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¿De qué pidió perdón Peña Nieto?

“El problema que no ve el Presidente Peña Nieto es que la función pública –la máxima del país– que él representa no debe pasar por las emociones; al contrario, la conducen las acciones y los resultados de gobierno”.
Opinión
Académico y periodista independiente
2016-07-20T10:11:12-04:00

Cuando uno recibe una ofensa el perdón no es suficiente si este no viene acompañado de acciones claras y contundentes que nos permitan saber que en verdad se está haciendo algo para remendar el error pero también para no volverlo a cometer.

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, en el marco de la promulgación de las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción, pidió nuevamente perdón al pueblo mexicano por haber adquirido “La Casa Blanca”, cuyo propietario es Grupo HIGA, empresa favorecida con contratos públicos de construcción tanto en el tiempo en que Peña Nieto fue gobernador del Estado de México como en su actual mandato presidencial.

Peña Nieto declaró que “el haber adquirido este inmueble fue un error que afectó a su familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el gobierno”; sin embargo, fue enfático al señalar que pese a todo esto éste siempre se condujo conforme a la ley, pues hay que recordar que quien aparecía como comprador del inmueble no era él sino su esposa, Angélica Rivera. ¿Si Peña Nieto actúo conforme a la ley, entonces, de qué pidió perdón a los mexicanos? He aquí algunas opciones:


  • ¿Pidió perdón porque descubrieron “La Casa Blanca” que quería tener en secrecía?
  • ¿Pidió perdón por haberles mentido cuando la investigación periodística de Carmen Aristegui, Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán, reveló que “La Casa Blanca” pertenecía al Grupo HIGA y éste lo negó?
  • ¿Pidió perdón por haber ocultado toda información sobre la manera en que sus gobiernos han favorecido a las empresas de Juan Armando Hinojosa Cantú (dueño de Grupo HIGA)?
  • ¿Pidió perdón por haber nombrado a su secretario particular, Virgilio Andrade, al frente de la Secretaria de la Función Pública y, más aún, por asignarle en éste la tarea de investigarlo a él por el escándalo de “La Casa Blanca”?
  • ¿Pidió perdón porque, contrario a toda verdad, su secretario, Virgilio Andrade, tras una ardua investigación aseguró que el Presidente y su esposa no cometieron ningún tipo de falta en la adquisición de “La Casa Blanca”?
  • ¿O pidió perdón porque una acción de esta envergadura en el marco de las leyes anticorrupción quedaría bien para que México y el mundo vieran que “el que es juez por su casa (blanca) empieza”?

Si algunas de estas razones, o todas en su conjunto, motivaron la solicitud de perdón del presidente Enrique Peña Nieto al pueblo mexicano, muchas son las cosas que no cuadran porque después de darse a conocer el escándalo de “La Casa Blanca” no ha existido ningún tipo de sanción, así como tampoco se han investigado a fondo las relaciones del actual Presidente de México con Grupo HIGA, reconocida también por ser una de las empresas mexicanas que ocultó más de 100 millones de dólares a través de empresas offshore creadas por la firma panameña Mossack Fonseca, tal y como se reveló en la investigación periodística conocida como Panama Papers.

Las declaraciones y perdones emitidos por Peña Nieto no son ni serán suficientes porque un funcionario público no está para pedir perdón sino para hacer cumplir la ley, así que si sus acciones de alguna manera la trasgredieron éste debería dimitir y no sólo disculparse.

En muchos momentos de la historia tanto presidentes como primeros ministros han renunciado a sus cargos tras reconocer que “sus errores”, tanto personales como gubernamentales, han dañado a sus naciones. El ejemplo más reciente es el del primer ministro británico, David Cameron, quien dimitió tras el triunfo del Brexit en el referéndum realizado el 24 de junio.

Peña Nieto, sin embargo, no pensó en renunciar porque quizá considera que con aceptar su error y pedir perdón es suficiente o porque también imagina que sus gobernantes sintieron el arrepentimiento de sus palabras y con esto bastará para reiniciar como si ninguna “Casa Blanca” hubiera pasado. El problema que no ve el Presidente Peña Nieto es que la función pública –la máxima del país– que él representa no debe pasar por las emociones; al contrario, la conducen las acciones y los resultados de gobierno.

Así que él podrá pedir perdón a los mexicanos cuantas veces el timing político se lo permita pero si no hay repercusiones sobre los errores cometidos éste no podrá recuperar la confianza de quienes ofendió, pues el escándalo de “La Casa Blanca” no se resolverá con la devolución de la reserva de compra a Grupo HIGA por parte de Angélica Rivera ni con el perdón solicitado por Peña Nieto. Pedir perdón, Señor Presidente, ya no es suficiente.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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