¿Está ganando López Obrador el norte de México?

“EL candidato de Morena no necesita ganar el norte para conseguir la presidencia, solo mejorar sus resultados anteriores”.
Opinión
Periodista, conductor del noticiero Reporte100 en Imagen Laguna y consultor de la Asociación Mundial de Periódicos.
2018-04-05T11:59:36-04:00

Circula en redes sociales una caricatura que muestra a la famosa presa Hoover: en la parte alta, el agua embalsada lleva la leyenda “AMLO”; en el lecho seco de la parte baja se lee “México”, y la enorme cortina que detiene el río está marcada como “Los Norteños”.

El mensaje es simple: el imponente dique es lo único que evita que la campaña del candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, se desborde sobre el país en su camino a la Presidencia con una acción devastadora.

El cartón supone, correctamente, que el norte de México es la clave para el triunfo de López Obrador, porque su enorme ventaja en los estados del centro y sur del país no serían suficientes para ganar sin al menos una buena cantidad de votos en los estados norteños.

Pero en realidad López Obrador no necesita tirar la cortina del norte, sólo hacer más grandes algunos agujeros que ha logrado cavar en pasadas elecciones. No es el triunfo en los estados del norte lo que necesita el candidato de la izquierda, sino simplemente un resultado ligeramente superior a su voto histórico. Y en el arranque de la campaña, es una posibilidad creciente.

En esta elección se pudiera dar que López Obrador, acostumbrado a ganar en las partes más pobres en el sur y centro de México, pudiera ganar los suficientes votos en las áreas más ricas y desarrolladas en el norte del país, que en general han sido inhospitable para él, para obtener el triunfo en su tercer intento por la presidencia.

El norte de México representa el país más dinámico y moderno que ha surgido con el NAFTA, mientras el sur, y particularmente el suroeste del país es mucho más el viejo México, y es donde la izquierda tiene más base social a raíz de la pobreza. A pesar de las diferencias, ambas regiones comparten la corrupción.

El norte de México se ha repartido electoralmente entre PRI y PAN desde hace décadas. Ahí está la primera entidad donde hubo alternancia en la gubernatura, pero la izquierda nunca figuró en esa alternancia.

Hace exactamente 30 años, en la elección presidencial de 1988, se contaba un chiste sobre un “niño bien” de Monterrey que lanzaba porras entusiastas en un mitin de Cuauhtémoc Cárdenas, el entonces candidato del Frente Democrático Nacional, la coalición de partidos de izquierda que fue la semilla del PRD. Desconcertado, Cárdenas se acercaba al niño para preguntarle por qué lo apoyaba, a lo que el niño contestó: “es que dice mi papá que si usted gana nos vamos a vivir a San Antonio”.

Treinta años después, ese temor sigue latente en una parte de la población norteña, pero hay un creciente sector del electorado que ya no lo siente, porque se cansó de elegir entre el PRI y el PAN.

Las elecciones de 2006 y 2012 ya lo indicaban. López Obrador ha sido una paradoja en el norte de México, pues cuando estuvo en la boleta de las elecciones presidenciales de esos años bajo las siglas del PRD duplicó la votación que ese partido sacaba en las elecciones locales o las federales intermedias.

Hay que ver los resultados en algunos estados del norte, por ejemplo, Coahuila, Nuevo León y Chihuahua. En 2006, López Obrador obtuvo, respectivamente, 9%, 7% y 12%. Tres años después, en la elección para diputados federales de 2009, el PRD bajó a 3%, 2% y 3.5%.

Pero en la presidencial de 2012 López Obrador disparó de nuevo el voto a favor del PRD, incluso por encima de seis años antes: 12% en Coahuila, 12% en Nuevo León y 13% en Chihuahua.

Para las elecciones intermedias de 2015, las primeras con Morena en la boleta, el voto de la izquierda se dividió, pero aun así el partido de López Obrador logró 5% en Coahuila y 6.5% en Chihuahua y un insólito 12.8% en Baja California, el quinto mejor resultado del nuevo partido. El año pasado en Coahuila Morena borró del mapa al PRD y se convirtió en el principal partido de izquierda.

No es casual que Morena haya avanzado cuando en cinco de las seis entidades fronterizas hay exgobernadores envueltos en acusaciones de corrupción.

Hace unas semanas asistí a un foro de López Obrador con empresarios de La Laguna. Me sorprendió ver ahí a muchas personas que hace seis o 12 años no hubieran sido vistos ni muertos en un evento del “peligro para México”, pero ahí estaban, dispuestos al menos a escuchar.

Hay pocas encuestas de intención de voto limitadas al norte del país, pero la más reciente de Grupo Reforma (levantada en febrero) desglosó las preferencias en las cinco circunscripciones plurinominales y encontró que en las dos que incluyen a los estados del norte, López Obrador ronda el 30%. Anaya puntea en ambas regiones, pero eso no es lo relevante. Esos 30 puntos doblan el máximo histórico de López Obrador en el norte, lo que significa que el candidato de Morena puede quedarse con estos porcentajes y ganar la elección.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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