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Los inmigrantes con TPS trabajan sin parar durante esta pandemia y merecen ser reconocidos

"Aproximadamente 11,600 beneficiarios del TPS están trabajando en la primera línea del sistema de atención médica como médicos, enfermeras de cuidados intensivos, paramédicos, terapeutas respiratorios y técnicos de salud que salvan vidas". (Read in English)
Opinión
Senador federal de Nueva Jersey, el latino de más alto rango en el Congreso y miembro del Caucus Hispano.
2020-04-28T10:16:50-04:00
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Nueva York, 20 de abril de 2020. Crédito: Spencer Platt/Getty Images

El brote de coronavirus nos recuerda que vivimos en un país de realidades paralelas, en el que las personas de diferentes circunstancias sociales y entornos están experimentando las dificultades de esta crisis nacional de maneras dramáticamente dispares.

En todo Estados Unidos, el impacto de esta crisis varía mucho de una persona a otra, desde quienes tienen la oportunidad de continuar trabajando desde sus casas; quienes han perdido su principal fuente de ingresos y hasta quienes no tienen más remedio que seguir trabajando en medio de la pandemia porque sus trabajos fueron calificados como esenciales. Muchos de estos trabajadores esenciales trabajan en supermercados, hospitales y almacenes que se han convertido en vitales para el resto de las personas.

Para mí, todos estos trabajadores son los héroes invisibles de esta pandemia, y entre ellos hay cientos de miles de inmigrantes provenientes de diferentes países. Estos trabajadores inmigrantes en toda nuestra economía, mantienen nuestros supermercados, centros de salud y otros negocios esenciales en beneficio del resto de las personas.

Entre estos inmigrantes trabajadores se encuentran más de 131,000 personas con Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) que trabajan como “trabajadores esenciales de infraestructura crítica”. Creado por el Congreso a través de la Ley de Inmigración de 1990, el TPS es un programa temporal renovable que brinda protección humanitaria a las personas que no pueden regresar a sus países de origen debido a conflictos armados o desastres naturales. Los beneficiarios del TPS también están autorizados a trabajar legalmente mientras están en los Estados Unidos.

Durante esta pandemia, aproximadamente 11,600 beneficiarios del TPS están trabajando en la primera línea del sistema de atención médica como médicos, enfermeras de cuidados intensivos, paramédicos, terapeutas respiratorios y técnicos de salud que salvan vidas. También hay 76,100 inmigrantes con TPS que trabajan en ocupaciones o industrias relacionadas con alimentos, desde supermercados y restaurantes hasta granjas y plantas de procesamiento de alimentos, y unos 6,900 que trabajan en servicios de transporte y almacenamiento que mantienen al país en movimiento durante esta crisis.

En Nueva Jersey, hay 7,500 trabajadores con TPS en ocupaciones esenciales. Todos ellos, héroes invisibles, son parte de nuestras comunidades y estamos viendo cuán impactantes y vitales son sus trabajos. Los beneficiarios del TPS provenientes de El Salvador, Honduras o Haití han vivido en los Estados Unidos durante 22 años en promedio, convirtiéndose en miembros integrales de nuestras comunidades y construyendo familias que incluyen a 273,000 niños estadounidenses.

Beneficiarios del TPS como Madelia Cartagena de Newark, NJ, y su esposo Walter llegaron de El Salvador hace 21 años. Como las farmacias y los consultorios médicos necesitaban más dispensadores de desinfectantes, la empresa en la que Madelia ha trabajado durante los últimos 17 años está trabajando sin parar para satisfacer una mayor demanda.

El esposo de Madelia, Walter, continúa trabajando en proyectos de construcción en Jersey City durante la pandemia porque no pueden permitirse perder ninguno de sus pagos para cubrir los gastos de su familia, incluidos los de su hijo estadounidense de 17 años.

Sin embargo, sobre quienes tienen TPS, como Madelia y Walter, se encuentra la nube de los esfuerzos de la administración Trump para despojar de las protecciones humanitarias y los permisos de trabajo a los más de 300,000 ‘Tepesianos’ que viven y trabajan legalmente en los Estados Unidos, la mayoría de El Salvador, Honduras y Haití.

El año pasado, publiqué un informe que encontró que las decisiones de la administración de poner fin a los antiguos programas de TPS para estos países se guiaron por consideraciones políticas y en conflicto directo con las graves advertencias de los diplomáticos de carrera y los funcionarios del Departamento de Estado.

Actualmente, los inmigrantes con TPS están atrapados en el limbo legal mientras los tribunales deciden si los esfuerzos del gobierno de Trump para terminar con el programa para ciertos países son legales.
Como resultado, muchos de estos inmigrantes y sus familias viven con el temor de verse obligados a regresar a países a menudo plagados de violencia o pobreza extrema y con ello poner en riesgo a sus familias.

En un momento en que nuestros hospitales y trabajadores de la salud se ven reducidos y nuestra economía depende cada vez más de los trabajadores inmigrantes en roles esenciales, debemos apoyar a los todos los inmigrantes, especialmente a quienes tienen un TPS, y reconocer su servicio y sacrificio. Los ‘Tepesianos’ son críticos tanto para la lucha de nuestra nación contra el covid-19 como para la capacidad de millones de estadounidenses de acceder a alimentos y otras necesidades básicas durante esta crisis sin precedentes.

Es por eso que recientemente solicité al Presidente Trump que extendiera automáticamente las autorizaciones de trabajo de todos los beneficiarios de TPS de inmediato. En un momento en que miles de personas están muriendo y millones más están sufriendo en esta economía, necesitamos el trabajo de estos héroes invisibles ahora más que nunca y merecen la tranquilidad de no vivir con miedo a la deportación.

Ante la falta de acción del Presidente para proteger a los inmigrantes, el Congreso puede y debe hacer lo correcto. Es hora de levantar la nube que se cierne sobre el futuro de los beneficiarios del TPS brindándoles un camino a la ciudadanía. El proyecto de ley bipartidista de Sueño y Promesa Americana de 2019 (H.R.6) fue aprobado por la Cámara de Representantes el año pasado, y es hora de que el Senado haga lo mismo.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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