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La politiquería tribal que nos gobierna

“La mentalidad de trinchera ha cobrado especial importancia en esta era de Donald J. Trump”.
Opinión
Asesora ejecutiva de America's Voice
2017-11-27T11:55:28-05:00
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Roy Moore, el candidato republicano al Senado por Alabama. Crédito: AP

Se supone que las tragedias nacionales nos lleven a la introspección, a aprender a priorizar, a tratar de ser mejores personas. Y aunque puedan manifestarse algunos cambios positivos, suelen ser dolorosamente temporales y las personas no tardan en retornar a sus viejos modos, aquellos que en momentos de horror o dolor juraron que dejarían atrás.

Esto es especialmente cierto para los políticos a todos los niveles y en todos los lugares.

Puerto Rico sobrevive la devastación que ha dejado el huracán “María”. Por un momento la desgracia hizo que pensáramos y actuáramos buscando el bien común, como se supone se haga siempre y no en momentos de crisis; pero rápidamente se manifestó la mentalidad de trinchera que nos divide en tribus azules, rojas y verdes, los colores de los tres principales partidos políticos. Prevalece la politiquería barata, la misma que nos ha llevado al triste estado que el huracán “María” expuso ante los ojos del mundo.

Esa politiquería barata y la mentalidad tribal han hecho que por décadas nos hagamos de la vista larga ante los problemas de la Isla porque ello supone trabajar de forma bipartidista.

Hay figuras que son la excepción y hay sectores de la población que se crecen en la crisis. Pero escuchar a algunos políticos de mi Isla politiqueando en medio de esta crisis y culpándose mutuamente me asquea y me lleva a concluir que ni siquiera una prueba de esta magnitud los lleva a al menos cuestionarse sus modos. Como dicen los mexicanos: “Ven la procesión y no se hincan”.

Pero digamos que maestros han tenido, pues Estados Unidos dicta cátedra en este frente.

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 llevaron al Congreso y a Washington a responder de manera bipartidista, pero la cordialidad tampoco duró mucho pese a tratarse del mayor ataque terrorista en la historia de Estados Unidos y en la historia reciente. Las tribus republicana y demócrata pronto olvidaron la colaboración bipartidista.

Y con el paso de los años son muchos los ejemplos. Si no, observe lo que sucede cada vez que hay una tragedia que involucre armas de fuego. Como autómatas todos lamentan lo ocurrido, cambian el tono por un par de días, se muestran contritos, pero no tardan en arrancarse las cabezas: unos, los demócratas, pidiendo mayor control de armas, y otros, los republicanos, denunciando que es un asalto a la Segunda Enmienda de la Constitución y declarando que “las armas no matan a la gente sino que la gente mata a la gente”, un nauseabundo talking point de la Asociación Nacional del Rifle para justificar la severa falta de controles en la venta de armas que lleva a dementes como el de Las Vegas o el de la iglesia en Texas a apertrecharse sin que nadie suene una alarma.

La mentalidad de trinchera ha cobrado especial importancia en esta era de Donald J. Trump, exponiendo cómo los republicanos se han hecho de la vista larga ante los excesos y exabruptos y políticas racistas y discriminatorias de este presidente, si ello suponía llegar a la Casa Blanca.

Cada actuación de Trump supera a la anterior, pero nada de eso ha importado. Ni siquiera la posibilidad de colusión con una nación hostil como Rusia.

La semana pasada, Trump defendió al republicano aspirante al Senado federal por el estado de Alabama, Roy Moore, acusado de alegado acoso sexual de menores. Trump, quien tiene una larga cola que le pisen en el mismo departamento de acoso, declaró que Moore “lo ha negado” implicando que las acusadoras son unas mentirosas.

En Alabama, según reportes, hay quienes han dicho que prefieren a un presunto abusador de menores en el escaño que perteneció al Secretario de Justicia, Jeffe Sessions, a tener a un demócrata en el puesto.

Y Trump ofreció una justificación tan asqueante como esa al decir que necesitan un voto conservador en el Senado y no más liberales, aunque ese voto conservador sea para un alegado abusador de menores.

La mentalidad tribal en su más deplorable expresión.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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