El cierre de escuelas y universidades, de playas y discotecas, bares y restaurantes, la insistencia en el uso de mascarillas obligatorias, prohibición de reuniones masivas son algunas de las medidas que se propagan para contener la segunda ola de coronavirus no solo en Estados Unidos, sino también en el resto del mundo.
Y en varios de los países afectados las cifras de contagios y muertes son similares, incluso mayores que las registradas entre marzo y abril, la época más difícil del primer brote. Las cifras no paran de crecer, según reporta este domingo la Agencia Francesa de Noticias (AFP).
Desde que apareció el covid-19 en China en diciembre del año pasado, la enfermedad deja ya más de 805,000 muertos y ha contagiado a unos 23.2 millones de personas.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), América Latina y el Caribe son las regiones más afligidas, con más de 258,000 muertos y unos 6.7 millones de contagios.
En el Viejo Continente los regresos de la temporada de vacaciones de verano son fuente de contagio como Italia, España, Francia y Alemania, en momentos en que se todos ellos se alistan para iniciar las clases.
Y en Estados Unidos, donde el semestre universitario comenzó la semana pasada, las autoridades están preocupadas por la celebración de fiestas clandestinas de estudiantes, consideradas como uno de los principales focos de contagios tanto en aulas como en dormitorios.
La semana pasada se apresuraron a prohibir este tipo de eventos e insistir en el uso de mascarillas y distanciamiento social. Y en países que hasta ahora se consideraban exitosos en el combate del covid-19, como Corea del Sur, en las últimas horas registró el mayor número de casos diarios (397) desde principios de marzo.
Más de la mitad de las muertes por covid-19 en el planeta se registraron en cuatro países: Estados Unidos con cerca de 180,000 decesos, Brasil (unos 115,000), México (más de 60,000) e India. En América del Sur las playas y reuniones sociales se han convertido en un dolor de cabeza para las autoridades. Sobre todo, por parte de jóvenes quienes siguen sin valorar la gravedad de la pandemia. A su vez, al tiempo que la pandemia sigue extendiéndose, la crisis económica continúa golpeando la economía mundial y las carencias en hospitales, sobre todo en los países con menos recursos.