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Stephen Miller y “la decisión de Sophie”: la historia se repite.

“Los oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) no son matones abusadores, pero el arquitecto de la política migratoria de Trump quiere que se comporten como tal y que les pidan a los padres migrantes que tomen una decisión imposible”.
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Opinión
Exembajador de EEUU en Panamá y analista político de Univision.
2019-04-10T11:41:10-04:00

La película de 1982 “La decisión de Sophie”le valió a la actriz Meryl Streep una nominación al Oscar por su interpretación de una refugiada polaca en la posguerra que vive en la ciudad de Nueva York y que le oculta a su amante un pasado inimaginablemente horrible. Eventualmente se revela el secreto que la atormenta. Sophie se vio obligada a elegir cuál de sus dos hijos pequeños enviaría a un campo de exterminio nazi, y a cuál "salvaría" enviándolo a un campo de trabajos forzados. La descripción que hace la película de la inconmensurable maldad del oficial nazi que le impone esa decisión a Sophie es terriblemente inolvidable. Tanto así que en inglés estadounidense usualmente se describe una elección horrible e imposible como una "decisión de Sophie".

Ésta es la frase que viene a la mente al leer que Stephen Miller, el asesor principal de política migratoria del presidente Trump y arquitecto de la fallida política de "tolerancia cero", planea desplegar otra práctica cruel y bárbara llamada “elección binaria”.

Según el New York Times, la más reciente perversión de Miller de los valores estadounidenses implicaría ofrecerles a los padres migrantes que buscan asilo una elección binaria: aceptar voluntariamente la separación de sus hijos o renunciar a las legítimas protecciones humanitarias de sus hijos menores de edad y aceptar una especie de encarcelamiento para toda la familia. Es una proposición grosera.

Miller, cuyos propios antepasados judíos estadounidenses llegaron como migrantes huyendo de la persecución en Europa del Este, y cuya familia inmediata lo ha repudiado públicamente por sus opiniones antiestadounidenses en cuanto a la inmigración, muestra un sello particularmente desagradable de intolerancia y crueldad con esta última invención. Las familias en su mayoría hondureñas, guatemaltecas y salvadoreñas que llegan a la frontera ya han tomado una decisión binaria: quedarse en sus países y enfrentar la muerte y la violencia por parte de agentes estatales o criminales, o emprender un peligroso viaje con la esperanza de poder llegar a una nación segura y magnánima donde puedan trabajar y encontrar oportunidades.

Si Miller y Trump se salen con la suya, nuestros agentes de la Patrulla Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) y de Aduanas y Protección Fronteriza (ICE, por sus siglas en inglés) serán puestos involuntariamente en el papel del torturador nazi de Sophie. Y permítanme aclarar, esos agentes de CBP y ICE no son así en lo absoluto. Pasé décadas como colega y luego como jefe de estas personas en las embajadas de América Latina. Cumplí funciones dos veces en México y los vi trabajar en nuestros puertos de entrada y en la frontera intermedia para mantener la seguridad de nuestra patria. Conozco a nuestros profesionales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) como personas íntegras que equilibran la empatía con los procedimientos y la compasión con la aplicación de las leyes en la frontera. Bajo una política de elección binaria, una vez más se verán obligados a alejar físicamente a criaturas desconsoladas de los brazos de sus padres desesperados, o a encerrar a familias enteras, traumatizando a los niños con una experiencia en las cárceles estadounidenses, después de que quizás ya han sufrido violencia física o sexual en sus países de origen. Tanto los migrantes desesperados como los hombres y mujeres del DHS encargados de la implementación de la elección binaria del señor Miller enfrentarán una tarea imposible, la decisión de Sophie de la actualidad.

Afortunadamente, la multitud que opina que "el país está lleno" y es partidaria de Miller y Trump ha demostrado ser tan inexperta como desalmada. La mayoría de las principales iniciativas de Trump en materia de inmigración se han visto obstaculizadas en el congreso y los tribunales. No se ha construido ni un milímetro de su muro, y Trump ahora escucha los gritos de guerra de sus partidarios nativistas. En este contexto, es casi seguro que seguirá promoviendo una inmigración legal más restrictiva, así como intentando medidas contraproducentes para frenar la migración irregular, como recortar el fomento al estado de derecho a los países del Triángulo Norte. Según se informa, otras medidas contempladas incluyen la eliminación de la ciudadanía por nacimiento a los hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos, simplemente negarse a aceptar solicitudes de asilo en la frontera suroeste y nombrar un nuevo Secretario del DHS y Jefe del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) cuyas motivaciones sean tan similares como para engendrar comparaciones con el oficial alemán que le ordenó a Sophie "elige uno ... o ambos mueren". Se ha vuelto trillado decir: "Nuestro país no es así". Pero no lo somos y ya lo hemos probado.

Las medidas previas por parte de esta administración de separación de menores inmigrantes de sus familias fueron desastrosas. Resultaron abrumadoramente impopulares entre la población estadounidense, lo que reforzó la opinión que muchos compartimos de que incluso los partidarios más acérrimos de Trump y que favorecen leyes migratorias más estrictas son capaces de reconocer un límite moral cuando se trata de la aplicación de la ley. Desafortunadamente, para los profesionales del DHS y los estadounidenses que saben que "nosotros no somos así", el presidente parece decidido a implementar una política imposible similar a la decisión de Sophie, al menos hasta que los tribunales la anulen. Mientras tanto, niños inocentes seguirán quedando traumatizados a manos de agentes estadounidenses. La mayoría de las autoridades migratorias que conozco aborrecerán esta labor de aplicación de la ley, pero son servidores públicos obedientes y aplicarán las instrucciones del presidente hasta que las leyes o las medidas cautelares se los impidan. Pronostico que un día se harán películas premiadas y trágicas sobre este episodio vergonzoso de nuestra historia. Los estadounidenses nos preguntaremos una vez más, "¿Cómo pudo suceder eso?". Los señores Trump y Miller tendrán mucho de qué responder.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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