Stephen Hawking muere el mismo día que nació Einstein, que además es el día del número Pi, y las redes se obsesionan con la coincidencia

Que dos grandes de la ciencia tengan una fecha en común, que además es el día internacional del número de infinitos decimales Pi es una casualidad juguetona y caprichosa que ha sido celebrada por cientos de usuarios en redes sociales.

“Así como el número Pi nunca acaba, su increíble mente le ha dejado a este mundo un legado interminable”, escribía esta mañana un internauta en Twitter señalando, como cientos de otros tuiteros lo han hecho, la coincidencia juguetona y caprichosa de que Stephen Hawking, el gran físico, hubiera justo muerto en el día en la que la comunidad científica celebra el día del número Pi.


En los anaqueles de la historia, la muerte del hombre que tradujo los grandes conceptos de la astrofísica a las masas con su libro ‘Breve historia del tiempo’ quedará anotada con la fecha 3/14, justo los dos dígitos con los que empieza el número de infinitos decimales 3.14159. Número que resulta de dividir el radio de la circunferencia de un círculo sobre su diámetro y al que le han sido calculados más de un trillón de dígitos después de su punto decimal. Algunos, comparando el legado de Hawkings con el trascendental número, han expresado que al igual que el Pi sus aportes “continuarán infinitamente sin repeticiones ni patrones”.

Pero además de esa metáfora sugerida viralmente por las redes, otra coincidencia ha emergido sobre esta fecha. Como si el 3-14 estuviera reservado para las cabezas brillantes, muchos han apuntado que fue justamente un 14 de marzo, el día en el que, en 1879, el físico alemán de origen judío Albert Einstein nació. Ambos murieron a los 76 años.


La relación entre Hawking y Einstein, por supuesto, va más allá del juego de los días y los meses de su nacimientos y de su muerte. El científico británico justamente jugó un papel fundamental en los esfuerzos matemáticos para unificar la teoría general de la relatividad de Einstein con los conocimientos emergentes de la física cuántica.

Aunque Hawking dejo claro que "creer en un Dios que interviene en el universo era una ilusión", muchos parecen querer encontrar alguna fuerza superior que explique tantas coincidencias confluyendo en el día de la muerte de este grande de la ciencia.

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