La extraña historia de la mujer que intentó amamantar al bebé de un desconocido solo por ver qué se siente

Una periodista contó en su medio que cuando tenía 25 años estuvo a punto de dar de mamar al hijo de un político canadiense en una fiesta cuando este la soprendió. La mujer ha sido suspendida de su empleo y las redes se han vuelto locas con la historia.
5 Abr 2017 – 5:52 PM EDT

Leah McLaren tenía 25 años. Era soltera, sin hijos, y fue a una fiesta un día cualquiera. Subió las escaleras para ir al baño y entró por casualidad en un cuarto donde había abrigos sobre la cama y un bebé en un carrito en una esquina. Junto a él un monitor, pero de aquellos sin cámaras, aún.

"Era el bebé más lindo que había visto. Le sonreí, me sonrió. Hubo conexión", dice McLaren.

La mujer cogió al bebé y el bebé le chupó el dedo: "por supuesto quería darle lo que pedía", explica la mujer en una columna publicada en el periódico canadiense Globe and Mail. McLaren sintió entonces unas ganas irrefrenables de amamantarlo a pesar de que no tenía leche. Desabrochada la camisa y a punto de poner su pecho en la boca del bebé, apareció el padre del niño por la puerta. Educadamente, pronunció unas palabras, agarró al bebé y se lo llevó de la habitación. El padre del bebé era el político conservador canadiense Michael Chong, que en la actualidad se propugna para liderar su partido.

La pasada semana la protagonista contó esta rocambolesca historia ocurrida hace 10 años en el periódico en el que trabaja. Según explica en la columna "ahora me doy cuenta que estaba mal, que era una grosería y francamente, un poco raro por mi parte pensar que podía amamantar al hijo de un extraño solo porque sí". Pero esta excusa no contentó a las redes sociales que veían en la confesión de McLaren un insitinto oscuro, perverso y enfermizo.

"Colarte en la habitación de un extraño y tratar de amamantar a su bebé cuando no estás lactando va más allá de lo inapropiado".

"Nunca superaré la loca historia de leah McLaren. LEAH. ¿ESTÁS LEYENDO ESTO? PARA DE INTENGAR PONER TU TETA EN BEBÉS QUE NO SON TUYOS".

Algunos incluso la acusan de pretender satisfacer, a través del bebé, su instinto sexual.

"Hey @sdbcraig, no es amamantar si solo quieres que un bebé te chupe un pezón para ver qué se siente".

"¡Parad de decir que Lleah McLaren estaba tratando de dar de mamar! ¡No tenía leche! Esto cae en algún espectro del abuso".

La mujer cuenta en su columna que si viera a una desconocida "–una que no tuviera ni hijos ni leche– amamantando a mi bebé en una fiesta le daría una torta en la cabeza y luego llamaría a la policía", asumiendo que es algo abusivo y ofensivo. Después cuenta cómo en ocasiones ha amamantado, esta vez con consentimiento, a los hijos de sus amigas. "Y esto es lo que encontré raro de amamantar al hijo de otra madre: no es raro en absoluto", explica.

Todo el motivo de esta columna, titulada 'La alegría (y la política) de amamantar al hijo de otro', es ensalzar las virtudes de la lactancia, sobre el instinto de amamantar, sobre lactar al bebé de otra persona, sobre la posibilidad de contar con mujeres que puedan apoyar con su leche el a veces duro momento del amamantamiento. Para ello pone como ejemplo aquel video en el que Salma Hayek da de mamar a un bebé huérfano en Sierra Leona, para ello habla también de la sensación de amamantar a los bebés de sus amigas.

El debate, necesario o no en un momento en que una mujer es capaz de donar la cantidad de 58 litros de leche materna en 3 meses, queda por completo eclipsado con la extraña historia con la que introduce su columna. Extraño fue precisamente el adjetivo que empleó Michael Chong en un tuit para describir el suceso. Reconocía que aquello pasó, pero que a estas alturas le interesaba bien poco el suceso y la polémica.


No así al Globe and Mail, el periódico donde escribía McLaren, que mandó un mail a sus empleados recordando los estándares editoriales y de calidad a toda su plantilla y que ha suspendido durante una semana a la periodista cuya bizarra historia se hizo viral. La lactancia es siempre un blanco de discusión inagotable, que si leche de fórmula, que si leche materna, e incluso se puede ir un paso más: leche donada, lactar al hijo de otra mujer... , pero ¿sin permiso?, ¿sin leche? Ahí ya parece que no hay discusión.

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