¿Por qué los evangélicos hispanos apoyan aún a Donald Trump?

“Los evangélicos hispanos son más socialmente conservadores de lo que la mayoría de las personas cree. Y la inmigración no es el problema número uno de preocupación para la mayoría de los hispanos”.
Opinión
Presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano. Ha sido nombrado por CNN y FOX News como “el líder del movimiento Hispano Evangélico,” y la revista TIME lo nominó entre los 100 líderes más influyentes en Estados Unidos.
2018-07-12T09:57:18-04:00

Desde la sorpresiva victoria electoral del presidente Donald Trump, casi todos los días más de una persona me ha hecho una pregunta similar a esta: ¿Por qué los evangélicos apoyan todavía a Donald Trump?

Es una buena pregunta dados algunos de los notorios defectos del presidente, su retórica inflamatoria y su inclinación a pelear con sus opositores políticos en lugar de poner la otra mejilla. El tema es particularmente desconcertante para los demócratas, considerando que el 81% de los evangélicos blancos votaron por el presidente, y los datos más recientes indican que su apoyo en ese grupo demográfico (que constituyó el 26% del electorado en 2016) está en su punto histórico más alto.

Sin embargo, la mayor parte del análisis disponible se centra en el apoyo evangélico blanco al presidente Trump. ¿Y qué hay de los evangélicos hispanos, el subgrupo de mayor crecimiento en esta fe?

A pesar de los comentarios despectivos hacia los inmigrantes hispanos durante su campaña, Trump terminó recibiendo más apoyo entre los evangélicos hispanos que su homólogo republicano en 2012, Mitt Romney. Las tendencias recientes parecen corroborar este fenómeno. Una encuesta realizada por Harvard CAPS/Harris reveló un “aumento de 10 puntos” en el índice de aprobación de Trump entre los hispanos en el último mes.

Del mismo modo, Josh Kraushar quien escribe para National Journal observa: “Incluso en el momento más álgido de la crisis de separación familiar, los demócratas han tenido un pobre desempeño en circunscripciones electorales fuertemente hispanas, desde los campos de batalla fronterizos en Texas, dominados por los republicanos, hasta los distritos diversificados del sur de California y el campo de batalla senatorial más populoso de Florida”.

La verdad, por supuesto, es que las tácticas frecuentemente provocativas del presidente Trump han causado un gran debate dentro de la comunidad evangélica hispana. No son decisiones fáciles para cualquier persona que intente reconciliar la fe –y todas las implicaciones políticas que la fe conlleva– con un presidente temerario y multimillonario que muchos sienten es francamente antagónico a los inmigrantes. Pero la verdad es que, aunque a veces hay una justa ira dirigida a esta Casa Blanca, esta aún no se ha traducido en una deserción masiva de los hispanos conservadores y los hispanos evangélicos del Partido Republicano.

Los demócratas han asumido por años que a medida que los cambios demográficos continúen transformando la composición racial de Estados Unidos una nueva pluralidad no blanca hará que el Partido Republicano, y por lo tanto un presidente como Trump, no se puedan elegir. Esto no parece ser el caso, o al menos la realidad no es tan simple, y los evangélicos hispanos son una gran razón por la cual la realidad es más matizada.

Mi experiencia como líder en esta comunidad me ha llevado a la conclusión de que hay tres razones principales para este “obstinado” apoyo hispano para el Partido Republicano, y por extensión, para el Presidente Trump.

En primer lugar, los evangélicos hispanos son más socialmente conservadores de lo que la mayoría de las personas cree. Un análisis muy perspicaz realizado por Ryan P. Burge de Eastern Illinois University ilustra este punto con fuerza. Según Burge, los evangélicos hispanos son casi un 50% más conservadores que sus contrapartes blancos cuando se trata de oponerse al aborto por “cualquier razón”. Los hispanos cristianos, y muchos hispanos católicos, también han demostrado un tremendo apoyo hacia Israel. En mis viajes por Latinoamérica, esto es algo que escucho con frecuencia. Muchos hispanos, sea adentro o afuera Estados Unidos, apoyan la postura del presidente hacia la Tierra Santa. Estas razones indudablemente mueven a muchos hispanos más cerca del Partido Republicano.

En segundo lugar, la inmigración no es el problema número uno de preocupación para la mayoría de los hispanos. Un estudio realizado por Barna Group revela que la educación y el empleo son las principales preocupaciones sociales de los latinos. En 2016, uno de cada cinco graduados de escuela secundaria eran hispanos, pero de acuerdo con el informe anual de ACT solo uno de cada cuatro estaba preparado para la universidad en 2015. Los hispanos saben que la educación y el empleo son la clave para alcanzar y asegurar la prosperidad para las generaciones futuras. Lo opuesto también es cierto: si la educación superior sigue estando fuera del alcance de la mayoría de nuestros jóvenes, o si la economía flaquea, los hispanos corren el riesgo de quedar atrapados social y económicamente. Después de todo, la mayoría de los hispanos abandonaron sus hogares y países de origen porque Estados Unidos les ofreció una oportunidad económica. Con el desempleo hispano en el punto más bajo de todos los tiempos bajo el Presidente Trump, la importancia de esta dinámica no puede exagerarse.

En tercer lugar, los inmigrantes hispanos se preocupan por el estado de derecho precisamente porque a menudo emigraron de países donde se había desmoronado por completo. Esta idea es anecdótica, pero proviene de años de viajar por el país y hablar con miles de pastores y otros líderes en nuestra comunidad. Si bien muchos son ambivalentes acerca de un muro fronterizo, la mayoría simpatizan con la necesidad de una mayor seguridad fronteriza. Como reflejo de las opiniones predominantes de nuestras iglesias, la Conferencia Nacional de Liderazgo Hispano ha incorporado un aumento en la seguridad fronteriza como parte de nuestra agenda de reforma migratoria integral. Esto no es porque apoyemos la separación de familias inmigrantes. Todo lo contrario. Es porque sabemos de primera mano qué tan peligrosos son para todos los estadounidenses los carteles, los coyotes y los narcotraficantes. También sabemos que una frontera porosa incentiva un tipo diferente de separación familiar que a menudo comienza trágicamente en Centro América cuando los padres por desesperación optan por enviar a sus hijos solos en el terrible viaje hacia el norte. Si bien la reforma migratoria es muy necesaria, los hispanoamericanos, y especialmente los evangélicos hispanos, conocen de primera mano la importancia del estado de derecho en nuestra frontera.

Cuando la gente cuestiona por qué los evangélicos apoyan al Presidente Trump a pesar de su comportamiento aparentemente no cristiano, están asumiendo que ellos creen en una especie de teocracia. No es así. En realidad, se trata de preguntarse, “¿descalifica el mensajero el mensaje?” Hasta ahora, la respuesta para muchos evangélicos hispanos parece ser un rotundo “no”. Sin embargo, nuestra comunidad no es tan leal como nuestras contrapartes evangélicas blancas, y con las elecciones de 2018 a la vuelta de la esquina, pronto veremos si las cosas han cambiado.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

RELACIONADOS:PolíticaReligiónDonald Trump