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El Presidente de un solo truco

”Si los demócratas ofrecen cierta cantidad de fondos para el muro a cambio de la anulación de las órdenes ejecutivas que terminaron con los programas DACA y TPS, se podrían embolsar a un millón de votantes potenciales y seguir jugando con un presidente que ha demostrado ser un ‘mago de un solo truco’”.
Opinión
Exembajador de Estados Unidos en Panamá.
2019-01-09T11:54:15-05:00

El discurso a la nación pronunciado anoche por el presidente Donald Trump sobre la supuesta crisis de seguridad nacional en la frontera entre Estados Unidos y México, el financiamiento para el muro y el cierre del gobierno fue un triste recordatorio de que a los “magos de un solo truco” los llaman así por una razón.

Convencido por Roger Stone y Steve Bannon de que podía llegar a la Casa Blanca apelando a los miedos y frustraciones de los estadounidenses de baja educación y de bajos ingresos que no pudieron prosperar en una economía globalizada, el truco de Trump para el electorado estadounidense, que efectivamente funcionó en 2016, fue crear y luego satanizar a un chivo expiatorio: los extranjeros. Más específicamente, los inmigrantes mexicanos.

Cuando estos no cooperaron con la ficción de Trump al quedarse en casa y no cruzar la frontera, el presidente cambió de táctica y se enfocó en los menores y las familias centroamericanas desesperadas convirtiéndolos en los actores principales de su invocada crisis. Esto terminó el pasado otoño con la supuesta “invasión” de los centroamericanos, la mayoría de los cuales se han regresado a casa, o permanecen junto a la frontera en México a la espera de presentar peticiones de asilo legales en un puerto de entrada estadounidense.

El motivo político de los ataques en Twitter del presidente contra la Caravana, como era de esperar, desapareció después de las elecciones de mitad de período de noviembre, cuando la mayoría de los observadores concluyeron que los electores estadounidenses no se creyeron el tema del caos en la frontera de Trump y rechazaron su temor sobre una invasión. La mayoría de los observadores, pero no el presidente.

Así que Trump, que sólo conoce un truco, salió anoche de nuevo a repetirlo. Lo que la nación y el público internacional escucharon fue una repetición bastante similar de su discurso base de campaña de 2016, con todo y el doble lenguaje y las alusiones en código que nutren a sus partidarios.

Por muy tentador que podría ser comprobar la veracidad de sus comentarios o señalar las múltiples inconsistencias lógicas en un discurso relativamente corto, de solo nueve minutos, lo más útil es considerar la oportunidad que el actual dilema del presidente ofrece tanto a demócratas como a republicanos, a quienes les importan las vidas que están en juego en el debate sobre la financiación del muro.

No me refiero a las vidas estadounidenses perdidas a manos de los terroristas extranjeros que entraron ilegalmente a Estados Unidos a través de la frontera sur. Esa cifra es cero, según el propio Departamento de Estado. Fue patético que, incluso después de que Chris Wallace de Fox News cuestionara a la portavoz del presidente por referirse a la falsa cifra de 4,000 terroristas y extranjeros con intereses especiales (SIA por sus siglas en inglés) que han cruzado la frontera, el presidente demostró ser incapaz de aprender un nuevo truco y utilizó otra vez el desacreditado tema de conversación.

Me refiero a las vidas de más de un millón de inmigrantes pacíficos y respetuosos de la ley en la clase anteriormente protegida conocida como DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) y a los migrantes hondureños, salvadoreños y haitianos que disfrutaron del Estatus de Protección Temporal (TPS) hasta que la pluma del presidente le puso fin. Son vidas reales, no las hordas ficticias de pandilleros que vienen por nuestras mujeres y niños que el presidente imaginó en su discurso.

Dada la combinación de incompetencia e intransigencia de la Administración en temas migratorios, el presidente ahora está acorralado y su discurso lo demostró. En lugar de deleitarse con su situación y mantener el gobierno cerrado, los demócratas deberían hacer un trato que ya está accesible y relativamente bien desarrollado: ofrecer cierta cantidad de fondos para el muro a cambio de la anulación de las órdenes ejecutivas que terminaron con los programas DACA y TPS, y crear un camino hacia el estatus de residente legal permanente para el más de un millón de inmigrantes, la mayoría de los cuales son residentes legales culturizados, y pagan impuestos en Estados Unidos.

Sin duda, este compromiso ya se ha discutido y no ha prosperado previamente. Pero conforme el dolor del cierre comienza a afectar a más estadounidenses, Pelosi, la presidenta de la cámara, debería reconsiderar su oposición anterior al acuerdo. Después del desesperado discurso del presidente y de la visita a la frontera que hará el jueves, cada vez más estadounidenses se están dando cuenta de la locura fantasiosa del muro de Trump.

Si el Congreso aprobara una parte del financiamiento del muro en el contexto de un proyecto de ley de financiamiento a nivel gubernamental, el progreso en la construcción real de barreras de concreto o acero en sitios donde no existen ahora tomará años. Y ese dinero siempre puede reprogramarse, dependiendo de la política de este Congreso o del ciclo electoral de 2020.

Pero los dreamers y los beneficiarios del TPS no pueden esperar todo ese tiempo. Dados los requerimientos judiciales, los dreamers permanecen en el país, pero ahora es el momento de quitarles la incertidumbre con respecto a su futuro como residentes y ciudadanos estadounidenses. Los beneficiarios del TPS están en una situación similar. Los tribunales han detenido la implementación de las órdenes de Trump. Sin embargo, a falta de una revocación de las diversas órdenes ejecutivas, la vida de estas personas sigue en suspenso.

Si logran llegar a un acuerdo con el presidente para garantizarles a más de un millón de migrantes el derecho legal a permanecer en Estados Unidos, los demócratas acabarían con el cuento de Trump de que “los demócratas son obstruccionistas”. Quitarán de la mesa dos elementos polémicos de una reforma muy necesaria de nuestra legislación en materia de inmigración. Y dado que varios miembros republicanos de la Cámara de Representantes y el Senado ya han manifestado su interés, semejante acuerdo podría comenzar a forjar las importantes relaciones legislativas necesarias para que el país supere la polarización actual.

¿Qué es lo que pierden la presidenta de la cámara Pelosi y los demócratas al aceptar darle al presidente una cifra algo menor que los 5,700 millones de dólares que quiere para su “gran y hermoso muro”? Yo diría que casi nada.

Los expertos dicen que es poco probable que el muro se construya de acuerdo con el calendario que la Administración desea, e incluso 5,700 millones de dólares son apenas una ínfima parte del costo de lo que Trump les promete a sus seguidores. Además, la mayoría de los votantes que aborrecen la retórica nacionalista del Presidente y la traición a nuestros valores estadounidenses, forjados por la inmigración, prefieren garantizar más de un millón de vidas que “ganar” haciendo que Trump pierda.

Ese momento llegará. El Informe de Mueller, las investigaciones de la Cámara demócrata, el gabinete cada vez más reducido y sus propios instintos destructivos dañarán dolorosamente a Trump en 2019. Pero si los demócratas no actúan como el presidente y no definen “ganar” como el hecho de que Trump “pierda” de forma categórica, se embolsarán a un millón de votantes potenciales agradecidos y seguirán jugando con un presidente que ha demostrado ser un “mago de un solo truco”.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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