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El compadrazgo de Peña y la “cuotización” de los cargos son actos imperdonables

“¿Para qué tiene uno amigos, correligionarios y empleados sino para nombrarlos en puestos de confianza y que le cuiden a uno las espaldas?”.
Opinión
Político, intelectual y comentarista, ex Secretario de Relaciones Exteriores de México.
2016-11-01T06:49:27-04:00

No tengo nada contra Raúl Cervantes, el nuevo Procurador General de la República, ni contra Arely Gómez, exfiscal y ahora encargada de la Función Pública, es decir la oficina federal de vigilancia del sector público. Ni siquiera le reclamo al presidente de México, Enrique Peña Nieto haberlos propuesto para los cargos que ahora detentan. La Función Pública es una nulidad de institución, y nadie le tiene el menor respeto como tal; Cervantes, en la próxima Fiscalía General le garantiza a Peña Nieto y a sus amigos, que cualquier investigación de su régimen será realizada de acuerdo con los cánones establecidos por ese prócer de la patria y de la probidad llamado Virgilio Andrade. ¿Para qué tiene uno amigos, correligionarios y empleados sino para nombrarlos en puestos de confianza y que le cuiden a uno las espaldas?

El problema es quien los hizo compadres, en particular a Cervantes. De convertirse en Fiscal –y la legislación así lo marca, a menos que renunciara antes de entrar en vigor las leyes secundarias de la Fiscalía– durará en el cargo nueve años; es decir que trabajará bajo tres presidentes. Siendo senador del PRI, abogado del candidato presidencial del PRI y del propio PRI en campaña, y buscando afianzar la autonomía de la nueva institución con nombramientos que inspiren confianza, es incomprensible que los senadores del PAN y el PRD hayan votado a favor de ambos excolegas suyos. ¿En qué estaban pensando?

Es cierto que 41 senadores se ausentaron de la votación: casi la tercera parte. Y muchos fueron del PAN (por ejemplo, Juan Carlos Romero Hicks), y del PRD (aunque la página de internet del Senado no da la votación nombre por nombre). Pero es increíble que algunos sí hayan votado a favor (al PRI no le alcanza solo para llegar a los 83 en cuestión), sobre todo sabiendo que si el PAN y el PRD se hubieran opuesto en un solo bloque, los nombramientos no pasan.

Con una oposición de esta naturaleza, la democracia no puede funcionar. En todas partes se negocian puestos, pero a cambio de algo, y no en temas tan sensibles para la sociedad como la corrupción y los derechos humanos. No haber impuesto candidatos neutros o apartidistas, no haber sacado la segunda vuelta como quid pro quo, haberse prestado al compadrazgo de Peña y a la “cuotización” de los cargos, son actos imperdonables. Después se preguntan por qué la gente no los quiere.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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