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"Todos tememos a las ballenas azules. Nos obligan a pensar en la relación con nuestros hijos": la carta abierta de un psicólogo a los padres preocupados

Roberto Balaguer ha escrito una carta abierta con las claves del juego: "la ballena azul representa todos nuestros miedos e inseguridades en la crianza de nuestros hijos". Lejos de los viejos consejos de vigilancia, el psicólogo uruguayo habla a los padres de comprensión, comunicación y sobretodo de "pensar en la relación con nuestros hijos".
1 May 2017 – 2:25 PM EDT

Roberto Balaguer es psicólogo del Sistema Nacional de Investigaciones de Uruguay centrado en temáticas vinculadas a tecnología y juventud en su país. Allí también se extiende la alarma por el juego de la ballena azul. El gobierno advierte de sus peligros luego que seis adolescentes fueran internados en hospitales por supuestamente seguir los retos en que consiste el juego y que la policía recibiera denuncias de integrantes de grupos de Whatsapp a los que habrían invitado a unirse al reto.

Aún no se ha podido comprobar la relación entre varios suicidios reportados en distintos países y la práctica del juego, pero lo que sí es real es el miedo de los padres, ciegos a lo que hacen sus hijos en las redes sociales.

A ellos ha querido referirse Balaguer en una carta que ha publicado en su cuenta de Twitter y que reproducimos por su interés:

Todos les tememos a las ballenas azules. Ellas nos obligan a sacudir la modorra y pensar acerca de nuestra relación con nuestros hijos. Ese es a mi juicio el tema donde centrarnos a punto de partida de este macabro juego llamado la Ballena Azul.

El mundo está repleto de ballenas azules. Ellas representan nuestros miedos e inseguridades. Por eso si tenemos miedo a que nuestros hijos jueguen a este juego hagamos algo bien sencillo. Salgamos de duda y preguntémosle indirectamente a él o a ella: ¿por qué te parece que alguien querría jugar a la Ballena Azul? En su respuesta defensiva o reivindicativa del juego, sarcástica o insegura, nos encontraremos más cerca de saber si estamos ante un problema o no. ¿Y si nos dice que entiende a los que juegan y que también jugaría? Al menos tendremos la oportunidad de hablar con ella o él de lo que pueda estar sucediendo, de sus conflictos, sus miedos, sus inseguridades que pretende abatir venciendo los desafíos y probándose a sí mismo su valor a través del dolor que provoca el juego de la ballena. Hay dolores que paradójicamente nos hacen sentir vivos. Quizás enseguida después que nos responda, podemos decirle cuánto valoramos su persona y los tristes que nos pondríamos de saber que juega a ese juego porque enojarse con la ballena es una reacción en parte infantil, negadora.

"El juego de la Ballena Azul busca que el chico sea valorado por atreverse a hacer. Está en nuestras manos hacer que nuestros hijos quieran atreverse a ser... ellos mismos, sufriendo, gozando, riendo, llorando, pero al mismo tiempo conscientes y seguros que estamos a su lado en el camino. A veces acertando, muchas equivocando el método en el camino. Y estar al lado no es poca cosa. Es un ataque letal para las ballenas azules que rondan hurgando las inseguridades y vulnerabilidades de los jóvenes. Y además, al acercarnos, dejamos sin lugar a ese supuesto mentor que busca transformarse en su guía en el juego. Y lo cierto es que nuestros hijos necesitan guías. Ese es nuestro verdadero lugar, aunque parezca que no nos escuchan, ese lugar de guía y consejero en cierta manera nos pertenece y cuando lo abandonamos le damos vida a las ballenas.

¿Y si nos dice que no jugaría? Estremos más tranquilos, pero nada nos garantiza que nos diga la verdad. Pero si no le creemos, entonces sabremos que la confianza, ese elemento esencial para generar hijos fuertes no está presente en nuestra relación y al menos tendremos la oportunidad de repensar cómo fortalecer la confianza en el vínculo. Ser padres es un camino sin certezas.

Nadie quiere suicidarse. Pero mucha gente busca salir de una vida que duele. El jugo de la Ballena Azul ofrece a esos chicos y chicas vulerables un camino de desafíos, de recuperación de la autoestima a cambio de entregarse y someterse a los designios de otro.

Según datos de la OMS el 4% de la población mundial, el equivalente a 200 millones de personas, sufren de depresión. Cada año 800.000 personas recurren al suicidio y unos 16 millones se autolesionan. La autoeliminación es la princial causa de muerte de los jóvenes en egeneral y la segunda entre los 15 y los 29 años. Esos son los mares en los que nadan las ballenas azules. Está en nosotros como padres darles la pelea y darles herramientas a nuestros hijos para no quedar atrapados en sus fauces".

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