El incómodo brillo alrededor de los labios de Joe Kennedy que distrajo de su discurso

El político de 37 años que respondió a Donald Trump después de su primer discurso del Estado de la Unión capturó especial atención en redes no solo por sus ideas, sino porque el brillo que había usado en sus labios para aparecer en televisión se desbordaba por las comisuras de la boca. Contra todo pronóstico, se repetía así un episodio similar al ocurrido en 2013 con Marco Rubio, su botella de agua y su réplica a Obama.

Tan pronto Donald Trump terminó su primer discurso del Estado de la Unión, la atención se posó en Joe Kennedy. Más valdría decir que se posó en sus labios. Mientras el representante de 37 años daba su enfática respuesta al presidente, un brillo parecía inquietar a la audiencia, uno que se asoma en sus labios y que luego parecía esparcirse desordenadamente por toda la comisura de su boca.

Aunque en principio algunos pudieron pensar que el incómodo destello era en realidad un problema de la colorización de sus televisores, pronto Twitter decidió que Joe se había excedido en chapstick, lip gloss, vaselina, mantequilla de cacao o lo que fuera que usó para hidratar sus labios. ¿Acaso Joe Kennedy se sumergió en Chappaquiddick?, preguntaban algunos, mientras otros hacían gracias de todo tipo.


Fuera de todo pronóstico, la boca de un encargado de dar el discurso en respuesta a la alocución de un presidente en el Congreso volvía a capturar las miradas. Le había ocurrido de manera parecida a Marco Rubio en su intervención del 12 de febrero de 2013, cuando contestó a Barack Obama, pero esa vez, a diferencia de los labios de Joe Kennedy, Rubio sufrió de una profunda deshidratación en su boca que le obligó a interrumpir su discurso y tomar a sorbos una pequeña botella de agua mientras dirigía una mirada directa a la audiencia a través de la cámara. Una mirada que no tardó en hacerse viral y que Trump parodió en varias ocasiones.


Para nadie es un secreto que cuando se trata de una transmisión televisada los políticos, al igual que los presentadores, tienen que someterse a algunos retoques para lucir perfectos ante la cámara, pero después de ver los tuits y videos que hacen gracia de este exceso de brillo, queda claro que la gente prefiere ver a sus políticos tan reales como son, o al menos sin ninguna evidencia del brillo que llevan en los labios.

No deja de ser una paradoja que justo en su discurso Kennedy se refiriera a los bullies: "Los bullies pueden dar un golpe. Pueden dejar una marca. Pero nunca, ni una sola vez, en la historia de Estados Unidos lograrán igualar la fuerza y el espíritu de un pueblo unido en defensa de su futuro", dijo el político.


Kennedy se dirigió a la nación desde un colegio de Fall River, una ciudad obrera de unos 90.000 habitantes del sur de Massachusetts. No fue una elección casual. Fall River es uno de los lugares más pobres de la circunscripción del congresista. A pesar de su juventud, este descendiente de la saga de los Kennedy lleva cinco años en la Cámara de Representantes.

"Muchos han pasado el último año ansiosos y llenos de miedo (...) independientemente de cuáles sean sus opiniones: esto no es lo que somos", dijo Kennedy durante su respuesta al discurso del Estado de la Unión. "Todos somos dignos de protección", aseguró. Y, haciendo referencia a los dreamers, añadió: "Vamos a luchar por ustedes".

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