El presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que envíe petróleo a Cuba, al considerar que sus políticas y prácticas constituyen una amenaza inusual y extraordinaria, que proviene total o sustancialmente de fuera de Estados Unidos, para la seguridad nacional y la política exterior de este país.
Trump amenaza con sanciones a los países que vendan petróleo a Cuba
El presidente Donald Trump amenazó con imponer sanciones a cualquier país que envíe petróleo a Cuba, al cosiderar que sus acciones representan una amenaza a la seguridad nacional de EEUU.
¿De qué se trata la nueva amenaza de Trump?
A través de la orden ejecutiva, la Casa Blanca indicó que se podrá imponer un arancel ad valorem adicional a las importaciones de cualquier bien procedente del extranjero a cualquier país que de forma directa o indirecta "venda o suministre petróleo a Cuba".
Trump afirmó que este sistema arancelario es necesario y apropiado para hacer frente a la emergencia nacional declarada en la orden.
Será el secretario de Comercio, Howard Lutnick, el encargado de determinar si un país está vendiendo o suministrando petróleo directa o indirectamente a Cuba, y derivado de ello, alertará al secretario de Estado, Marco Rubio sobre la falta.
Rubio, a su vez se lo hará saber al presidente para que tome la recomendación.
De acuerdo con la orden, será Donald Trump quien determinará si se debe imponer un arancel adicional a las exportaciones de los países en cuestión y en qué medida.
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¿Por qué EEUU amenaza a Cuba?
El gobierno de Estados Unidos declaró una emergencia nacional por las amenazas que, según la Casa Blanca, representa el Gobierno de Cuba para la seguridad y la política exterior estadounidense.
El documento oficial sostiene que las políticas y acciones de La Habana constituyen “una amenaza inusual y extraordinaria”, debido a que la administración Trump afirma que el gobierno cubano se ha alineado con países considerados hostiles a Washington, como Rusia, China e Irán, y con grupos que Estados Unidos califica como terroristas, incluidos Hamas y Hezbollah.
Se detalló que Cuba presuntamente albergaría instalaciones de inteligencia y militar de estos países antagonistas, entre ellas lo que se describe como la mayor instalación de señales de inteligencia rusa fuera de su territorio, con capacidad para espiar comunicaciones sensibles estadounidenses.
Además acusó al régimen cubano de servir como refugio seguro para grupos transnacionales y de facilitar su expansión en la región, lo que, según Washington, podría desestabilizar el hemisferio occidental.
Asimismo, la Casa Blanca acusó que Cuba ha brindado apoyo de defensa, seguridad e inteligencia que ha socavado sanciones internacionales destinadas a promover la estabilidad regional y reforzar el estado de derecho.
Además de las acusaciones geopolíticas y de seguridad, el decreto subraya una crítica explícita a las prácticas internas del régimen cubano, señalando la persecución y tortura de opositores políticos, la negación de libertades como la de expresión y prensa, y la presunta explotación y corrupción que caracterizan al sistema comunista cubano.
Como respuesta a estas presuntas amenazas, la Casa Blanca anunció un sistema de aranceles que permitiría imponer tarifas adicionales a productos de países que suministren petróleo u otros recursos a Cuba, una medida diseñada para ejercer presión económica sobre la isla y sus aliados.
TLS
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