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El terrible peligro de tener un presidente inseguro como Trump

“Trump seguirá usando Twitter para continuar generando distracciones y seguir alimentando su ego porque, ya sea alabado o criticado, se está hablando de él y eso es lo que le importa”.
Opinión
Asesora ejecutiva de America's Voice.
2017-07-05T11:18:20-04:00

A estas alturas resulta agotador, por una parte, y vergonzoso, por otra, seguir cada detalle de la inapropiada conducta del presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, quien al declarar que es presidente y el resto no lo es, cree tener licencia para hacer lo que le venga en gana, incluyendo arrastrar la institución de la presidencia por la cloaca.

Pero eso no cambiará porque a los 71 años de edad y viviendo su propio reality show, Trump es quien es. Esa es su esencia. Es inseguro y cruel y no mide sus acciones y reacciones; lo que es peor, no le importa. Es alguien que utiliza su poder para humillar y ahora cree que desde la presidencia puede seguir haciéndolo porque, dice, “fui electo y ellos no”. Olvida que es presidente de todos, y que su norte debería ser la Constitución y no los designios de su frágil ego.

Resulta agotador también ver el desfile de analistas y periodistas seguir reaccionado con asombro al exabrupto du jour de Trump y tratando de apelar a lo que le reste de conciencia y decencia a los habilitadores que siguen prestándose para defenderlo y justificarlo.

La realidad es que el Partido Republicano, particularmente en el Congreso, le vendió el alma al diablo y lo único que ven en Trump es la oportunidad de avanzar una agenda conservadora, la firma que convierta en ley esa agenda; aunque, por el momento, el circo de Trump haya impedido incluso el avance de dicha agenda legislativa . Los líderes republicanos de todos modos siguen apostando a que en algún momento el presidente se centrará en presidir para que ellos puedan legislar, aunque en el intento pierdan el alma.

Trump seguirá usando Twitter para continuar generando distracciones y seguir alimentando su ego porque, ya sea alabado o criticado, se está hablando de él y eso es lo que le importa.

El problema más grave surge cuando esa crueldad y ese deseo de humillar se emplean en contra de quienes están encargados de informar al pueblo sobre lo que esté haciendo o planificando hacer esta Casa Blanca, como el caso de los ataques a la prensa, que, sin ser nuevos, se han ido intensificando.

También es grave cuando esa crueldad y ese deseo de humillar salpican la política pública de esta administración.

En el caso de la prensa , Trump y sus defensores esgrimen ataques y argumentos propios de cualquier autocracia o dictadura. Claro está, seguimos viviendo en una democracia. La libertad de prensa está protegida por la Primera Enmienda de la Constitución, aunque a Trump y sus habilitadores les duela. Pero sus ataques contra la prensa y la violencia que puedan generar no dejan de ser preocupantes.

En el caso de aplicar crueldad e ignorancia a la política pública los ejemplos son varios. Por ejemplo, el veto de viajes que en parte acaba de entrar en vigor se propone e implementa con base en la excusa de la seguridad, cuando en realidad emana de una propuesta prejuiciosa que el candidato Trump prometió: un veto basado en prejuicios contra una religión, la musulmana, pero dejando fuera a naciones musulmanas con las cuales Trump ha tenido o tiene intereses creados, aunque sus ciudadanos sí hayan cometido actos terroristas contra Estados Unidos.

También en materia migratoria su Fuerza de Deportación se moviliza con el argumento de detener y deportar criminales, pero entre los detenidos y deportados hay madres y padres de familia sin historial delictivo porque es una política sustentada en el prejuicio y la creencia del candidato y ahora presidente Trump de que los inmigrantes son “violadores” y “criminales”.

Y la crueldad se refleja en políticas como la que propone el Departamento de Seguridad Nacional de encausar por tráfico humano a los padres de menores no acompañados que han arribado a Estados Unidos. Es enorme el nivel de desesperación que lleva a padres a pagarle a “coyotes” para que sus hijos lleguen a Estados Unidos a reunirse con ellos. No mostrar compasión hacia menores que huyen de la violencia que plaga sus países y que tienen en esta nación a padres y familiares que responden por ellos y que solo buscan salvar sus vidas es otro ejemplo de política migratoria cruel. Con base en esta política los menores que se determine que realmente no ingresaron no acompañados pueden ser deportados hacia la violencia de forma expedita y sin atender sus peticiones de asilo, mientras los padres y familiares pueden ser acusados de tráfico humano independientemente de las circunstancias.

Entre tanto, otro ejemplo del peligro de este presidente es su comisión que dice tratar de impedir el "masivo" fraude electoral que solo existe en las teorías conspiratorias que son del agrado de Trump y que lo han llevado a declarar falsamente que en la elección de 2016 se emitieron “millones” de votos ilegales. Todo emana de la inseguridad de Trump y su enfermizo deseo de justificar por qué perdió el voto popular ante Hillary Clinton. Nótese que no se menciona que hubo mano negra de parte de Rusia en los comicios. Eso para Trump no importa, pues fue el favorecido.

La comisión pretende que los estados entreguen incluso los últimos cuatro dígitos de los números de Seguro Social de sus electores. La brillante idea es de una de las figuras más antiinmigrantes de Estados Unidos, el Secretario de Estado de Kansas, Kris Kobach, cuyo otro pasatiempo es encontrar fraude donde no lo hay porque la intención subyacente es la intimidación y la supresión del voto.

En todo esto estriba la terrible peligrosidad de nuestro inseguro presidente.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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