Una ola de indignación sacude a la sociedad de la República Dominicana.
Esmeralda Moronta, una madre de dos niños que temía por su vida, fue
asesinada a tiros presuntamente por su expareja después de haber salido de las oficinas de la Fiscalía local. Su agresor la localizó en las inmediaciones del edificio gubernamental y la persiguió con un arma de fuego. Tras cometer el crimen,
el atacante se quitó la vida.