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Resiliencia, pero también una nueva batalla económica. Paulina sodi tiene más información y nos informa.
Abrir un negocio siempre ha requerido sacrificio, pero ahora muchos pequeños empresarios hispanos enfrentan aumento en los costos de alimentos y menos clientes en zonas donde el miedo a los operativos migratorios ha cambiado la rutina diaria. Todo hace 12 años , ana arellano y su esposo comenzaron vendiendo tacos en el patio de su casa, pero después de un caso de violencia familiar, su esposo deportado.
Ana quedó sola con sus hijos, incluso pasando noches durmiendo en estacionamientos mientras intentaban salir adelante. Con esfuerzo logró abrir una taquería en balch springs, texas, una zona de mayoría hispana al este de dallas.
Hola buenas tardes, qué gusto, gracias a dios salimos después de todas las puertas que se nos cerraron, después de toda la gente que nos dio la espalda, pero ahora enfrenta otra batalla. El precio de los productos básicos como la carne el flujo de clientes ha disminuido por temor a los operativos migratorios, la gente solo llamaba para hacer su orden, pero ya no se querían bajar a comer aquí .
Venían, hacían su orden, recogían su orden o nos llamaban. A unas millas de ahí.
Otra familia también apuesta por mantener vivo su negocio . Durante décadas, josé quintanilla trabajó para cadenas de carnicerías en dallas, hasta que un día decidió arriesgarlo todo.
Con sus ahorros. Abrió junto a su esposa este restaurante, al