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¿Cómo era realmente Michelle Obama en la intimidad de la Casa Blanca? Confesiones de su fotógrafa privada

En enero de 2013 a Amanda Lucidon le fue encomendada la tarea de seguir día y noche, desde todos los ángulos posibles, incluso cuando los otros fotógrafos perdieran la atención, cada uno de los movimiento de Michelle Obama. Ahora todas sus memorias de aquellos días han quedado registradas en el libro 'Chasing Light'.
21 Oct 2017 – 1:13 PM EDT

Amanda Lucidon tuvo que acostumbrarse a trabajar cerca de la poderosa presencia de Michelle Obama. Acostumbrarse, por ejemplo, a que a su paso “la gente siempre perdiera el aliento, se tapara la boca en gesto de asombro, dejara de hablar y hasta se echara a llorar. La primera dama estaba muy acostumbrada a conocer a mucha gente, pero la gente no terminaba de digerir conocerla a ella. Así que yo me di rápidamente cuenta de que si quería hacer bien mi trabajo, tenía que acostumbrarme a trabajar cerca de su poderosa presencia, casi volverme inmune a su encanto”.

Durante cuatro años, -de enero de 2013 a enero de 2017-, ella, Amanda Lucidon, fue la única fotógrafa mujer entre el grupo de 5 retratistas oficiales que cubrió todos los eventos y agenda de la Casa Blanca mientras los Obama estuvieron en el poder.

Michelle Obama en los ojos de su fotógrafa personal

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Pero a ella, Pete Souza, el famoso fotógrafo del presidente, le encomendó una tarea especial: seguir día y noche, desde todos los ángulos posibles, incluso cuando los otros fotógrafos perdieran la atención, cada uno de los movimiento de Michelle Obama. Cada una de sus fotografías conformarían los archivos históricos de la Casa Blanca de ese periodo presidencial. No era un trabajo que tomarse a la ligera.

“Yo cubrí reuniones, homenajes, eventos oficiales y las visitas de estado así como los viajes domésticos e internacionales. La señora Obama siempre quería agregarle algo de diversión a su rutina. A ella le encantaba bajarse y sorprender a la gente, hacer paradas inesperadas lo cual siempre devenía en poderosas imágenes. Yo realmente admiraba mucho la capacidad de Michelle Obama de mantener su rol de manera tan seria, mientras siempre estaba riéndose”.

Lucidon fue la compañera silente de la primera dama y todas sus aventuras y sus viajes juntas han quedado recogidos en el libro, lanzado este 17 de octubre en todo Estados Unidos, titulado ‘Chasing Lights’.

Pero si Barack Obama alguna vez se quejó de no poder llevar a su mujer a cenar sin tener que estar escoltados por cientos de motos y una ambulancia anunciando con su sirena su llegada, el libro de Lucidon pone en evidencia, que ni siquiera en sus más reservadas caminatas, esas a las que no podían llegar ni autos ni fanáticos, Michelle y Barack lograban abstraerse de un ojo que los estuviera escrutando. Puede ser que a Michelle no la siguiera una ambulancia, pero Amanda Lucidon nunca dejó de seguirle el pulso.

Una foto de ellos dos conmocionados con una imponente vista en un pico de Chilmark, Massachussetts que se puede ver en una doble página del libro revela que incluso cuando ellos se olvidaban (o parecían olvidarse) de que una cámara los capturaba, ahí estaba Amanda robándoles algo de intimidad.

Otra foto, una de Michelle Obama echada en el suelo en uno de los corredores de la Casa Blanca con pomposo vestido, junto a la primera dama de Japón, Akie Abe, jugando con los cachorros Bo y Sunny delata a Michelle Obama que por instantes parecía olvidarse de que toda la atención estaba puesta sobre ella.

“Ella recibía a los lideres extranjeros con mucha gracia y dignidad y en la visita de estado del primer ministro japonés, como sabía que a su mujer la traían loca los perros, se las arregló para llevársela lejos de la cena y mostrarle sus dos mascotas”, cuenta la fotógrafa quien asegura que “las interacciones de Michelle Obama con los niños y los animales trajo siempre una refrescante levedad al ambiente que la circundaba, que era muy estresante y formal”.

En la cámara de Amanda Lucidon quedó registrado aquel día en el que Michelle Obama decidió lanzarse por un tobogán por la Gran Muralla China. En ese mismo viaje, fue ella la que logró captar ese momento de complicidad entre la primera dama y sus dos hija, Malia y Sasha, en una foto que se hizo emblemática. También a una cansada primera dama que con el fin de seguir con el ritmo de la jornada, daba una conferencia, descalza, sin sus altos tacones.

En su amplio archivo fotográfico se puede ver igual a Michelle Obama saltando lazo enfrente de un séquito de niñas en la fría Xi'an, que parada dando un discurso inspirador enfrente de niñas, todas con sus cabezas tapadas, de Marruecos y Liberia. "Era sencillo hacer que Michelle Obama estuviera en el centro de la foto, pero siempre encontraba que las cosas más interesantes pasaban en los bordes de esa imagen en donde se veína todos tan entusiasmados y sobrecogidos por ella".

Según recuerda esta fotógrafa, los mejores discursos de Michelle Obama no fueron frente a grandes audiencia, " sino que los hacía cuando estaba al frente de niñas de todo el mundo. Ella solía decirles que nunca escucharan a nadie que les dijera que no podían hacer algo y ahí parada yo no podía más que recordar a mi padre diciéndome que si quería ser fotógrafa iba a tener que tener unos tapones en mis oídos para no oír palabras necias y seguir adelante. Su consejo me permitió estar ahí parada durante cuatro años, siendo testigo de una de las mujeres más inspiradoras que he conocido. No podía imaginar lo que iba a hacer los consejos de Michelle en las vidas de todas esas niñas que se toparon con ella en el camino".

Amanda Lucidon sigue viviendo en Washington, pero está muy lejos de la Casa Blanca en donde ahora soplan otros aires, pero en demostración de que algo del legado marcó su vida, las recaudaciones por la venta de su libro publicado por Ten Speed Press serán donadas a una organización que promueve el arte.

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