MIAMI; Florida.- Una mujer vive un intenso dolor luego de que 7 miembros de su familia murieran en el desplome de un edificio durante los sismos ocurridos en Venezuela el pasado 24 de junio.
"Esto no se va a borrar nunca": pierde a 7 miembros de su familia tras desplome de edificio en sismos de Venezuela
Érika Fernández carga en su alma un sufrimiento inexplicable, ya que en algunos segundos perdió a 7 miembros de su familia.
Érika Fernández fue rescatada de los escombros de su edificio, pero atrás quedaron sepultados su hijo José Antonio Castro; su madre; su esposo; su hermana; una sobrina, de 13 años, y su cuñada, la joven modelo venezolana, Skarlent Rodríguez, de 23 años, quien obtuvo el título de Miss Grand Orlando en el 2025.

Érika carga en su alma un sufrimiento inexplicable, ya que en algunos segundos perdió a 7 miembros de su familia.
“Hoy cuando me enseñaron las cenizas de mi hijo, yo decía ‘¿por qué lo estoy viendo a él? Si él debería de verme a mí. La ley de vida dice eso: él debería verme a mí, no yo a mi hijo’, dijo Érika entre llanto.
Todos quedaron sepultados bajo los escombros del Edificio Vallarta, el cual se convirtió en una tumba colectiva.
“En mi apartamento estaba mi madre; estaba mi hermana; mi cuñado; mi esposo y otra niña. Muy triste, muy triste. Todo superó la palabra dolor”, dijo Érika tratando de contener el llanto.
Ella aún recuerda cómo su mundo se vino abajo, literalmente.
“Escuché un estruendo muy grande y empiezan a caerse los muros. Y a mí me cae un techo, un pedazo de techo, y me cayó en la cabeza y en la espalda. Yo quedé como encorvada arriba del perrito. El señor de vigilancia me logró cargar y yo logro salir. Cuando yo logro salir me quedo tirada en la parte de afuera y pegando gritos para que ayudaran a mi cuñada. A su vez yo escuchaba a la niña que sufría. Eso era muy triste. ‘Ayúdenme, ayúdenme que yo me voy a morir, no me quiero morir’, (era) mi sobrinita de 13 años”, relató la mujer.
Érika ya ha podido recibir los restos de su hijo, de su cuñada y de su esposo, pero aún le falta el de su madre, el de su hermana y su cuñado.
“Eso no se me borra de aquí. Eso esta aquí. Eso no se va a borrar nunca”, dijo la mujer cerrando los ojos llenos de lágrimas.
Por ahora, Érika vive un día a la vez, pero necesita toda la ayuda posible para poder cubrir los costos médicos de su sobrina, la única sobreviviente de su familia y quien continúa en el hospital.





















