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Cámara de Representantes

¿Cómo toma Kevin McCarthy las riendas de la Cámara Baja, como un líder debilitado o como un sobreviviente que se siente fortalecido?

El caos durante los cuatro días de votación en la Cámara de Representantes es visto como un preludio del camino incierto que recorrerá McCarthy, quien tendrá que liderar a colegas divididos para cumplir sus prioridades y confrontar la agenda del presidente Joe Biden.
Publicado 8 Ene 2023 – 09:12 AM EST | Actualizado 8 Ene 2023 – 11:32 AM EST
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El republicano Kevin McCarthy se convirtió en el nuevo presidente de la Cámara de Representantes tras una tortuosa elección que quedó en los libros de historia y ahora afronta el desafío de liderar efizcamente desde esa posición tan poderosa e incluso el reto de lograr permanecer en ella.

Al igual que líderes republicanos previos como John Boehner y Paul Ryan, McCarthy toma el timón de una mayoría rebelde y dividida como lo está el propio Partido Republicano, entre los conservadores de la vieja guardia y una nueva generación que aboga por un gobierno lo más diminuto posible.

El caos visto durante los cuatro días de votación en la Cámara de Representantes, que detuvo temporalmente el arranque del nuevo Congreso, es un preludio del camino incierto que tendrá que recorrer McCarthy: quien deberá liderar a colegas divididos para cumplir sus prioridades y confrontar la agenda del presidente Joe Biden.

"Esta es la mejor parte: como nos tomó tanto tiempo, ahora sabemos cómo gobernar", dijo McCarthy en un aparente intento por bajar el volumen a su demorada victoria.

McCarthy soportó una semana agónica para llegar al cargo, algo que no se registraba en ese cuerpo legislativo desde vísperas de la Guerra Civil. Una coalición de 20 legisladores se negó a apoyar su presidencia hasta que no aceptara las demandas para que cediera parte de su poder. Pasó por 14 votaciones —esa 14 fue especialmente álgida porque un par de republicanos casi pelean a golpes— antes de que finalmente ganara una mayoría en la 15ª votación.


Al final, McCarthy salió de la batalla como un líder debilitado y con menos autoridad que quienes le precedieron en el puesto. Esto es particularmente cierto porque accedió a dar a su detractores republicanos de la extrema derecha una concesión clave: restaurar una regla que permite a cualquier legislador presentar una moción para sacarle del cargo.

Pero paradójicamente, McCarthy, originario de Bakersfield, un centro petrolero y agrícola de California, también emerge como un sobreviviente que resistió una de las peleas más brutales de la historia por el poder. “Aparentemente, me gusta hacer historia”, bromeó McCarthy en un momento durante la agónica semana.

McCarthy apostó hace un tiempo a respaldar a Donald Trump, y fue el expresidente quien parece haberle dado un empujón necesario cuando lo necesitó. Llamó por teléfono al grupo republicano que tajantemente se negaba a apoyar a McCarthy y “ayudó a lograr esos votos finales”. Cuando todo terminó, McCarthy pudo entrar a la oficina del líder en la Cámara Baja, donde su nombre ya estaba colgado frente a ella.

Las pruebas que le esperan a McCarthy

El Congreso enfrenta una agenda de pryectos de ley que deben aprobarse para financiar al gobierno, fortalecer un Ejército que necesita nuevos suministros tras décadas de guerra y una ingente ayuda a Ucrania, autorizar programas agrícolas y elevar el límite de endeudamiento de Estados Unidos para evitar que el país incumpla por primera vez con el pago de su enorme deuda pública.

Y, también por primera vez como presidente, Biden se enfrentará a un gobierno dividido: la Cámara de Representantes está en manos republicanas y el Senado en demócratas, aunque con un margen muy ajustado.

El hecho de que haya un gobierno dividido puede dar pie a pactos bipartidistas, si ambos partidos logran consensos en las prioridades más relevantes. Pero esa división en ocasiones lleva a estancamientos y enfrentamientos en el Congreso.

Los republicanos de la Cámara Baja están ansiosos por desafiar a Biden en lo referente a su manejo de la frontera entre Estados Unidos y México, de la crisis del covid-19 y de otros temas, junto con las investigaciones de Biden, su familia y su administración.

“Vine a Washington para desafiar el statu quo”, escribió el republicano Bob Good de Virginia en un artículo de opinión antes de sus numerosos votos en contra de McCarthy. Good fue uno de los seis republicanos que votaron "presente" en la votación final, lo que permitió que McCarhty finalmente se alzara con el liderazgo pero sin llegarle a dar un apoyo completamente explícito.

Una de ellas es lograr permanecer en el cargo

McCarthy había pasado ya por escenarios como el actual.

En 2011 los republicanos del Tea Party tomaron el control de la Cámara Baja y confrontaron la agenda del entonces presidente Barack Obama y su vicepresidente, Biden. El movimiento se opuso al establishment político de Washington y promovió una filosofía conservadora con la que abogó por un menor gasto, el pago de menos impuestos y reducciones de la deuda nacional y del déficit presupuestario.

En ese entonces, McCarthy se convirtió en el tercer republicano de mayor rango, parte de lo que se conoció como el grupo de los Young Guns junto con Ryan de Wisconsin y el entonces representante Eric Cantor de Virginia. Impulsados por el Tea Party, llevaron a los republicanos de la Cámara de Representantes a una crisis tras otra en medio de sus esfuerzos por recortar el gasto federal durante el "precipicio fiscal" del 2012 y los cierres de 2013 mientras intentaban derogar el plan de salud de Obama.

En 2015, cuando el entonces representante Mark Meadows, republicano de Carolina del Norte que dirigió el Freedom Caucus y más recientemente fue jefe de gabinete de Trump, amenazó con una "moción para vacar al líder" de la Cámara Baja, Boehner se retiró de forma anticipada. McCarthy trató de tomar el lugar de Boehner, pero abandonó la carrera cuando estuvo claro que no contaría con el visto bueno de los más conservadores.

La presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, demócrata por California, eliminó esa la regla para tratar de vacar al líder de ese cuerpo cuando los demócratas recuperaron la mayoría en 2019.

McCarthy ha legislado durante 15 años, la mitad que Pelosi cuando asumió el mando por primera vez y con muchas menos victorias legislativas bajo sus brazos. En las conversaciones de la semana pasada con los representantes que lo rechazaban se vio obligado a ceder ante la exigencia de que se restablezca esa "moción para vacar al líder". “Si un director ejecutivo no está haciendo su trabajo se le puede despedir, lo mismo ocurre en la política”, dijo el republicano Ralph Norman de Carolina del Sur, uno de los que se oponía a McCarthy pero luego cambió de parecer.

El caos visto en la Cámara Baja la semana pasada bien puede ser un preludio de lo que será este próximo Congreso. “Lo que viste durante la última semana”, dijo Norman, “es cómo funciona la democracia”.

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