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Las elecciones estadounidenses vistas desde Europa

“Una falsa ‘invasión’ de migrantes y un ataque a una sinagoga judía. La reacción de Trump está muy lejos de la retórica de unidad nacional de Winston Churchill”.
Opinión
John Feeley fue embajador de Estados Unidos en Panamá y actualmente es analista diplomático de Univision.
2018-11-04T14:12:43-05:00

Viajando por Inglaterra durante los últimos diez días y siguiendo las noticias en mi país, Estados Unidos, sentí que la vertiginosa confluencia de eventos había sido dispuesta por el destino para provocar en mí tristeza, ironía e... inesperadamente, esperanza.

Cuando yo partí, las polarizadoras caravanas de migrantes centroamericanos ya habían comenzado. Era seguro que el presidente y sus partidarios publicarían videos de escandalosos jóvenes hondureños gritándoles los guardias fronterizos mexicanos y llamarían a esto una invasión. Por casualidad vi esos tuits mientras visitaba los Churchill War Rooms en Londres y recordé lo que realmente significan las palabras “bombardeo” e “nvasión”. La ironía era ineludible, al igual que mi pena por el liderato divisionista de nuestro presidente, en comparación con la coalición de tres partidos de Churchill y su elevada retórica de unidad nacional frente a los incesantes bombardeos nazis.

Los mensajes en contra de la caravana contrastaron con imágenes de mujeres y niños colapsados, padres desesperados y ancianos aturdidos, caminando lentamente hacia el espejismo del sueño estadounidense que la mayoría no alcanzará.

Cuando el FBI y la policía local tomaron medidas para descubrir la retorcida mente detrás de las bombas caseras enviadas a los demócratas que critican a Trump, escuché a una mujer con una burka y con un acento de cockney decir: “Gracias a Dios. No fue un musulmán. Los estadounidenses hacen más que cualquier otro país para mantenernos alejados, pero siempre son los suyos quienes parecen cometer el terrorismo”. Escuché al presidente leer diligentemente los comentarios preparados para condenar adecuadamente al presunto terrorista y al odio detrás de sus acciones ... para luego deshacer ese efecto al tuitear (una vez más) críticas contra la cobertura por parte de los medios de su papel periférico en el triste episodio.

Cuando volví a seguir la decisión del presidente de desplegar 5,200 miembros de las fuerzas armadas (¡al aterrizar me enteré que había elevado la cifra inicial a 15,000!) en la frontera del suroeste para detener a los desaliñados solicitantes de asilo, vi comentarios que comparaban esa cifra con los 2,600 que hemos desplegado en la lucha contra ISIS en Siria. También noté que las estadísticas de la Patrulla Fronteriza indicaban que un agente promedio detuvo aproximadamente a 23 migrantes en el año fiscal 2018. Como Jorge Ramos, de Univision, tuiteó: “¿Ésta es su invasión, señor presidente?”.

Este nivel históricamente bajo de migración de indocumentados —muy inferior a las 352 aprehensiones por agente que ocurrieron en 1992— ¿requiere un despliegue militar tan importante para apoyar a la patrulla fronteriza y la os agentes de la Patrulla Fronteriza? Por supuesto, es más que irónico que estos agentes no puedan hacer el trabajo real que se necesita, y que la ley estadounidense obliga: procesar, de manera humanitaria y ordenada, a los cientos, posiblemente miles, de migrantes de caravanas que eventualmente llegarán.

Como veterano del Cuerpo de Marines, recordé que no hay nada peor que una misión no productiva. La cumples porque eres disciplinado y juraste seguir órdenes legales. Pero desearías estar haciendo el verdadero trabajo de proteger la nación contra enemigos reales, no participando en un espectáculo mediático de inspiración política diseñado para rechazar a las masas cansadas, pobres y amontonadas del siglo XXI. Apuesto que la mayoría de estos soldados elegirían luchar contra ISIS en Siria en lugar de observar a los exhaustos migrantes entregarse sumisamente en nuestra frontera.

Mientras el presidente arremetía contra una invasión falsa desde el sur, sentí repugnancia ante la noticia de un verdadero ataque al corazón estadounidense desde dentro de nuestras propias fronteras. Como la mayoría de los estadounidenses, me enferma el tiroteo en Pittsburgh, y me fatiga la típica reacción inmediata de recurrir a las redes sociales para enredarse en el improductivo debate sobre el control de armas, congelado en el granito de la política intransigente.

Dije la versión católica del kadish para mis hermanos judíos muertos. Lamenté su muerte y me apené por sus familias, y otra vez, esperé los comentarios escritos del presidente, esperando una epifanía.
Quizás, esta vez, podría leer las palabras de su personal y luego no tocar su cuenta de Twitter. En pocas horas vi que esperaba demasiado. Un candidato republicano lo llamó “malversación política”. Yo lo llamo narcisismo desalmado que elimina toda empatía y compasión por los conciudadanos.

Es imposible no comentar la ironía de las propias declaraciones del asesino de la sinagoga antes de embarcarse en su misión llena de odio. Lanzó una andanada verbal contra la Sociedad de Ayuda al Inmigrante Hebreo (HIAS, por sus siglas en inglés), y al hacerlo, vinculó efectivamente dos aspectos aparentemente independientes de la actualidad estadounidense: el antisemitismo militarizado y la tradición estadounidense de que los afortunados ayuden a los recién llegados menos afortunados, independientemente de su raza, color o credo.

Algo insensible por el ritmo incesante de malas noticias procedentes del hogar, una ironía final me provocó no el dolor que me había acompañado durante todo mi tiempo en Inglaterra, sino esperanza.
Cuando me bajé del avión en Nueva York y revisé mi teléfono, el titular simplemente decía: “Musulmanes de Pittsburgh recaudan 180,000 dólares para la comunidad judía de Pittsburgh”.

Regreso a Estados Unidos, y específicamente a Florida, a votar. A votar por candidatos que prometan tolerancia, compromiso y sobre todo… esperanza.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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