Trump, el mercantilista

“Las palabras y la postura que Trump ha adoptado en el caso del asesinado periodista saudí podrían alentar a otros gobiernos tiránicos a perpetrar fechorías similares, conscientes de que pueden aplacar a la democracia más antigua del mundo con meras promesas de negocios”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2018-11-26T12:03:48-05:00

Siempre ha estado claro que el presidente Trump tiene un criterio mercantilista de la política exterior. Cree que Estados Unidos debe basar sus relaciones con otros países puramente en los negocios comerciales. Pero su tratamiento del vil asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi ha llevado a un extremo esa postura. Y ha demostrado su esencial inmoralidad y peligrosidad para Estados Unidos y el mundo civilizado.

Por lo menos 15 sicarios asesinaron a Khashoggi en la embajada saudí en Estambul, Turquía, donde luego descuartizaron su cadáver para escamotearlo. Durante días Trump se negó a admitir que el régimen de Rayad había cometido el crimen. Pero las autoridades turcas y la CIA tenían pruebas contundentes que no le permitieron seguir disimulando. Entonces el presidente trató de distanciar al príncipe saudita Mohammed Bin Salman de los cruentos hechos, a pesar de que los sicarios son hombres de su confianza. Trump respondió con una de las declaraciones más bochornosas jamás emitida por un presidente estadounidense. En poco más de 600 palabras, defendió su visión mercantilista de las relaciones con el reino saudí y calumnió a la víctima, Khashoggi, haciéndose eco de la burda propaganda de sus verdugos de que era un “enemigo del estado” vinculado a extremistas.

En realidad, Khashoggi era uno de los periodistas más destacados del Medio Oriente y crítico tenaz de la teocracia que desgobierna a su país. Residía en Estados Unidos y colaboraba con The Washington Post, donde no solo criticaba al reino corrupto y brutal de la Casa de Saud sino también a gobiernos como el de Trump que hacen negocios con él sin exigirle ni un ápice de respeto a los derechos humanos. Su última colaboración con el Post fue una declaración de principios a favor de la libertad de expresión como vehículo para democratizar a los infortunados países del Medio Oriente.

Para defender lo indefendible, Trump también ha mentido o exagerado los beneficios de las relaciones de Estados Unidos con el régimen saudí. Ha dicho que los saudíes acordaron invertir “más de 450,000 millones de dólares” en nuestro país. Y que han “respondido muy bien” a su solicitud de mantener niveles razonables en los precios del petróleo. La verdad es que el régimen fundamentalista solo se ha comprometido a realizar compras de armamentos estadounidenses por 14,500 millones de dólares. Y en el momento en que estalló el escándalo mundial por el crimen de Khashoggi se disponía a desplegar una estrategia para reducir la producción petrolera y aumentar así el costo mundial del combustible. Los saudíes de hecho dependen de Estados Unidos para actualizar y reparar sus armamentos; y para que el precio del petróleo no se desplome.

La falsedad con la que Trump ha tratado de apañarles es tal que líderes demócratas han expresado sus sospechas de que la verdadera motivación de Trump son sus negocios personales y los de su familia con oligarcas saudíes. En el pasado reciente, Trump se jactó de haberles vendido apartamentos en Estados Unidos por entre 40 millones y 50 millones de dólares. La Cadena MSNBC informó que, en 2015, poco antes de que llegara a la presidencia, Trump inscribió ocho compañías que incluyen la palabra “Jeddah” en su nombre. Jeddah es la segunda ciudad más grande de Arabia Saudita. Los saudíes gastaron más de 300,000 dólares en el Trump Hotel de Washington tres días después de la inauguración presidencial de Trump. Y en los años noventa invirtieron fortunas millonarias en propiedades de Trump, ayudándole a superar deudas considerables. Cuando asuman el control de la Cámara de Representantes, los demócratas deberían investigar a fondo si estos u otros nexos financieros explican la imprudencia con que el presidente ha manejado el asesinato de Khashoggi.

Las palabras y la postura que Trump ha adoptado en este caso podrían alentar a otros gobiernos tiránicos a perpetrar fechorías similares, conscientes de que pueden aplacar a la democracia más antigua del mundo con meras promesas de negocios. Los autócratas se hallan sobre aviso de que, con Trump, el gobierno estadounidense está dispuesto a mirar a otro lado siempre y cuando le ofrezcan algún trato comercial –realizable o no– con nuestro país o con la familia Trump. Es un mensaje escalofriante porque, a pesar de las fallas y contradicciones evidentes, Estados Unidos había ejercido liderazgo político y moral a favor de la democracia y el respeto a los derechos humanos durante décadas.

El manejo que ha hecho Trump del asesinato de Khashoggi pone de relieve la precariedad que, bajo su mando, ha alcanzado el liderazgo de Estados Unidos. Mientras él gobierne, Washington no será un defensor confiable del estado de derecho y la decencia. Lo resumió con espeluznante elocuencia Rami Khouri, otro destacado periodista árabe que promueve la democracia. “El mensaje es que ahora estamos en la era de los hombres fuertes y los gobiernos mafiosos que gradualmente dominan a la región”. Esta frase lapidaria, lamentablemente, también se aplica a los Estados Unidos de Trump.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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