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Este joven se hizo famoso por sus fotos en zonas de conflicto. Problema: todo era mentira

Eduardo Martins, brasileño de 32 años, se hacía pasar por fotógrafo de las ONU y publicó en sus cuentas sociales y medios importantes imágenes de Siria, Palestina o Irak, hasta que BBC descubrió que era un farsante y, ahora, está desaparecido.
3 Sep 2017 – 4:14 PM EDT

Su nombre se había hecho un hueco entre los fotoperiodistas que cubrían algunos de los conflictos más graves del mundo, como las guerras de Siria o Irak. Su cámara había conseguido inmortalizar de forma excepcional el infierno que se estaba viviendo en estas zonas de guerra, de modo que su trabajo había sido reseñado en numerosos medios y agencias de noticias, que distribuyeron sus instantáneas.

Eduardo Martins, originario supuestamente de Sao Paulo, Brasil, tiene 32 años y publicaba también su trabajo en su cuenta de Instagram, que contaba con la impresionante cifra de 127,000 seguidores. Si su capacidad para captar la realidad de las zonas de conflicto no era suficiente, él mismo era un caso excepcional de superación: había sufrido abuso infantil y sobrevivido a la leucemia.

Su historia, lógicamente impresionó a miles de personas, pero todo comenzó a derrumbarse después de una investigación realizada por BBC -medio al que también consiguió engañar-, que concluyó que era un farsante.

Las fotografías que supuestamente había capturado le valieron a Martins ser el protagonista de reportajes en varias revistas, como Recount, donde llegó a afirmar que "una vez, durante un tiroteo en Irak, dejé de fotografiar para ayudar a un niño que había sido golpeado por una bomba molotov y lo saqué de la zona de fuego. Dejé de ser un fotógrafo y fui un ser humano".

En dicho reportaje, ilustrado con espectaculares imágenes suyas tomadas presuntamente en Gaza, Siria e Irak, se afirmaba que había conseguido publicar su trabajo en medios tan prestigiosos como Vice, The New York Times, The Wall Street Journal, Le Monde, Le Point y The Telegraph. La calidad de las imágenes no dejaba lugar a dudas sobre su buen ojo para capturar la realidad.

Además, para respaldar su historia, se presentaba siempre como miembro de las Naciones Unidas y, a veces, hacía referencia a sus "amigos" que le enviaban saludos. Entre estos, por ejemplo, estaba un periodista de The Wall Street Journal que, tras la investigación de BCC, resultó no existir.

El principio del fin

Todo marchaba sobre ruedas para este impostor, hasta que levantó las sospechas en el medio británico.

Fue el propio Martins quien se puso en contacto con BBC Brasil, aunque nunca quiso hablar por teléfono, dado que -según explicaba- estaba en el frente de Mosul, Irak, por lo que solo enviaba mensajes de voz grabados por WhatsApp. Era el mes de junio y, pese a todo, BCC publicó una entrevista y video del fotógrafo, que ya sido retirado de la página al quedar demostrado que todo era un montaje.

Dicho medio comenzó a desconfiar de su testimonio después de que él se pusiera en contacto con Natasha Ribero, colaboradora de BBC que vive en el Medio Oriente, quien desconfió de su discurso. Todo se aceleró luego que otros periodistas brasileños en Irak confirmaran que jamás habían oído hablar del tal Martins.

Desde ese momento, el castillo de cartas construido por este supuesto fotógrafo comenzó a caer. A cada dato que BBC trataba de confirmar, lo único que se verificaba era su falsedad. Tampoco fue verdad que trabajaba como voluntario para el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, tal como él afirmó cuando lo cuestionaron sobre sus credenciales como periodista.

Al final, la solución a todas sus contradiciones no era otra que toda su historia era falsa. Bueno, no todo: las fotografías sí eran verdaderas. Esas instantáneas de gran valor periodístico eran reales, pero él jamás las había tomado. Martins se había apropiado del trabajo de otros fotógrafos y, para no ser descubierto, las había editado.

Una vez que se descubrió realmente que todo se trataba de una farsa, Martins desapareció sin dejar rastro. Su cuenta de Instagram, esa que había conseguido tanta popularidad, ya fue cancelada. Y, según BBC, dejó un mensaje a través de Whatsapp desde un número que ya no existe:

"Estoy en Australia. Tomé la decisión de pasar un año en una furgoneta rodando por el mundo. Voy a cortar todo, incluyendo internet, tb (también) eliminar el IG (Instagram). Quiero estar solo. Hablaremos qd (cuando) vuelva. Abrazos".

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