NUEVA YORK - Alan Greenspan, el economista neoyorquino que presidió la Reserva Federal de Estados Unidos durante casi 19 años, murió en la mañana del lunes, 22 de junio, por causas vinculadas a la enfermedad de Parkinson que padecía. Tenía 100 años y nunca tuvo hijos.
Muere Alan Greenspan a sus 100 años: el economista neoyorquino presidió la Reserva Federal
El célebre economista neoyorquino Alan Greenspan murió en la mañana del lunes 22 de junio, a sus 100 años. Greenspan se destacó durante más de 18 años como presidente de la Reserva Federal estadounidense.
La periodista Andrea Mitchell, su esposa desde el 1997, confirmó el fallecimiento. "Moldeó mi vida desde nuestra primera cita en 1984 [...] Tenía una ‘exuberancia irracional’ por el béisbol, los Washington Commanders, el tenis, el golf y la música, especialmente el jazz. Será recordado por su brillantez y su bondad”, agregó en declaraciones que publicó la agencia AP.
Nacido el 6 de marzo de 1926, en el vecindario de Washington Heights, en Manhattan, Greenspan fue un prodigio de las matemáticas. "Yo era la atracción accesorio en las fiestas", contó en 2007, durante una entrevista con PBS NewsHour.
Ingresó a la Escuela de Música Juilliard, pero dejó esos estudios para trabajar como músico profesional en su adolescencia, tocando el clarinete y el saxofón junto a Stan Getz, quien luego alcanzó la fama en el jazz. A Alan Greenspan, esa experiencia le sirvió para comprender que n o era el trabajo que soñaba.
Cursó estudios de licenciatura y posgrado en Economía en la Universidad de Nueva York, de donde obtuvo un doctorado. Y así fue como llegó a trabajar con 6 presidentes de Estados Unidos.
Desde el 1967, colaboró con la campaña presidencial de Richard Nixon. También juró como principal asesor económico del presidente Gerald Ford, en el 1974.
Sin embargo, no fue hasta 20 años más tarde cuando Greenspan entró de lleno en el gobierno.
Tenía 61 años cuando en el 1987, el entonces presidente de los Estados Unidos, el republicano Ronald Reagan, lo nombró como el décimotercer presidente de la Reserva Federal, convirtiéndose en el más influyente de quienes han ostentado el cargo.
Al dejar la silla, en 2005, había trabajado estrechamente con las presidencias de Reagan, George Bush padre, del demócrata Bill Clinton y de George W. Bush.
En su 18 años y medio al frente de la Fed, Greenspan presidió una etapa sostenida de crecimiento y prosperidad en Estados Unidos.
Dos años después de su retiro, esa estabilidad terminó con consecuencias devastadoras.
10 datos sobre Alan Greenspan
1️⃣ Enfrentó su primera crisis como presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos el 19 de octubre de 1987, conocido como el “Lunes Negro”. Llevaba dos meses en el puesto cuando el mercado bursátil sufrió la peor caída porcentual en un solo día. El promedio industrial Dow Jones perdió 22.6% de su valor por razones poco claras hasta hoy. Alan Greenspan aseguró a Wall Street que la Fed suministraría al sistema financiero tanto dinero como fuera necesario. Así, las acciones se recuperaron y la economía salió del desplome.
2️⃣ Aunque algunas personas creen que Alan Greenspan fue el presidente que más tiempo dirigió la Reserva Federal de Estados Unidos, lo cierto es que se quedó cortó por 5 meses. Lo supera William McChesney Martin, quien ocupó el cargo desde 1951 hasta principios del 1970.
3️⃣ Con el paso del tiempo, fue conocido con distintos sobrenombres. Lo llamaban tanto 'Maestro' como 'Oráculo'. Además, hizo público que se levantaba temprano cada mañana para sumergirse dos horas en su bañera, donde revisaba estadísticas y memorandos.
4️⃣ “Indicador del Maletín”: El término se acuñó tras notarse que a las reuniones de la Fed, Greenspan siempre llevaba un maletín, en ocasiones, cargado de gráficos e investigaciones para sustentar sus argumentos. Si asistía a las juntas con el maletín lleno, los observadores implicaban que se avecinaban cambios.
5️⃣ En sus 18 años y medio en la Fed, Greenspan presidió un asombroso auge de los precios de las acciones y un boom económico de 10 años que comenzó en marzo de 1991. Se le reconoció como un virtuoso y sus palabras eran analizadas en busca de pistas sobre las tasas de interés, la economía y los mercados financieros.
6️⃣ Durante su gestión en la Fed, la tasa de desempleo del país cayó brevemente por debajo del 4%, por primera vez desde 1970. Y la inflación se mantuvo notablemente contenida, de forma prolongada, algo que muchos economistas creían imposible.
7️⃣ Los inversionistas se aferraban a sus observaciones, aunque a veces era imposible entenderlas. En la más conocida de sus frases, el 5 de diciembre de 1996, Alan Greenspan sacudió a los mercados financieros al sugerir, con dos palabras -"exuberancia irracional"- que los precios de las acciones estaban demasiado altos. En otra ocasión, ante un comité del Congreso espetó: “Sé que ustedes creen que entienden lo que creen que dije, pero no estoy seguro de que se den cuenta de que lo que oyeron no es lo que quise decir”.
8️⃣ Sus habilidades para gestionar crisis fueron puestas a prueba en 1997 y 1998, cuando u na crisis financiera en Asia amenazó con extender la devastación económica por todo el mundo. La Fed ejecutó un préstamo de emergencia a Tailandia y persuadió a bancos norteamericanos para que renovaran préstamos de corto plazo a Corea del Sur.
9️⃣ Fue un férreo defensor de que los mercados financieros podían autorregularse. Junto con funcionarios de la Casa Blanca del presidente Bill Clinton, ayudó a bloquear los esfuerzos de Brooksley Born, la principal reguladora de materias primas del país, para imponer supervisión federal, a finales de la década del 1990, sobre el mercado de derivados extrabursátiles. Los derivados permitían a los especuladores apostar por todo, desde el precio del petróleo hasta hipotecas de alto riesgo. Con el tiempo, la historia reivindicaró a Born y no a Greenspan.
🔟 Después de dejar el cargo como presidente de la Fed en 2006, poco antes de cumplir 80 años, Greenspan se mantuvo ocupado dirigiendo su firma de consultoría, Greenspan Associates, a través de la cual ofrecía asesoría a clientes de Wall Street y cobraba cuantiosos honorarios por conferencias. Escribió sus memorias, otros dos libros sobre economía y opinaba sobre los acontecimientos económicos en programas de noticias de televisión.
Golpe a su reputación
Parecía que Greenspan no podía equivocarse. No solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, era visto con una mezcla de reverencia y asombro. Muchos incluso temían el día en que dejara su puesto.
Y quién diría que casi tan pronto como dejó la Fed, la reputación de Greenspan se resintió.
Los precios de la vivienda comenzaron a bajar en una caída vertiginosa que produjo pérdidas enormes a los bancos, fondos de pensiones y otros inversionistas que habían apostado fuerte por el sector inmobiliario.
A medida que el valor de las viviendas se desplomaba, millones de ciudadanos -muchos de ellos atrapados con deudas hipotecarias desmesuradas- perdieron sus techos. La crisis financiera llevó a la economía a hundirse en la Gran Recesión de 2007-2009, la peor contracción desde la Gran Depresión de la década de 1930.
La crisis en Estados Unidos se entendió al extranjero, lo que derivó en una crisis de deuda para países de Europa, y llevó a Beijing a diseñar un enorme paquete de estímulo gubernamental para estabilizar su economía.
Con el paso del tiempo, los críticos echaron gran parte de la culpa a las políticas de Greenspan, a su fe en la supervisión ligera y a su escasa atención a la toma de riesgos que había prosperado en el sistema financiero bajo su vigilancia.
Acusaron que las bajas tasas de interés que Greenspan impulsó ayudaron a inflar los precios de la vivienda hasta convertirlos en una burbuja peligrosa. Y la desregulación financiera que respaldó permitió que bancos y otras firmas financieras acumularan enormes riesgos, a menudo ocultos a la supervisión gubernamental. Malas apuestas con derivados contribuyeron a hundir al gigante asegurador American International Group, que requirió un rescate de 180,000 millones de dólares financiado por los contribuyentes.
La Comisión de Investigación de la Crisis Financiera, encargada por el Congreso de investigar el desastre, concluyó: "Más de 30 años de desregulación y de dependencia de la autorregulación por parte de las instituciones financieras, defendidas por el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan y otros... habían eliminado salvaguardas clave, que podrían haber ayudado a evitar la catástrofe”.
El propio Greenspan reconoció después que “cometí un error” al suponer que los bancos del país podían autorregularse.
En su libro de 2013, 'The Map and the Territory', Greenspan se defendió. Argumentó que los pronósticos económicos tradicionales no podían competir con la toma irracional de riesgos que puede alimentar burbujas de precios.
“Las burbujas suben muy lentamente a medida que se acumula la euforia", indicó Greenspan en una entrevista de 2013 con The Associated Press. "Luego, llega el miedo y caen muy bruscamente. Cuando empecé a mirar eso, quedé como intelectualmente impactado”.




















