La economista María Lorca aclara que
Estados Unidos produce un petróleo ligero que sus propias
refinerías no pueden procesar, obligando al país a importar crudo más pesado. Esta dependencia estructural mantiene altos los
precios de la gasolina pese a la
independencia energética teórica. Además, advierte que los consumidores verán
un alivio en las estaciones de servicio apenas dos o tres semanas después de que se firme cualquier acuerdo de paz en Medio Oriente.