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El “bautizo” presidencial no cambiará a Trump

“El presidente se nutre del nativismo, de la política de identidad de ‘nosotros’ contra ‘ellos’, apelando a los peores instintos de los peores sectores de nuestra sociedad”.
Opinión
Asesora ejecutiva de America's Voice.
2017-08-21T11:25:38-04:00

Todavía no deja de sorprenderme que ciertos sectores de la clase política del país y muchos analistas sigan reaccionando con asombro ante la deplorable conducta del presidente Donald J. Trump.

Y que todavía digan que fue la semana pasada cuando demostró quién es en realidad al defender a los neonazis, supremacistas blancos e integrantes del KKK que provocaron violentos enfrentamientos contra manifestantes opuestos a su odio, resultando en la muerte de Heather Heyer e hiriendo a decenas.

La esencia de Trump ha estado a la vista de todos durante años, y más recientemente cuando encabezó el movimiento racista para cuestionar la ciudadanía de su predecesor Barack Obama; cuando llamó a los mexicanos violadores y criminales al anunciar que buscaría la nominación presidencial republicana; cuando defendió como candidato un veto musulmán; cuando promovió la violencia en sus mítines repletos de los mismos racistas y nativistas que sigue defendiendo; cuando se burló de un periodista discapacitado; cuando dijo que el juez estadounidense, Gonzalo Curiel, carecía de independencia jurídica para presidir el caso de fraude contra la difunta Trump University porque “es mexicano y yo voy a construir un muro”. Cuando con el mayor de los desprecios removió al presentador de Univision, Jorge Ramos, de una rueda de prensa diciéndole “regresa a Univision”, el similar grito que usan los nativistas para decirle “regresa a tu país” a quienes no luzcan como ellos.

Los ejemplos abundan. Son muchos más. A pesar de todo, el prejuicioso, mentiroso, agitador y promotor de teorías de la conspiración y con una ignorancia absoluta de la historia y del gobierno ganó el Colegio Electoral y logró llegar a la Casa Blanca.

Pero parece que muchos pensaban que al asumir la presidencia ocurriría algo así como un milagro; que el bautizo presidencial transformaría la esencia prejuiciosa, racista y divisiva de este individuo y que, de algún modo, le proveería de un compás moral.

Durante los pasados casi ocho meses hemos seguido en vivo su reality show en la presidencia, el de mayor audiencia, y su vergonzosa conducta confirma lo que se sabía. Trump se nutre del nativismo, de la política de identidad de “nosotros” contra “ellos” apelando a los peores instintos de los peores sectores de nuestra sociedad. También se sabía que no estaba capacitado para el rol que ocupa porque no le interesa. Parece que solo quiso probarle a sus detractores que podía ganar no solamente apelando a los nativistas, sino a sectores económicamente deprimidos, incluyendo demócratas, que le creyeron el cuento de “empresario exitoso”.

Trump tiene 71 años y esa es su esencia. No cambiará porque es como es: un narcisista prejuicioso, mentiroso y habilitador de racistas.

No podemos pedirle peras al olmo.

Muchos se preguntan qué pasará tras la purga que su jefe de despacho, John Kelly, está haciendo en la Casa Blanca deshaciéndose de algunos de los siniestros personajes de la comparsa de Trump.

No creo que pase nada, pues Trump sigue siendo presidente. Quizá otros estén gobernando, tres generales por cierto, y al mismo tiempo tratando de controlar al anarquista en jefe.

A mí me preocupa qué ocurrirá si la pesquisa de la presunta colusión entre Rusia y la campaña de Trump arroja resultados adversos para el presidente. Si el Congreso republicano tiene el espinazo de confrontar a este personaje que ha terminado de definir al Partido Republicano entre las minorías haciendo un daño irreparable.

¿Cómo reaccionarían los supremacistas blancos? Si se violentan defendiendo monumentos de esclavistas y a traidores como Robert E. Lee, ¿qué serían capaces de hacer si le tocan a su monumento de carne y hueso en la presidencia?

La semana pasada, precisamente defendiendo esos monumentos que llamó "bellas estatuas", Trump dijo que “no podemos cambiar la historia, pero podemos aprender de ella”.

Si Trump completa su periodo presidencial, para el 2020, ¿habrán aprendido alguna lección los votantes estadounidenses y el Partido Republicano?

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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