Hallan el mensaje más antiguo dentro de una botella que revela un fascinante experimento alemán

En 1886 un barco alemán arrojó un mensaje por la borda que terminó enterrado en una remota playa australiana. El mensaje resultó ser parte de la peculiar forma en que hacían ciencia los alemanes.

Una familia australiana descubrió en la arena una vieja botella de ginebra medio enterrada al norte de Perth, en el oeste Australia. Dentro había un trozo de papel bien enrollado con un peculiar mensaje en alemán.

"Estábamos caminando por las dunas cuando vi algo sobresaliendo de la arena, así que fui a echar un vistazo más de cerca. Adentro la nota estaba húmeda, enrollada con fuerza y envuelta con una cuerda. Nos llevamos la botella a casa y la secamos, y cuando la abrimos vimos que era una forma impresa, en alemán, con una muy débil caligrafía", dijo Tonya Illman a la prensa.

Lo que encontraron dentro es el mensaje más antiguo del mundo en una botella. Según los registros históricos, perteneció a un estudio meteorológico realizado por la Agencia Federal Marítima e Hidrográfica de Alemania (BSH) y el Servicio Meteorológico Nacional de la República Federal de Alemania (DWD) para entender cómo funcionaban las corrientes marinas.

El cifrado en alemán dice:

"Esta botella fue arrojada por la borda el 12 de junio de 1886 en la latitud 32° 49' Sur y la longitud 105° 25' desde Greenwich East.
De: Bark Ship Paula, Puerto: Elsfleth, Capitán: D [ilegible], en su viaje de Cardiff a Macassar.
Quien la encuentre debe enviar el boleto en la botella al Observatorio Naval alemán en Hamburgo o al consulado más cercano para el regreso a la misma agencia después de completar la información en la parte posterior".

La botella fue entregada por la familia al Western Australian Museum para su análisis, quien coordinó con agencias alemanas y holandesas para investigar su historia. Y allí comenzaron las conjeturas.

Primero, los arqueólogos holandeses confirmaron que era una botella de ginebra muy popular a finales de la década de 1880.

Luego, encontraron en los archivos que, efectivamente, el mensaje era genuino. Existe un diario meteorológico (que aún se conserva) donde el capitán del velero alemán Paula mencionaba que el 12 de junio de 1886 había lanzado por la borda una botella con las mismas coordenadas, reveló Ross Anderson, curador de Arqueología Marítima en el Museo WA.

Lo siguiente fue repasar en qué consistió ese estudio y qué aportes realizó a la ciencia. Fue así como las autoridades alemanas confirmaron que esta botella fue una de las miles arrojadas por la borda durante un experimento oceanográfico que duró 69 años para entender las corrientes oceánicas globales y mejorar así las rutas de navegación.

Según describen en el reporte del museo, unos 662 de los mensajes fueron devueltos a Hamburgo, pero nunca se devolvió ninguna de las botellas. La última vez que se encontró una de las notas fue en 1934 en Dinamarca.

Estos los experimentos fueron realizados por el científico alemán Georg von Neumayer, quien luego fue el primer director del Observatorio Naval alemán en 1876.

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