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Hay "un solo lado", Sr. Trump, los racistas que usted habilita y condena tardíamente

“El presidente que tuitea si vuela una mosca mantuvo silencio durante buena parte del sábado, hasta que por fin emitió una debilucha declaración sin condenar directamente a los supremacistas blancos que convocaron los actos”.
Opinión
Asesora ejecutiva de America's Voice.
2017-08-14T12:28:12-04:00

Los acontecimientos de la semana pasada, en diversas áreas, nos llevan a seguir preguntándonos qué rayos pasa en Estados Unidos desde que Donald J. Trump asumió la presidencia. En honor a la verdad, desde que anunció que aspiraba a la nominación presidencial republicana.

Este pasado fin de semana grupos supremacistas blancos, neonazis y el Ku Klux Klan generaron enfrentamientos con sus opositores en Charlottesville, Virginia. Un automóvil embistió a la multitud que protestaba contra los supremacistas blancos. Una mujer falleció, decenas resultaron heridos y el mundo entero presenció las vergonzosas tensiones raciales que siguen plagando a esta nación, y que ahora, en la era de Trump y de las redes sociales, son más visibles de lo que lo fueron en medio de la lucha por los derechos civiles en el Siglo 20.

Se exacerbaron cuando un afroamericano, Barack Obama, ganó la presidencia de Estados Unidos en 2008 y muchos pensaron que esta nación había pasado su oscura página de prejuicio y racismo. Pero en realidad lo que ocurrió fue que los grupos de odio, neonazis y supremacistas blancos fueron acumulando más odio y más rabia, de tal modo que cuando en 2015 Trump anunció que buscaría la nominación presidencial republicana tildando a los mexicanos de criminales y violadores, los grupos de odio encontraron a su Mesías. Y desde antes, pues no olvidemos que Trump encabezó el movimiento que cuestionó la ciudadanía estadounidense de Obama.

Ya es sabido lo que vino después. El lenguaje incendiario de Trump contra inmigrantes y musulmanes, condonando incluso el uso de la violencia en sus nativistas concentraciones, dominó la campaña y movilizó a esos sectores racistas que se han envalentonado con la presencia de Trump en la Casa Blanca. Esos sectores se sienten apoyados por Trump. Tienen razón para hacerlo, pues están representados en su administración en figuras como Steve Bannon, Stephen Miller, Sebastian Gorka, entre otros.

El presidente que tuitea si vuela una mosca mantuvo silencio durante buena parte del sábado, hasta que por fin emitió una debilucha declaración sin condenar directamente a los supremacistas blancos que convocaron los actos y que el viernes incluso marcharon con antorchas encendidas a la Ku Klux Klan.

Más bien generalizó y dijo que condena la violencia de "todos los lados", sin señalar a los supremacistas que generaron el caos y que incluso lo justificaron a su nombre.

El ex-Grand Wizard del KKK, David Duke, habló directamente sobre Trump e indicó: "Vamos a cumplir la promesa de Donald Trump... es por eso que votamos por él porque prometió traernos nuestro país de vuelta".

Pero Trump evadió criticar por su nombre a los supremacistas blancos que son parte de su base y que jugaron un papel importante en su elección. Le ocurrió algo similar a lo que le pasa cuando evade criticar directamente al presidente ruso Vladimir Putin. A Trump no le importa barrer el piso con su Secretario de Justicia, Jeff Sessions, o con el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, a quien necesita para impulsar su agenda legislativa. Pero lo invade una súbita timidez si tiene que criticar a Putin o a los supremacistas blancos.

No fue hasta el lunes que ante la intensa presión externa e interna, Trump finalmente condenó a los neonazis, supremacistas blancos y el KKK, dos días después de la débil declaración inicial que generó la polémica, catalogándolos de "repugnantes".

El gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, pronunció a tiempo lo que Trump debió decir y no dijo: "Nuestro mensaje es simple. A todos los supremacistas blancos y los nazis que vinieron hoy a Charlottesville: váyanse a casa. No son bienvenidos en esta gran mancomunidad. Debería darles vergüenza".

Y agregó: "Ustedes pretenden ser patriotas pero son todo menos patriotas", recordándoles que patriotas son las figuras como George Washington o Thomas Jefferson "que unieron a nuestro país", o los jóvenes hombres y mujeres que sirven en las Fuerzas Armadas "que en alguna parte del globo están arriesgando sus vidas". Y añadió: "Ellos son patriotas. Ustedes no... Pero no prevalecerán. Aquí no hay lugar para ustedes. No hay lugar para ustedes en Estados Unidos".

Trump tuvo una plataforma como candidato —y ahora como presidente— que ha utilizado para generar caos y división, y promover prejuicio. La semana pasada utilizó esa plataforma para irresponsablemente invocar imágenes de destrucción nuclear en la confrontación con Corea del Norte, no como un verdadero líder sino como el reality showman que es. Cree que todo es un juego.

No le importa que sus palabras tengan consecuencias y que los racistas que ha sacado de debajo de las piedras vean en él a su líder supremo.

Lamentablemente los incidentes del sábado y la lastimosa repuesta de Trump así lo comprueban.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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