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Descubren las evidencias de vida con mayor antigüedad conocida: 3,770 millones de años

Siempre se había creído que las primeras formas de vida terrestre se formaron en el océano, pero un nuevo análisis de fósiles desenterrados en Quebec, Canadá, precisó que esto ocurrió en fuentes hidrotermales oceánicas, poco después de la formación del planeta.
1 Mar 2017 – 6:15 PM EST

Fósiles de al menos 3,770 millones de años han sido desenterrados por un equipo internacional de científicos en el llamado cinturón Nuvvuagittuq, en Quebec, Canadá, aportando nueva evidencia de la formación de vida en el planeta Tierra y planteando nuevas interrogantes sobre la vida en Marte, anunció este miércoles semana la revista Nature.

Ya se sabía que la región geológica de Nuvvuagittuq contiene algunas de las rocas sedimentarias más antiguas conocidas en el planeta, pero según la nueva publicación, su hallazgo es la evidencia necesaria para afirmar que las primeras formas de vida en la Tierra surgieron hace entre 3,770 y 4,300 millones de años en un sistema de fumarolas o fuentes hidrotermales en el océano, un área donde abundaba el hierro.

“Nuestro descubrimiento apoya la idea de que la vida emergió de respiraderos hidrotermales en el fondo marino, poco después de la formación de la Tierra. Esta rápida aparición de la vida se ajusta con el reciente descubrimiento de montículos sedimentarios formados por microorganismos de 3,700 millones de años de edad”, explica el científico Mateo Dodd de la University College de Londres (UCL), quien es también autor del estudio.

"Tiene sentido que los primeros organismos se preserven en las fuentes hidrotermales. Estos entornos proporcionan la energía y los gradientes químicos necesarios para iniciar los primeros procesos metabólicos”, dijo el autor.

Los microfósiles más antiguos de los que se tenía conocimiento habían sido encontrados en el oeste de Australia y datan de 3,460 millones de años.

¿Cómo lo saben?

Los análisis para detectar la edad de un resto fósil es una ciencia compleja. Por eso, para llegar a esa conclusión con el menor margen de duda posible estudiaron de manera sistemática las formas de los tubos y filamentos, hechos de hematita, una forma de óxido de hierro, encontrados en Canadá.

Entre otras cosas, ellos buscaban descartar la probabilidad de que estos filamentos hubieran sido producto de cambios de temperatura y presión en la roca durante el enterramiento de los sedimentos y no de formas de vida.

Pero no. El análisis les sugirió, por el contrario, varias pistas de que estos eran rezagos de las primeras actividades biológicas del planeta, pues estas estructuras se asemejan mucho a las que dejan las bacterias oxidantes de hierro que habitan cerca de otras fuentes hidrotermales que se conocen actualmente.

Entre los restos aparecieron también minerales como el carbonato de apatita que se encuentran en la materia biológica como los huesos y dientes y que, por ende, son frecuentes de detectar en fósiles.

Los significados de estos resultados trascienden a nuestro planeta. Según recuerda el científico Dodd, “la vida se desarrolló en la Tierra en un momento en que Marte y nuestro planeta tenían agua líquida en su superficie, lo que plantea preguntas interesantes para la vida extraterrestre. Por lo tanto, esperamos encontrar evidencia de vida pasada en Marte hace 4,000 millones de años”.


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