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La culpa la tuvo un poema incompleto de Lord Byron

Dos desconocidos, uno viviendo en Valencia, España, la otra, en La Paz, Bolivia, se conocieron y se enamoraron gracias a su devoción por los viejos versos del poeta del Siglo XIX.
10 Feb 2017 – 4:47 PM EST

(Ilustraciones: Laura Mclnerney - Instagram: @itwaspluto)

¿Qué es una pena de amor? Solo la antesala de una nueva historia. Con el corazón aporreado Anita Arias, no digamos una verdadera versada en materias cibernéticas, decidió buscar algo de refugio en uno de esos anónimos grupos de Facebook para releer los poemas de su único verdadero compañero en el amor: el poeta Lord Byron.

Ese día, la fan page del poeta que encontró su computador de La Paz, en Bolivia, tenía en su portada principal un video en el que alguien leía ‘Ella camina en la belleza’, un poema que claro, ella podía recitar de memoria. No tardó Anita en darse cuenta de que el último verso del poema de Byron faltaba. Sin ser tampoco una fanática de comentar en páginas extrañas, obedeció a su impulso natural de lectora de completar la grave ausencia. Escribió en el espacio para comentarios:


Y en esa mejilla, y sobre esa frente
Tan suave, tan tranquila, pero elocuente,
Las sonrisas que vencen, tintes que brillan,
Y hablan de días en la bondad presente
Una mente en el pasado en paz con todo,
Un corazón cuyo amor es inocente.

Alguna frase difícil de recordar agregó al lado de los versos, solo para dejarle claro a sus desconocidos testigos el verdadero compromiso que sentía con el poeta.

Lejos de sospechar siquiera que tan insignificante acto podría cambiar su vida, Anita se percató un par de días después de que un extraño, uno de nombre Carlos con el que compartía ningún amigo en común y que además vivía en la desconocida Valencia española, asaltaba su pantalla pidiéndole que se hicieran amigos.

La fotito parecía implorarle que lo hiciera. No entendía ella esa tentación que tenía, pues jamás había aceptado en redes a alguien que no conociera.


Sin saber por qué, con coquetería y mojigatería a la vez, Anita aceptó a ese desconocido Carlos. Y nada pasó además de los días.

Cuatro meses después, cuando ya no había memoria ni para el poema aquel ni para el español entrometido, Anita que ya tenía más olvidada —no digamos saldada— su pena de amor, recibía de Carlos, el Carlos que no conocía, un mensaje que le decía 'hola'.

Un ¡hola! de vuelta le dio Anita y le preguntó si se conocían. Él le confesó que había leído su comentario en el post aquel de Byron y simplemente su evidente devoción por el escritor, de lejos su poeta favorito, lo había inquietado.

Una conversación se abrió y no se cerró. Carlos le empezó a enviar recetas de paellas típicas de casa y ella, tímida, una que otra foto. Un año y dos meses pasaron y Anita no solo empezó a sentir a Carlos como el más cercano de todos sus amigos de Facebook, sino que se había trazado el fiel propósito de ir a conocerlo.

Carlos, por el contrairo, no creía que nada más allá de ese desprevenido intercambio con una doctora de Bolivia pudiera ocurrir. Anita, sin embargo, anunció un día: me gané una beca para estudiar un doctorado en Lisboa.

Ya no estaría sino a unas horas de distancia.

Anita se instaló en la ciudad de la saudade, Carlos la alcanzó al día siguiente y en el aeropuerto se conocieron, se besaron por primera vez y se prometieron vivir juntos.

Solo ahora que se van a casar, Anita entiende por qué ese encuentro que de pequeña tuvo con una enciclopedia de su padre que contenía la obra de Byron, fue el gran enamoramiento de su vida.


Anita Arias y Carlos Muñoz viven actualmente en Lisboa, aunque Carlos viaja mucho a Valencia. Decidieron compartir su historia con los lectores de Univision porque: “queremos decirles a todas aquellas personas que se enamoran a distancia y reciben críticas o comentarios que los desalientan que hay que creer, queremos darles ánimo y decirles que muchas veces se tiene un final feliz”.

Latin Lovers es un proyecto que nació con la idea de buscar historias reales de amor de latinos por el mundo que pudieran inspirar, conmover y animar a nuestra audiencia en la semana de San Valentín.

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