null: nullpx

Rudolph Giuliani: de héroe a villano

"Como ministro sin cartera de Trump, Giuliani presuntamente profirió amenazas y torció brazos de funcionarios ucranianos y diplomáticos estadounidenses al estilo de los mafiosos a los que combatió hace tres décadas".
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2019-12-02T13:15:38-05:00

El drama nacional que ha generado el escándalo de Ucrania entra en una fase crítica esta semana. A medida que se intensifique la investigación al presidente Trump, aumentará el protagonismo de un hombre que a los ojos de la nación ha pasado de héroe a villano: Rudolph Giuliani. ¿Cómo se produjo la vertiginosa degeneración de Giuliani, a quien conocíamos como “el alcalde de Estados Unidos” o “America’s Mayor”, en el personaje manipulador, errático y mentiroso que a menudo padecemos a través de la tele y los diarios? Su caso podría estudiarse en libros de texto escolares como ejemplo de la declinación de un ídolo devenido adefesio moral.

Los estadounidenses que pintamos canas recordamos la valiente lucha de un Giuliani fiscal general de Nueva York contra la todopoderosa mafia del noreste de EE. UU. Fue el artífice del desmantelamiento de la llamada “Comisión”, el consorcio de jefes de la temible cosa nostra a los que sentó en el banquillo de los acusados y envió a chirona a mediados de los 80. Los más jóvenes vieron su infatigable labor tras el mortal ataque terrorista a las Torres Gemelas en el 9/11, cuando la revista Time le escogió como Personaje del Ano.

Avancemos rápidamente a nuestros días. Hoy vemos a un Giuliani convertido en defensor deslenguado y torpe de las fechorías de Trump. El exalcalde neoyorquino excusó con un vendaval de falacias el contubernio de Trump y sus allegados con los rusos durante la investigación que realizó el asesor especial Robert Mueller. Ahora emergió como el cabecilla de la turbia operación para presionar al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, con el fin de que éste investigara a Joe Biden y a su hijo Hunter o por lo menos que anunciara que los estaba investigando, aunque fuera incierto. El objetivo: dañar las posibilidades electorales de quien ha surgido como uno de los principales rivales de Trump en 2020.

Como ministro sin cartera de Trump, Giuliani presuntamente profirió amenazas y torció brazos de funcionarios ucranianos y diplomáticos estadounidenses al estilo de los mafiosos a los que combatió hace tres décadas. Trump le confió esa sucia tarea y les ordenó a sus subalternos que lo ayudaran. El mensaje que portaba Giuliani en Ucrania era que el presidente retendría la ayuda militar que ese país necesitaba para defenderse de la invasión rusa a menos que investigara a los Biden y promoviera la falsedad de que un previo gobierno ucraniano – no los hackers de Vladimir Putin - había interferido en las elecciones de 2016.

El resultado es que un jurado especial de Nueva York investiga el negocio de “asesoría internacional” que tiene Giuliani como parte de una amplia pesquisa de diversos delitos criminales. Estos incluyen lavado de dinero, fraude, violaciones a la ley de finanzas de campaña, perjurio, obstrucción de justicia y violaciones a la Ley de Registro de Agentes Extranjeros. Meditemos sobre esto brevemente. Giuliani, nuestro otrora héroe nacional, podría terminar acusado de ser un burdo lavador de dinero mal habido, falsificador, perjuro y agente ilegal de un régimen extranjero, que, en este caso, no podría ser otro que la dictadura de Putin. Porque con Trump todos los caminos conducen al Kremlin, para parafrasear a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Lo cual nos lleva a reiterar la pregunta original. ¿Cómo se explica el envilecimiento de Giuliani? Algunos de sus conocidos lo atribuyen a divorcios extenuantes y costosos, el tercero de los cuales aún estaría en progreso. Otros a la frustración de sus ambiciones políticas, entre ellas la de llegar a la Casa Blanca. Yo creo que esos son apenas síntomas del problema de fondo: el ego descomunal del personaje. James Comey, su famoso exempleado en la fiscalía de Nueva York, recuerda en sus recientes memorias “A Higher Loyalty” que el código no escrito para trabajar allí era reconocer a “Rudy como la estrella principal y que los éxitos de la oficina fluían en su dirección. Usted violaba ese código a su propio riesgo”. A los fiscales que contrataba Giuliani se les advertía que “el lugar más peligroso de Nueva York era entre Rudy y un micrófono”.

La arrogancia, la soberbia y la ambición desmedida degradaron moralmente a Giuliani. De incansable perseguidor de delincuentes y servidor público, pasó a ser asesor a sueldo de dictadores y sospechosos de lavar dinero sucio, como sus socios nacidos y criados en la Unión Soviética Lev Parnas e Igor Fruman, los “empresarios” de la Florida procesados ahora por delitos relacionados al chantaje a Ucrania. Parnas colabora con los investigadores federales y habría implicado a Giuliani.

Incluso como alcalde de éxito, Giuliani dio sobradas muestras de su arrogancia autodestructiva, como cuando defendió a policías neoyorquinos que sodomizaron con un palo al inmigrante haitiano Abner Louima y a los que mataron de 41 balazos al inmigrante africano Amadou Diallo. Giuliani se puso obstinadamente del lado de los abusadores, como hoy se pone del lado de un presidente que abusa de su poder.

Por ahora los federales solo investigan a Giuliani. Pero uno tiene la corazonada de que su drama acabará en tragedia; y de que el país perdió un héroe que, por decisión propia, degeneró en un villano que miente, manipula y hace trabajos inconfesables para un presidente descarriado, al que al mismo tiempo amenaza con denunciar – “tengo seguro”, dice Giuliani de Trump – si finalmente lo lanza debajo de un autobús.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


Publicidad