelitales.
En esos restos se intensifican las tareas de búsqueda de supervivientes. Más de 3,300 rescatistas profesionales trabajan en la zona enviados desde 27 países, según cifras facilitadas por la ONU, que coordina el comité de emergencia internacional.
El gobierno venezolano puntualizó que mantiene a más de 26,000 efectivos nacionales (principalmente policías, bomberos y fuerzas especiales) trabajando en la zona cero y avanzó que ya hay más de 17,000 voluntarios colaborando en el rescate y desescombro.

Pasados ya siete días desde que ocurriera la tragedia, las probabilidades de encontrar a gente con vida entre los escombros son bajas, pero aún hay esperanza. Los expertos en rescates en sismos calculan que una persona puede aguantar de tres a siete días atrapada, incluso algo más si se dan ciertas condiciones (como poder estar hidratados y con un espacio mínimo).
El tiempo se agota, pero si miramos a otras catástrofes como el terremoto de Haití de 2010, hay ejemplos de que los 'milagros' existen. El joven Evan Muncie ostenta el récord histórico de supervivencia bajo los escombros, ya que sobrevivió tras 27 días sepultado. En esa misma catástrofe pudieron rescatar con vida a otras dos personas que permanecieron 21 y 15 días respectivamente atrapadas, aunque no es lo habitual.

Las condiciones climáticas, especialmente en el estado costero de La Guaira no ayudan, debido a las altas temperaturas y la humedad que aumentan el riesgo de deshidratación de los potenciales sobrevivientes.
Además, la potente devastación de los sismos, que ha dejado bloques enteros de viviendas convertidos en un amasijo de escombros, sigue complicando las tareas de rescate.
Naciones Unidas hizo una estimación preliminar de daños materiales causados por los dos terremotos en viviendas y activos económicos, como vehículos, edificios o comercios. Lo cuantifican en pérdidas de más de 6,700 millones de dólares.
Aunque algunos expertos apuntan a que estaría entre los 10,000 y los 100,000 millones de dólares, lo que supone entre el 2% y el 10% del PIB de Venezuela.
ACNUR advierte de la emergencia humanitaria en Venezuela
Una semana después de las sacudidas, la imagen en las zonas más devastadas como La Guaira es la de miles de personas en la calle, sin vivienda. Según ACNUR, unas 16.000 personas han resultado afectadas y han tenido que buscar dónde vivir.
Muchas no lo han conseguido. Un 39 % permanece en calles o espacios públicos, mientras otros se alojan con familiares o en refugios temporales como iglesias, escuelas o instalaciones improvisadas.

La agencia de Naciones Unidas para los refugiados afirmó que se observa “una grave escasez de alimentos, el colapso de los servicios básicos y un aumento de los riesgos de protección para la población desplazada”.
El sistema de salud, que ya enfrentaba dificultades antes de la tragedia, también está bajo fuerte presión. La OMS informó que los hospitales en varias regiones funcionan con hacinamiento, servicios interrumpidos y retrasos en cirugías. Al menos tres centros de salud sufrieron daños graves y otros seis operan parcialmente.

Los médicos en el terreno afirman que los mayores peligros que enfrentan ahora los sobrevivientes son las heridas sin tratar y las enfermedades infecciosas. Debido a la destrucción de la infraestructura de agua potable y las pésimas condiciones sanitarias entre los miles de venezolanos desplazados que duermen en refugios abarrotados o a la intemperie, los trabajadores humanitarios advirtieron de la grave crisis médica que, a menos que se controle rápidamente, se cobrará más vidas en los próximos días y semanas.
Con estos datos sobre la mesa, la ONU prevé asistir a 500,000 personas en los refugios instalados tras los terremotos, según estimó este martes la directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para el país, Stephanie Hochstetter.

La funcionaria explicó que ya han distribuido paquetes de alimentos de emergencia a unas 1,200 personas, aunque esperan que la cifra aumente en los próximos meses.
El riesgo máximo está en los menores
La ONG global Plan International ha alertado de la necesidad de proteger a la niñez y adolescencia. Los señala como la población más vulnerable, especialmente las niñas, ante el riesgo de abusos en los albergues.
Plan International recordó en un comunicado que según las estimaciones de Unicef, unos 680,000 niños y niñas se encuentran entre las 1.8 millones de personas que calculan que necesitan asistencia humanitaria en Venezuela.

Miles de familias que perdieron sus hogares se han trasladado a albergues temporales y espacios colectivos donde la niñez enfrenta riesgos específicos que requieren atención prioritaria, alertó la ONG global.
Las más de 700 réplicas complicaron la situación
Otro elemento que ha dificultado las labores de rescate y contingencia ha sido las réplicas. El gobierno informó en el séptimo día de la tragedia que habían registrado 782 réplicas tras el doblete sísmico del 24 de junio.
Muchas personas vivían esos temblores posteriores con terror, lanzándose a la calle y durmiendo en sus coches o en colchones a la intemperie por temor a que pudieran venirse abajo más edificaciones.

El presidente de la Asamblea Nacional afirmó que la cantidad y la magnitud promedio de las réplicas ha ido disminuyendo con el paso de los días pero que aún el lunes 29, por ejemplo, hubo una treintena de réplicas.
Intentar negociar con la tragedia
Sumado al colapso sanitario que viven en las zonas más afectadas, preocupa el aluvión de cuerpos que requieren de servicios funerarios. El colapso es tal que las autoridades han improvisado morgues como la del puerto de La Guaira.
En la instalación provisional se podían ver cientos de ataúdes y cuerpos apilados junto a grandes cantidades de cal viva.

Los familiares de las víctimas denuncian que las funerarias están haciendo negocio y que ofrecen servicios como la cremación a precios desorbitados. Oswadeliz Núñez declaró a N+Univisión que le pedían hasta 1,500 dólares por incinerar a su hijo cuando la tarifa normal rondaría los 250 dólares.
Unos servicios que, dadas las circunstancias, son altamente demandados. Según el gremio de funerarias del país, estiman que entre el 80% y el 90% de las víctimas serán cremadas por las condiciones en las que se encuentran los cuerpos.
Ayudas económicas para reconstruir el país
Mientras, la ayuda internacional sigue llegando. Las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) —la principal liga de béisbol de Estados Unidos— y su asociación de jugadores anunciaron una donación de 1 millón de dólares a la Cruz Roja para apoyar la recuperación.
También Reino Unido anunció que destinará 2 millones de libras (unos 2.65 millones de dólares) adicionales en ayuda humanitaria a Venezuela, según informó este miércoles el primer ministro británico, Keir Starmer.

El Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información de Venezuela informó del despliegue de 707,000 toneladas de ayuda humanitaria destinadas a atender a la población afectada por los recientes sismos registrados en el país.








