El día que la montaña bajó y enterró todo a su paso sobre Nepal

La tragedia que hasta el momento ha dejado más de 380 muertos y miles de desaparecidos ocurrió en una zona fronteriza del Himalaya, donde el agua y los escombros arrasaron comunidades y dejaron a cientos de personas sin localizar.

Video Así se ve Nepal tras la avalancha mortal

En cuestión de minutos, el agua convirtió una zona del Himalaya en un escenario de destrucción. La avalancha llegó con una fuerza que no dio tiempo a muchas personas para escapar: arrastró vehículos, sepultó edificios, destruyó carreteras y dejó comunidades enteras cubiertas de lodo.

Al menos 389 personas murieron y 1,300 desaparecieron en Nepal tras las repentinas inundaciones registradas el miércoles en una zona fronteriza con China, mientras cientos de turistas, trabajadores y residentes permanecían desaparecidos.

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Las imágenes captadas después del desastre muestran la magnitud de lo ocurrido. En el distrito de Nuwakot, algunos edificios quedaron cubiertos de lodo hasta sus segundos pisos. Los restos de vehículos quedaron sepultados, mientras escombros permanecían atrapados entre ramas y cables.

Para quienes estaban ahí, la tragedia llegó prácticamente sin aviso.

“Cuando llegué al bazar de Dhunge, en media hora, la inundación llegó y dañó todo el mercado. La gente se estaba preparando para ir a la oficina en ese momento”, relató el residente Shoyam Rajbhandari.

Después de la corriente, ni siquiera había certeza sobre quiénes habían logrado escapar.

“Cuántas personas están desaparecidas o muertas, no lo sabemos”, agregó.

La emergencia alcanzó también a personas que habían viajado hasta la región por motivos religiosos y turísticos.

Funcionarios de Nepal reportaron 403 personas desaparecidas, entre ellas 341 extranjeros. De acuerdo con Sunil Sharma, portavoz de la junta de turismo de Nepal, 133 de ellos eran ciudadanos de India que realizaban una peregrinación al monte Kailash, en el Tíbet, considerado un sitio sagrado para los hinduistas.

También figuraban entre los desaparecidos 47 estadounidenses, 34 australianos, 33 británicos y 24 canadienses.

Entre los desaparecidos había además al menos 62 ciudadanos nepalíes que se encontraban haciendo senderismo en la zona del lago Gosaikunda durante el festival de Janai Purnima.

Equipos de rescate utilizan una máquina de movimiento de tierras para trasladar a un lugar seguro a una víctima de una crecida repentina, a lo largo del río Trishuli en el distrito de Nuwakot, Nepal, el miércoles 26 de agosto de 2026.
Equipos de rescate utilizan una máquina de movimiento de tierras para trasladar a un lugar seguro a una víctima de una crecida repentina, a lo largo del río Trishuli en el distrito de Nuwakot, Nepal, el miércoles 26 de agosto de 2026.
Imagen Niranjan Shrestha/AP Photo/Niranjan Shrestha


La tragedia también alcanzó a quienes trabajaban para responder a la emergencia. El portavoz de la policía de Nepal, Abi Narayan Kafle, informó que hasta el miércoles al menos 28 agentes estaban desaparecidos.

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Las autoridades pidieron a los habitantes de varios distritos alejarse de las riberas de los ríos Trishuli, Bhotekoshi y Narayani. La fuerza del agua destruyó al menos 19 puentes y casi 40 millas de caminos.

El río Bhotekoshi se desbordó alrededor de las 9 de la mañana del miércoles y, según funcionarios, destruyó aldeas y proyectos hidroeléctricos.

Nepal pidió ayuda a sus vecinos.

“Hemos pedido tanto a India como a China que nos ayuden en las labores de rescate”, dijo Sasmit Pokharel, portavoz del gobierno nepalí.

Mientras los equipos de emergencia buscaban a los desaparecidos, también comenzó la discusión sobre qué había provocado una crecida de semejante magnitud.

En un primer momento surgió la posibilidad de que un sismo estuviera relacionado con el desastre. El Servicio Geológico de Estados Unidos registró un movimiento sísmico durante la madrugada del miércoles y posteriormente actualizó su magnitud.

Sin embargo, expertos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, con sede en Katmandú, señalaron que una avalancha procedente de un glaciar probablemente provocó la crecida.

Casas dañadas permanecen en posición precaria cerca de las orillas desbordadas y obstruidas por escombros del río Trishuli, tras unas inundaciones repentinas en el distrito nepalí de Nuwakot el miércoles 26 de agosto de 2026.
Casas dañadas permanecen en posición precaria cerca de las orillas desbordadas y obstruidas por escombros del río Trishuli, tras unas inundaciones repentinas en el distrito nepalí de Nuwakot el miércoles 26 de agosto de 2026.
Imagen Niranjan Shrestha/AP Photo/Niranjan Shrestha

Las mediciones hidrológicas mostraron la velocidad extraordinaria con la que aumentó el agua. En un punto del río Trishuli, el nivel llegó a subir hasta 9 metros en apenas media hora.

Saswata Sanyal, especialista en reducción del riesgo de desastres, explicó que el río Lhende Khola, afluente del Bhotekoshi, se había desbordado dos veces en 14 meses. En esta ocasión, dijo, el detonante habría sido una avalancha de hielo y roca procedente de un glaciar del lado nepalí que bloqueó el río y provocó una crecida súbita aguas abajo.

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La región ya había vivido una emergencia similar.

En agosto del año pasado, las mismas zonas registraron inundaciones repentinas después de que un lago glaciar en el vecino Tíbet se desbordara debido a las altas temperaturas. Aquella emergencia dejó nueve muertos y provocó daños en infraestructura, incluido un puente que conecta Nepal y China.

Ahora, los equipos de rescate avanzan entre barro y escombros.

La policía de Nepal informó que había recuperado 157 cuerpos, mientras el Ejército realizaba búsquedas aéreas y rescataba a personas en Rasuwa, uno de los distritos más afectados.

Del otro lado de la frontera, las autoridades del Tíbet movilizaron cerca de 800 trabajadores de emergencia, 150 vehículos, perros rastreadores y lanchas rápidas para apoyar las labores de rescate.

Las imágenes del desastre muestran lo que quedó después del paso del agua: edificios parcialmente sepultados, carreteras destruidas y vehículos arrastrados por la corriente.

Suman Chalise, un profesor de 34 años que presenció la emergencia en Nuwakot, contó que vio cómo el agua se llevaba ocho o nueve camiones, además de casas y personas.

“Fue absolutamente desgarrador (...) Fui testigo de una devastación de tal magnitud que nunca había visto nada igual”, relató.

Y la emergencia todavía no termina.

Qianggong Zhang, responsable de riesgos climáticos y ambientales del Centro para el Desarrollo Integrado de las Montañas, advirtió sobre la posibilidad de una segunda crecida debido a un bloqueo en la parte alta del río fronterizo entre Nepal y China.

Mientras continúa la búsqueda, Nepal enfrenta una emergencia en una región donde las montañas, los ríos y los glaciares forman parte de la vida cotidiana, pero también pueden convertirse en cuestión de minutos en una fuerza devastadora.