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La extraordinaria historia de 3 desconocidos que lucen exactamente igual

Un documental del director Timothy Wardle titulado 'Three identical strangers' se estrena en las salas de cine del país para revivir la emocionante pero polémica historia, sucedida en 1980, cuando estos trillizos que crecieron en hogares diferentes destaparon un oscuro episodio de la ciencia que separó a decenas de hermanos.
10 Jul 2018 – 2:03 PM EDT

¿Alguna vez has pensado en la posibilidad de tener un hermano gemelo perdido en algún lugar del mundo? ¿Y qué tal dos hermanos gemelos?

Eso ya suena a ciencia ficción. Pero lejos de las fantasías de muchos, un nuevo documental estrenado en los teatros de todo Estados Unidos el pasado 29 de junio titulado 'Tres extraños idénticos' (el título original en inglés es 'Three Identical Strangers') reconstruye la historia de Bobby, Eddy y David, tres hermanos idénticos que crecieron sin saber que al nacer habían sido trillizos y separados por un condenable propósito.

Todo comenzó cuando un día, Bobby Shafran llegó por primera vez a la universidad en el condado de Sullivan y vio que inexplicablemente todos lo saludaban con cierta familiaridad, gritándole una y otra vez el nombre de Eddy. Era extraño, ese no era su nombre y además él en realidad no conocía a ninguna de esas personas que parecían reconocerlo.


Bobby no tardó en darse cuenta de que esos compañeros de universidad estaban confundiéndolo con una persona que ellos aseguraban era "su hermano gemelo". Aunque en principio él pensó que eso no era más que una exageración, efectivamente un día Bobby Shafran y Eddy Galland se encontraron para constatar con sus propios ojos que su cabello ensortijado era el mismo, su sonrisa similar, las forma en la que se arqueaban sus cejas casi una réplica. Eran idénticos.

La historia no tardó en escalar a los medios que reportaron ampliamente cómo estos dos jóvenes que habían sido adoptados en 1961, en Nueva York, habían descubierto que tenían un gemelo extraviado por el mundo. Pero según expone el documental, la historia que ocupó todas las portadas de los periódicos en 1980 se puso aún más interesante.

Después de que las imágenes de los gemelos acapararan la atención de todos, una tercera persona apareció en la historia. David Kellman notó con tremenda sorpresa que esos dos gemelos eran casi idénticos a él. Si había dos, quizás había un tercero que era él. Los contactó para descubrir entonces que efectivamente esta era la historia de unos trillizos que nunca habían sabido de la existencia de sus hermanos.


Sus familias les aseguraron que al momento de adoptarlos nunca nadie les informó que los bebés tenían dos hermanos idénticos, aunque sí habían sido advertidos desde el principio sobre la presencia de unas personas que periódicamente seguirían los pasos de los niños, para supuestamente llevar un registro de su desarrollo para consignarlo todo en un estudio sobre niños adoptados.

La omisión de esa información parecía extraña, incluso mal intencionada. La presencia de los investigadores aún más sospechosa. Pero esto no fue tan importante para los trillizos tras encontrarse, pues en ese momento eran la sensación, los invitaban a todos los shows de televisión, se vestían igual, iban de gira contando su historia y hablando de lo similares que eran en sus gustos y comportamiento a pesar de haber crecido en hogares totalmente distintos.

Estos tres hermanos que se habían acabado de conocer disfrutaban de su fama e incluso abrieron un restaurante llamado 'Los Trillizos' en Nueva York. Se mudaron a un apartamento juntos y por unos años vivieron en una especie de cuento de hadas.

En ese punto, el documental que parece la celebración festiva del reencuentro de tres almas gemelas, que además despertaron la devoción del público y los medios por su encanto, se convierte en una turbia historia que hasta el día de hoy avergüenza a la ciencia.

En 1995, cuando ya uno de los hermanos –Bobby– se había separado del negocio del restaurante pues habían empezado a tener problemas, Eddy Galland se suicidó. Ese mismo año, el periodista Lawrence Wright publicó en el diario The New York Times un artículo donde hablaba de un extraño estudio psicológico que había descubierto mientras investigaba sobre gemelos o trillizos 'perdidos'.

Después de lanzar incómodas preguntas, los hermanos descubrieron que habían sido parte de un estudio secreto, conducido por el doctor psicoanalista Peter Neubauer que usó a la agencia de adopción Louise Wise (donde habían sido adoptados los trillizos) para monitorear un número –que aún hoy se desconoce exactamente– de hermanos gemelos y/o trillizos que fueron separados desde su nacimiento al parecer con el fin de llegar a alguna conclusión sobre cuánto del comportamiento humano se debía a los contextos culturales y cuánto a los mandatos de los genes.

Los trilizos fueron parte de este estudio, por eso cada uno fue ubicado en una casa diferente estratégicamente: uno en una familia rica, otro en una vivienda de clase media y el tercero en un hogar de clase trabajadora.

"Esto parece una práctica nazi, no se puede jugar a ser Dios con los seres humanos", condena uno de los hermanos que aún quiere saber la verdad de su origen, del estudio y conseguir respuestas que sigue sin obtener tras el paso de los años.

Lo más misterioso es que el estudio que se realizó entre 1960 y 1970 nunca fue publicado y actualmente reside custodiado en la Universidad de Yale. El psicólogo Neubauer falleció en 2008 sin haber hablado jamás públicamente sobre sus hallazgos y dejó 'cerrada con llave' su investigación con una cláusula de que no debe ser revelada hasta el año 2066, por lo que algunos creen es para que cualquier sujeto de su estudio esté muerto antes de poder acceder a este.

"¿Cuántos casos como este hay que comparar? Lo que nos hicieron no fue una cuestión legal. A estas personas se les confiaron poderes y decisiones similares a las de Dios", expone en el documental con enojo el trillizo Bobby Shafran.

Aunque muchos le vaticinaron al director que el documental no podría realizarse por la serie de obstáculos legales a los que tendría que enfrentarse, Timothy Wardle ha logrado con 'Tres extraños idénticos' volver a remover este oscuro episodio de la historia de la ciencia.

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