Por qué el rosa se asocia a las mujeres y el azul a los hombres

Aunque a muchos les parezca mentira, no siempre fue así: justo antes de la década de 1920, el rosa fue considerado por muchas guías como más apropiado para los niños y azul para las niñas. ¿Cómo hemos llegado entonces al uso contrario?
13 Jul 2018 – 1:58 PM EDT

Históricamente, muchas culturas dan por válido aquello de que el rosa es para la mujer (porque posiblemente a ellas les gusta más), y el azul se asocia al hombre (porque ellos lo prefieren). ¿De dónde viene este mito y qué tiene de real?

Obviamente, esto no fue así siempre. Los historiadores piensan que esta asociación de los colores por género comenzó en algún momento a principios del siglo XX en el mundo occidental. Antes de esto, el rosa y el azul realmente no tenían ninguna connotación específica de género, de hecho, hay numerosos ejemplos de hombres vestidos con trajes rosas y niñas vestidas de azul.

Contrario a lo que se suele pensar, la asociación se inició “al revés”. Justo antes de la década de 1920, el rosa fue considerado por muchas guías como más apropiado para los niños y azul para las niñas, también hay que decir que muchas personas ignoraron por completo las recomendaciones de género.


Una de las primeras referencias a este esquema de color original apareció en una edición de junio de 1918 de la publicación Earnshaw’s Infants Department. ¿Por qué? La razón era que el rosa, siendo un color más decidido y más fuerte, se veía más adecuado para el niño, mientras que el azul, que es más delicado, se asociaba para la niña.

Unos años después, en 1927, la revista Time imprimió un cuadro que destacaba los colores apropiados para cada sexo en niñas y niños, según los principales grandes almacenes de la época en Estados Unidos. Recomendaron a los padres que vistieran a los niños en color rosa y a las niñas en azul. Entonces se pensó que era buena idea, ya que si los padres seguían por tradición este esquema de color, no tendrían que comprar un guardarropa nuevo y un conjunto de accesorios para bebés en los colores “apropiados” con la llegada de un nuevo hermano o hermana.

Unos años después, poco antes del gran cambio, comenzó a reinar el “caos” en cuanto a colores y géneros. Por razones desconocidas, hacia 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, los fabricantes de ropa decidieron que el rosa era para las niñas y el azul para los niños.

Luego se pasó por una etapa, la de los 60 y 70, donde hubo cierta neutralidad, la cual se vio socavada con los avances en las pruebas prenatales donde los padres podían averiguar el sexo de su bebé antes de tener que comprar ropa y accesorios. Una vez más, los fabricantes y minoristas comenzaron a presionar con fuerza para lograr el fenómeno “rosa para niñas” y “azul para niños” que continúa arraigándose en nuestra sociedad actual.

De aquí sacamos una de las claves, independientemente de si es o no real que los niños y las niñas prefieran uno u otro color. Que hoy perdure esta asociación es básicamente el resultado de una táctica de marketing.

Si se lograba convencer al público de que ser 'normal' en cuanto al género implicaba que necesitas comprar un determinado producto: cosméticos, ropa de un color determinado…. No solo vendes un producto, vendes el mismo producto de forma individual para cada persona. Si una familia promedio de los 80 la formaban 4 o 5 miembros, entonces conseguían 4 o 5 productos iguales que variaban mínimamente en cada hogar.

Se ha sugerido que a los niños simplemente les gusta más el azul y a las chicas el rosa, pero los estudios hasta la fecha que intentan averiguar si esto es cierto han arrojado resultados mixtos, excepto que muestran que la mayoría de los humanos prefieren el azul al rosa, y el rosa es en realidad uno de los colores “menos favoritos” del mundo adulto.

Lo cierto es que parece difícil que algún día sepamos si esto es verdad o no, principalmente porque es difícil realizar estudios a gran escala para determinar si los niños y las niñas están naturalmente predispuestos a un color u otro sin la introducción de sesgos de color aprendidos por nosotros los adultos.

La ciencia ha tratado de tumbar o no la aseveración sobre el azul y el rosa. En el año 2007, una investigación realizada en la Universidad de Newcastle en el Reino Unido preguntó a los adultos cuál era su color favorito. ¿La mayoría de las mujeres eligieron el rosa o el rojo? No. El color que destacó, tanto para hombres como para mujeres, fue el azul.

Sin embargo, las mujeres, en promedio, calificaron los tonos rojizos más que los hombres. Los autores especularon que esto se debía a que las mujeres cazadoras-recolectoras tradicionalmente tenían la tarea de recolectar fruta, por lo que podrían estar más en sintonía con los tonos rojizos de las bayas.

No está del todo claro por qué esto debería influir en sus gustos y aversiones. Tal vez podría conducir a mejores habilidades de discriminación entre los diferentes tonos de rojo, pero hay un paso que falta en la lógica. Dado que algunas bayas rojas son deliciosas y otras son venenosas, ¿por qué eso haría que el rojo sea un color favorito?


Además, si las mujeres evolucionaran para preferir el rojo, esto debería ser universal, pero un estudio realizado en 2013 con el pueblo Himba en Namibia, descubrió que no había preferencia por los tonos rojizos entre las mujeres.

Lo cierto es que el debate sobre cómo, exactamente, llegamos al punto donde algo tan imparcial como el color rosa parece estar impregnado de feminidad, probablemente perdurará durante mucho tiempo. La única gran verdad es que parece que los colores influyen en nuestro comportamiento mucho más de lo que pensamos. Tanto, que si se tratas de vestir a un niño de dos años con un vestido rosa, todos pensarán que están mirando a una niña... hasta que les digas que tienes un niño que viste de rosa.

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