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Celebración del 4 de julio en Nueva York.
Phillip Arroyo
Opinión

Analista politico, becario de la Casa Blanca en la oficina del vicepresidente de Estados Unidos en 2012. Consultor en Orlando, Florida. Doctorado en leyes por la universidad Florida A&M.

Como independentista, celebraré el 4 de julio

Como independentista, celebraré el 4 de julio

“Los puertorriqueños podemos lograr la libertad de nuestra patria “utilizando las armas del conocimiento” como nos pidió el gran patriota puertorriqueño Pedro Albizu Campos poco antes de fallecer, reconociendo que su estrategia de lucha armada fue un error y no era la solución”.

Celebración del 4 de julio en Nueva York.
Celebración del 4 de julio en Nueva York.

Este martes celebraremos el día 4 de julio, fecha en que se conmemora la independencia de Estados Unidos de América. Como independentista me uniré a la celebración de este día. Es muy probable que te estés preguntando, ¿cómo?, ¿un independentista celebrando el 4 de julio? Pues sí, escuchaste bien. Debe ser motivo de celebración para todo independentista celebrar las fechas en que los diferentes países lograron obtener su derecho inherente a la libertad y a vivir como países libres y soberanos a tenor con el derecho internacional.

Este martes se cumplirán 241 años desde que un grupo de patriotas liderados por Thomas Jefferson y John Adams declararon la independencia de las originales 13 colonias y exigieron la liberación total de las garras de la corona inglesa. Dicha idea tenía muy poco apoyo del pueblo pero sorpresivamente terminó convirtiéndose en el catalítico que catapultó a 13 pequeñas colonias no solo hacia su independencia, sino hacia lo que hoy se conoce como los Estados Unidos de América, el país más poderoso del mundo.

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Sin embargo, es poco lo que se discute en Puerto Rico sobre el proceso que llevó a ese grupo de patriotas a tomar una decisión tan radical como separarse de la corona inglesa que reinaba en aquel entonces sobre las 13 colonias en la costa este de Norteamérica y que eventualmente se convertirían en los Estados Unidos de América. Según datos históricos, Thomas Jefferson fue el primer patriota en sugerir la valiente idea de independizar a las 13 colonias del control británico liderado por la corona inglesa. Su sugerencia fue recibida con risas, mofas, epítetos y hasta acusaciones que cuestionaban su estado mental. Si nos transportamos a esa época, ciertamente parecería una locura pensar que 13 pequeñas colonias en la costa este de Norteamérica podrían exigirle e imponerle condiciones a un país como Inglaterra, el más poderoso en aquel entonces, para que les concediera la independencia. Inglaterra y la corona inglesa tenían un control absoluto sobre las 13 colonias; lo que significaba que toda decisión en torno al status actual y el futuro de las coloniaslo decidía la corona inglesa y nadie más.

¿Suena familiar verdad?

Hoy, el Congreso de Estados Unidos, que luego del caso del Tribunal Supremo de los Estados Unidos conocido como “Citizens United vs FEC” es controlado por la “realeza” de los grandes intereses monetarios, es el equivalente de lo que era la corona inglesa en 1776.

A tenor con el artículo 4, sección 3 y cláusula 2 de la Constitución de Estados Unidos, conocida como la “cláusula de propiedad”, el Congreso de la nación estadounidense tiene “poderes plenarios sobre su propiedad y puede disponer de ellas en cualquier momento”.

Sí mis estimados compatriotas,para el Congreso de Estados Unidos no somos un país o un simple territorio; ni siquiera somos personas, somos su PROPIEDAD, de la misma manera que las 13 colonias originales en Norteamérica fueron propiedad de la corona inglesa en 1776.

¿No me crees? Pregúntate por qué toda vista congresional relacionada con Puerto Rico en Washington D.C. es discutida en el Comité de Recursos Naturalesdel Congreso. Si no fuéramos propiedad deEstados Unidos la lógica nos dicta que los asuntos relevantes a Puerto Rico se discutirían en sitios como el Comité de Reforma Gubernamental, conocido en inglés como “Oversight and Government ReformCommittee”, o inclusive en el Comité Jurídico, que podría analizar los casos insulares a profundidad y buscar la manera de acabar con la clasificación de “territorio no incorporado” del estatus colonial de Puerto Rico. Pero no. El Congreso de Estados Unidos insiste en mantenernos como propiedad y por eso las vistas en el congreso pertinentes a Puerto Rico son llevadas a cabo en el Comité de Recursos Naturales; el mismo comité que discute todo asunto relacionado con los bosques, parques, vida silvestre y propiedades federales.

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Acciones unilaterales por parte de la corona inglesa, particularmente aquellas donde se excluía a las poblaciones de las 13 colonias del proceso de decisiones en torno a temas como las contribuciones, llevaron a un grupo minoritario de patriotas a tomar pasos definitivos para organizar de una revolución en contra de Inglaterra. Hoy, en Puerto Rico, mediante una ley llamada PROMESA, aprobada unilateralmente por el Congreso de Estados Unidos e impuesta al pueblo puertorriqueño, una junta no electa y nombrada por el Congreso de Estados Unidos dicta toda decisión fiscal y gubernamental en la isla, dejando así al gobernador Ricardo Rosselló como una simple figura cosmética o marioneta que saluda desde las
ventanas de la fortaleza para crear la ilusión de que aún existe “democracia” en la isla.

Volviendo a la historia, según muestran los documentos y las entradas en el diario personal del patriota estadounidense John Adams,la idea radical de la lucha por la liberación no fue recibida con brazos abiertos por la abrumadora mayoría del pueblo colonial.

¿También suena familiar verdad?

Según narró John Adams, solo un 3% del pueblo colonial participó en la revolución americana (en Puerto Rico entre 2% y 3% apoya la independencia) y el resto del pueblo colonial se negó a participar por dos razones principales. Alrededor de la mitad del pueblo que se negó a apoyar la revoluciona americana lo hacía porque se consideraban “los leales” o “loyalists” como se decía en aquella época. Estas eran las personas que a pesar de reconocer que las acciones unilaterales de la corona inglesa en las colonias eran abusivas se mantenían leales a la corona inglesa porque argumentaban que las colonias jamás se podrían sustentar sin la ayuda de Inglaterra.

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¿También suena familiar verdad?

En Puerto Rico los sectores colonialistas en el Partido Popular Democrático y el Partido Nuevo Progresista argumentan, al igual que hacían “los leales” en el 1776, que sin Estados Unidos Puerto Rico jamás podrá autosustentarse.

Hoy vemos inclusive al gobernador Ricardo Rosselló, al presidente senatorial Thomas Rivera Schatz y al presidente del PPD Hector Ferrer criticando la esencia antidemocrática y unilateral de la recién establecida Junta de Control Fiscal establecida por la Ley PROMESA. Todos reconocen que dicho cuerpo gubernamental es injusto, sin embargo se mantienen “leales" al abusador de la misma manera que “los leales” en las 13 colonias originales se mantenían “leales” y del lado de la corona inglesa.

A la otra mitad del pueblo que se negó a apoyar la revolución americana le daba igual si las 13 colonias se independizaban o se mantenían como colonia.

¿También suena familiar verdad? Estos son los conformistas en Puerto Rico.

En Puerto Rico, históricamente solo un promedio de alrededor de dos millones de ciudadanos se registra para votar y participa activamente en el debate ideológico a través de los partidos en la isla. Es decir, a casi la mitad de la población de la isla le da igual si Puerto Rico se mantiene como una colonia, se independiza o se convierte en el estado 51 de la nación estadounidense.

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A pesar de no contar con el apoyo de la mayoría del pueblo en las 13 colonias originales, un grupo de patriotas lideraron una revolución que inspiró a un pueblo oprimido a levantarse y exigir su derecho inalienable a ser libres. Dicha exigencia fue recibida con resistencia por la corona inglesa lo que provocó una lucha armada liderada por el general George Washington y por patriotas americanos como Thomas Jefferson, John Adams, Benjamín Franklin, John Jay, James Madison y Alexander Hamilton. El conflicto armado terminó con una victoria sorpresiva del movimiento independentista en contra de la potencia mundial inglesa.

En contra de todas las probabilidades y a pesar de la abrumadora oposición a la revolución, un grupo de patriotas lograron obtener la libertad que según ellos merecía su pueblo, basado en una idea radical en aquel entonces y cimentada en el pensamiento básico de que ser libre es un derecho inherente.

Siempre me ha fascinado la historia de esos patriotas americanos, que hoy gozan del título de “padres fundadores” de Estados Unidos, porque con valor y sacrificio lograron materializar el objetivo de una causa justa, aun cuando la mayoría no lo viera así. En los libros de historia no se menciona mucho cómo estos patriotas fueron acusados por la corona inglesa de “criminales” y “terroristas” por oponerse al gobierno de la corona inglesa en las 13 colonias. En los diarios personales de los patriotas americanos y en documentos históricos se detalla la persecución y las injusticias que sufrieron muchos revolucionarios y sus familias por el simple hecho de apoyar la independencia.

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En el año 2000, el congresista boricua José Serrano junto a mi amigo Manuel Rodríguez de Orellana y el exsecretario de Estado Kenneth McClintock lograron que el FBI le entregara al gobierno de Puerto Rico millones de páginas de carpetas con información de personas que simpatizaban con la “idea radical” de la independencia. El director en aquel entonces, Louis Freeh, reconoció que el FBI “violó la ley y causó mucho daño” a puertorriqueños independentistas durante el pasado siglo.

Sin embargo, aun hoy “los leales” a la “corona americana” (el PPD y PNP) y los grandes intereses monetarios que controlan a Estados Unidos tratan a los independentistas de “terroristas”, “criminales” e incluso hasta de "locos". Es irónico cómo los padres fundadores de Estados Unidos fueron víctimas de ataques idénticos. Resulta más irónico aun cómo Estados Unidos, un país que nació y fue fundada por un movimiento independentista, hoy comete las mismas injusticias en Puerto Rico que las injusticias que cometían Inglaterra y la corona inglesa en contra de las 13 colonias. ¡Thomas Jefferson y George Washington se tienen que estar revolcando en la tumba!

En resumen, a diferencia de la estadidad, el derecho a ser libre y soberano es un derecho inherente e inalienable a tenor con el derecho internacional. De acuerdo con el derecho constitucional de Estados Unidos, ser un estado de la nación no es un derecho fundamental, por lo que el discurso sobre cómo la anexión es nuestro “derecho” como ciudadanos estadounidenses parte de una premisa errada jurídicamente. El derecho al voto sí es un derecho fundamental reservado para los estados, pero la estadidad no lo es. Se podría argumentar que los boricuas tenemos el derecho fundamental al voto en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, pero la cláusula de propiedad de la Constitucion es clara en que solo somos propiedad para ellos y, por ende, el derecho fundamental al voto contemplado en la Constitución no nos protege, como dispuso el Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso que llevó el estadista Gregorio Igartua en contra de Estados Unidos.

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En fin, este 4 de julio celebraré la independencia de Estados Unidos en honor a un grupo de patriotas que tuvo el valor y el sacrificio de luchar y consecuentemente obtener la libertad de su patria. En aquella época lograron la independencia con el uso de las armas.

Hoy, los puertorriqueños podemos lograr la libertad de nuestra patria “utilizando las armas del conocimiento” como nos pidió el gran patriota puertorriqueño Pedro Albizu Campos poco antes de fallecer, reconociendo que su estrategia de lucha armada fue un error y no era la solución. Don Pedro dió su vida por nuestra patria y por cada puertorriqueño, y por eso debemos honrar su consejo y seguir su legado y el legado de los patriotas estadounidenses en la lucha común por la libertad.

Luchemos con valor y sacrificio por la independencia de Puerto Rico mediante la educación. Ser independentista no significa ser anti-americano.

Irónicamente, ser independentista es el principio más americano que podemos poseer.

¡Feliz 4 de Julio, día de la independencia de Estados Unidos!

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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