El presidente Miguel Díaz Canel reafirmó la
disposición histórica de Cuba para entablar un diálogo con Estados Unidos, siempre que se base en el respeto a la soberanía y la autodeterminación. Bajo una
postura de "continuidad", el mandatario subrayó que no aceptará presiones ni precondicionamientos, buscando una relación civilizada entre vecinos que
respete la independencia de la isla y
evite cualquier tipo de injerencia en sus asuntos internos.